A plena luz del día, roban, maltratan y privan de la libertad a una mujer mayor
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La inseguridad en Tandil no cesa, los hechos se suceden a cualquier hora del día con la más absoluta impunidad. Ayer fue el turno, nuevamente, de una abuela a quien tres delincuentes la privaron de su libertad, la maltrataron, le revolvieron y rompieron muchas cosas del interior de su hogar para llevarse dinero y robarse para siempre la tranquilidad de la familia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUna ciudad que creció de golpe y en donde la delincuencia ganó un lugar preponderante, la tradición de salir a barrer la vereda, que es un pretexto para ponerse en contacto con los vecinos y hablar de distintas cosas, parece que ya no puede ser.
Esto fue lo que hizo Ana Sandoval viuda de Gómez, en su domicilio de la calle Uriburu 319 cerca de las 11.30 de la nublada jornada dominical. Salió a cumplir con rutina de tener limpia su acera y terminó padeciendo una odisea.
Sandoval (85) salió de su hogar, dejó la puerta principal abierta y estaba barriendo, cuando de repente se acercó un joven y le pidió si le podía dar un vaso con agua. Con enorme generosidad la abuela accedió al pedido, pero en el momento de girar para ingresar a la vivienda el delincuente la abrazó por el cuello haciéndola entrar de manera violenta, mientras irrumpieron en escena otros dos cómplices, todos con sus rostros descubiertos.
Destrozos
Una vez en el interior de la casa y sabiendo que no habían sido observados por ningún vecino, el trío de maleantes se dedicó primero a sentar y atar de pies y manos a la mujer, para luego revolver y destrozar muchas pertenencias en busca de dinero.
Los ladrones arrancaron plantas que estaban en sus correspondientes macetas, abrieron modulares y tiraron todo lo que había en su interior. Lo mismo sucedió en el bajo mesada y alacenas. Las habitaciones terminaron transformadas en un caos por el gran desorden. Camas, colchones, placares, todo revuelto, todo en el piso, valijas rotas, almohadas despedazadas, imaginando los vándalos que la mujer podría haber escondido en alguno de estos lugares una mayor cantidad de dinero al que encontraron.
Pedían dólares
Según lo que la familia de la damnificada le contó a El Eco de Tandil, la mujer no tiene plata guardada ya que una hija es la encargada de cobrarle la jubilación y diariamente hacerle los mandados que necesita. Esta determinación se tomó luego de una anterior experiencia delictiva que ocurrió en el mismo domicilio.
Pese a esto la dueña de casa tenía unos mil pesos, que fue lo único que se pudieron llevar los ladrones que pretendían la “entrega de los dólares que tenía guardados”. Dinero que la víctima no poseía.
Carlos Gómez, hijo de la damnificada, habló con este Diario y señaló que “no se puede pensar en rejas, en alarmas, en nada, porque te roban al mediodía. Es increíble el desastre que hicieron en el interior de la vivienda para llevarse mil pesos. Ataron y maltrataron a una persona mayor, realmente te da mucha impotencia con la impunidad con que se manejan”.
Agregó que “lo más lindo que si uno llega y se encuentra con estos delincuentes y los agrede, seguro que tengo miles de problemas, cuando son ellos los que están transitando el camino equivocado. Así como atan a una abuela, no dudan si tienen que matar a alguien, porque no les importa absolutamente nada”.
Maltrato
Cuando la odisea vivida llegó a su fin, quedando íntegramente toda la casa revuelta y maltratada psicológicamente Sandoval, quien fue amenazada con un cuchillo, los tres asaltantes se fueron como si se tratara de familiares que habían pasado a saludar.
Luego de aguardar unos minutos, la mujer a quien dejaron sentada y atada de pies y manos logró desatarse. Un familiar indicó que “primero se liberó las manos porque la habían atado muy fuerte con un pañuelo. Hizo un poco de fuerza y logró sacárselo, aunque le quedaron las marcas. Luego se desató los pies y como estaba muy nerviosa y no podía comunicarse por teléfono con ningún hijo, salió y le pidió ayuda a un vecino”.
Indicó que “le avisaron a los hijos y a otros familiares, y se dio aviso a la policía que arribó enseguida. No hay una precisión de la hora, pero como al vecino le pidió ayuda pasado el mediodía, entendemos por lo que nos dijo que el hecho fue cerca de las 11.30, a los pocos minutos que se había puesto a barrer la vereda”.
Al llegar este medio al lugar, la damnificada se encontraba en la comisaría Segunda realizando la denuncia, mientras en el domicilio se aguardaba por la Policía Científica para que levantara huellas que pudieran conducir a esclarecer el robo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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