A pedido del público regresa ?Nada que ver?
Las entradas, anticipadas y con descuento, están en venta en El Eco Multimedios.
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“Nada que ver” es un espectáculo de teatro oscuro que rompe con el paradigma de la imagen visual. Está pensado para ser disfrutado.
Se trata de una propuesta artística diferente, comenzando por el hecho de que el espectador asistirá, en actitud de confianza ciega, a ojos cerrados a la sala.
“Nada que ver” plantea el redescubrimiento de los demás sentidos que, en la mayoría de las experiencias, son subordinados al de la vista.
Desde su estreno en diciembre de 2009, este original espectáculo ya lleva más de medio centenar de funciones en Tandil y responde a las expectativas de un público que colmó en cada puesta la sala del Club.
El elenco está formado por: Margarita Alonso, Cecilia Avellá, Mariana Ballent, Lucía Bianchini, Mariano Delaude, Silvia Maillo, Christian Majolo, Julieta Landívar, Carlos González, Juan Pablo Paz y Teresita Gaudiano, todos bajo la dirección de Marcela Juárez y la asistencia de David Beratz.
-Reponen “Nada que ver”…
-Sí, y estamos preparando la segunda parte. La gente nos sigue preguntando por la primera, porque no la vio, o la quiere volver a ver y por eso, la mantenemos en cartelera.
-A pesar de que se estrenó en 2009, sigue generando atención en el público…
-Estamos desde fines de 2009 y hay gente que viene más de una vez. Hay mucho público turista y hay gente que tiene ganas de verla y recién se acerca hoy.
Es una obra muy novedosa para Tandil y además, mucha gente nunca vio teatro oscuro y eso sigue siendo una novedad.
La experiencia es muy diferente al teatro tradicional. Lo que se comenta es ‘vayan porque es diferente a otras cosas’. Incluso nos viene a ver público que no es habitué del teatro y asiste porque alguien se lo dijo; creo que vienen a buscar una experiencia diferente. Nosotros no ofrecemos la mirada de lo que sucede en escena, sino que lo completa el espectador. No contamos una única historia, sino que cada público termina armando la historia a través de sus sentidos.
Se trata de una propuesta artística diferente, comenzando por el hecho de que el espectador asistirá, en actitud de confianza ciega, a ojos cerrados a la sala.
“Nada que ver” plantea el redescubrimiento de los demás sentidos que, en la mayoría de las experiencias, son subordinados al de la vista.
Desde su estreno en diciembre de 2009, este original espectáculo ya lleva más de medio centenar de funciones en Tandil y responde a las expectativas de un público que colmó en cada puesta la sala del Club.
El elenco está formado por: Margarita Alonso, Cecilia Avellá, Mariana Ballent, Lucía Bianchini, Mariano Delaude, Silvia Maillo, Christian Majolo, Julieta Landívar, Carlos González, Juan Pablo Paz y Teresita Gaudiano, todos bajo la dirección de Marcela Juárez y la asistencia de David Beratz.
-Reponen “Nada que ver”…
-Sí, y estamos preparando la segunda parte. La gente nos sigue preguntando por la primera, porque no la vio, o la quiere volver a ver y por eso, la mantenemos en cartelera.
-A pesar de que se estrenó en 2009, sigue generando atención en el público…
-Estamos desde fines de 2009 y hay gente que viene más de una vez. Hay mucho público turista y hay gente que tiene ganas de verla y recién se acerca hoy.
Es una obra muy novedosa para Tandil y además, mucha gente nunca vio teatro oscuro y eso sigue siendo una novedad.
La experiencia es muy diferente al teatro tradicional. Lo que se comenta es ‘vayan porque es diferente a otras cosas’. Incluso nos viene a ver público que no es habitué del teatro y asiste porque alguien se lo dijo; creo que vienen a buscar una experiencia diferente. Nosotros no ofrecemos la mirada de lo que sucede en escena, sino que lo completa el espectador. No contamos una única historia, sino que cada público termina armando la historia a través de sus sentidos.
Respuestas y posibilidades
-¿Qué devolución les hace el público?
