A pesar del mal clima, comerciantes y artesanos aseguraron que las ventas fueron muy buenas
A pesar de las adversas condiciones climáticas que azotaron la ciudad durante los tres días del fin de semana largo, la gran cantidad de turistas que estuvo en Tandil visitó los tradicionales paseos y compró productos regionales. Sin embargo, las actividades al aire libre fueron limitadas.
Valeria Bedascarrasbure, de Dulces El Cazador, aseguró que las ventas “estuvieron muy bien. La gente visitó la ciudad y a pesar del clima se animaron a embarrarse un poco y venir a los paseos que están un poco más alejados del centro. Costó en un primer momento la salida, el sábado se mantuvieron un poco encerrados, esperando que mejorara el clima y ya el domingo cuando vieron que la cosa no cambiaba se animaron a salir”.
Según explicó, las ventas fueron mayores durante el día domingo y también ayer. Asimismo, señaló que el turista se inclina más a comprar “productos regionales, lo que es la parte salada, el salamín y el queso. Y con los dulces creo que con los años hemos logrado nuestro lugarcito dentro de los productos regionales”.
Respecto a lo que son artesanías, indicó que la gente no suele comprar mucho ese tipo de productos porque “de por sí la artesanía de Tandil es el alimenticio. Es como llevarse un pedacito de Tandil que lo podés seguir probando en casa”.
“El tema es que éste siempre ha sido el fin de semana decisivo en el cual la gente elige su destino para vacaciones de verano, así que es muy importante la imagen que se lleva de la ciudad”, explicó.
Por su parte, Luis Cerone, titular del complejo Cerro El Centinela, calificó al fin de semana como “positivo, a pesar de las condiciones climáticas”.
“El domingo cuando paró la lluvia pudimos ver un cerro con las playas de estacionamiento saturadas. Significa que lo que se está haciendo como difusión sigue sosteniendo el destino”, destacó en diálogo con El Eco de Tandil.
Sin embargo, aclaró que las actividades al aire libre fueron limitadas debido al clima. “La realidad es que la gente cuando viene a un destino como el nuestro que es un tanto pobre en cuanto a atractivos bajo techo es como que se desconcierta un poco. El problema más grande lo tenés con familias con chicos, porque es difícil entretenerlos los tres días que tuvimos llovizna permanente”.
“La gente grande de 25 para arriba viene a disfrutar de Tandil, del descanso, de una comida, estar tranqui y se quedan adentro de la cabaña o el hotel y no les afecta mucho. El problema es siempre con la gente que tiene chicos”, explicó el empresario.
Respecto a las actividades al aire libre que se realizan en El Centinela, explicó que el sábado no abrieron las aerosillas y el domingo las cerraron cuando empezó a llover como así también las cabalgatas, y las otras actividades.
“Somos muy respetuosos de la seguridad. El caballo pesa 300 kilos y pisa el mismo barro que nosotros, entonces asegura el paso, con lo cual está el riesgo de que se caiga una persona. El concepto que nosotros tenemos es que no vale la pena por andar en bicicleta, en rappel o tirolesa y facturar un peso que alguien tenga que llamar a una ambulancia y lo que fue un recreo termine siendo un retorno con un yeso en una pierna”, explicó.
“No están dadas las condiciones ni para andar en bicicleta ni para jugar al paint ball abajo del pinar, porque las piedras se ponen patinosas y la gente se puede resbalar. Es nuestro pensamiento. La única actividad que hacemos porque es muy segura es la aerosilla, ya que los subís y bajás sobre plataforma, pero el sábado directamente no la abrimos. Es un divertimento, son ocho minutos y medio para ir y ocho y medio para volver, 17 minutos mojando a una persona no se divierte, y nosotros queremos que nos recuerden como un lugar donde uno fue y lo pasó bien”, remarcó.
Asimismo, indicó que en el restaurant y confitería hubo mucha gente los tres días. “A quien nos conoce no le molesta esperar una hora o una hora y media para comer, porque cuando el mal clima se planta como este fin de semana la gente hace sobremesas más largas, y eso hace que los que está esperando lo hagan más tiempo. Hay empleados nuestros que se ocupan de explicarles que cuando ellos se sienten van a tener todo el tiempo que necesiten. En Buenos Aires están muy acostumbrados a que la mesa tiene un tiempo de comida y te tenés que levantar porque entra el otro turno, nosotros no lo hacemos”.
Carlos Ruiz, mejor conocido como Pato, presidente de la comisión del Mercado Artesanal del Dique, aseguró que el fin de semana largo fue bueno en cuanto a las ventas.
“Lo que nos favoreció mucho, desgraciadamente para otros paseos turísticos, fue la lluvia porque éste es un lugar cerrado donde la gente venía, se quedaba en el bar tomando algo, paseaba y recorría, y no tenía mucha opciones donde ir al aire libre. No fue tanto la venta sino el cúmulo de gente”, explicó.
Sin embargo, aclaró que “a muchos compañeros no les ha ido como esperaban por ser casi el último fin de semana antes de fin de año, no vendieron lo que suponían. A mí en lo personal me fue muy bien, siempre en estas fechas me va mejor que en los fines de semana comunes”.
Pos su lado, Mirta Rosa, empleada del local de productos regionales Puesto Chico afirmó que “para nosotros fue un buen fin de semana”.
“El tema del clima afectó un poco, porque la gente decide quedarse un poco más en las cabañas, pero se trabajó bien. Las ventas fueron similares a un fin de semana largo común”, destacó. *
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