-La gente que viene a ver la obra quiere quedarse a conversar, a decirte qué les pasó. Es una experiencia muy movilizadora y el público se divierte mucho, se emociona y eso tiene que ver con que ‘no se lo espera’, pero entra confiado y es protagonista de la acción. Lo que le sucede a cada espectador, es individual, porque el actor está corrido del foco de la atención.
-Son varios actores en escena. ¿Cómo se organizan para atender a todo el público?
-Tenemos todas las tareas divididas y esa es la única forma en que se puede hacer este espectáculo: con una coordinación muy precisa. Cada uno sabe dónde y cuándo tiene que estar para cada cosa, nada es arbitrario. La ubicación espacial es clave, hay una coreografía de trabajo que está ‘más que aceitada’.
-¿Qué devolución les hace el público?
-La gente que viene a ver la obra quiere quedarse a conversar, a decirte qué les pasó. Es una experiencia muy movilizadora y el público se divierte mucho, se emociona y eso tiene que ver con que ‘no se lo espera’, pero entra confiado y es protagonista de la acción. Lo que le sucede a cada espectador, es individual, porque el actor está corrido del foco de la atención.
-Son varios actores en escena. ¿Cómo se organizan para atender a todo el público?
-Tenemos todas las tareas divididas y esa es la única forma en que se puede hacer este espectáculo: con una coordinación muy precisa. Cada uno sabe dónde y cuándo tiene que estar para cada cosa, nada es arbitrario. La ubicación espacial es clave, hay una coreografía de trabajo que está ‘más que aceitada’.
Ojos cerrados
-El público tiene que ir preparado a taparse los ojos…
-Sí, les damos antifaces, les contamos cómo va a ser la experiencia, y creo que necesitan confiar en nosotros para entrar a oscuras sin el control de la vista y lo hacen sin problemas. La gente va muy entusiasmada y confiando en que nosotros los vamos a contener en la oscuridad.
Es una experiencia muy particular porque la percepción visual nos da el control general de lo que sucede. Al no estar la vista, que es la que aglutina, tenemos que alertar todos los demás sentidos, que no estamos tan acostumbrados a usar.
-¿Quiénes asisten a la propuesta?
-Hay un público sumamente amplio y cada una de las franjas de público se divierte con unas cosas más que con otras, o se emociona más con una cosa que con otra.
Vienen muchos jóvenes y gente muy mayor, que es lo que más nos sorprende, que se arriesga y se acerca.
-¿En qué consistirá la segunda parte?
-Estamos trabajando en eso, creíamos que íbamos a llegar para Semana Santa, pero nos parece que lo vamos a postergar un poquito más.
Estamos armando dos espectáculos de teatro oscuro. Uno que tiene los mismos procedimientos que esta obra, con algunos cambios y otro espectáculo, con menos actores y algunos invitados, entre los que hay una cantante.
-Sí, les damos antifaces, les contamos cómo va a ser la experiencia, y creo que necesitan confiar en nosotros para entrar a oscuras sin el control de la vista y lo hacen sin problemas. La gente va muy entusiasmada y confiando en que nosotros los vamos a contener en la oscuridad.
Es una experiencia muy particular porque la percepción visual nos da el control general de lo que sucede. Al no estar la vista, que es la que aglutina, tenemos que alertar todos los demás sentidos, que no estamos tan acostumbrados a usar.
-¿Quiénes asisten a la propuesta?
-Hay un público sumamente amplio y cada una de las franjas de público se divierte con unas cosas más que con otras, o se emociona más con una cosa que con otra.
Vienen muchos jóvenes y gente muy mayor, que es lo que más nos sorprende, que se arriesga y se acerca.
-¿En qué consistirá la segunda parte?
-Estamos trabajando en eso, creíamos que íbamos a llegar para Semana Santa, pero nos parece que lo vamos a postergar un poquito más.
Estamos armando dos espectáculos de teatro oscuro. Uno que tiene los mismos procedimientos que esta obra, con algunos cambios y otro espectáculo, con menos actores y algunos invitados, entre los que hay una cantante.
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