A Roberto Fontanarrosa
No sé, será que desde aquel momento que escuché sobre tu enfermedad supe que algo andaba mal. Nadie se apresura a contarte cosas buenas y menos en TV. Igual trataron con respeto tu problema, hasta lo que suelen caer muy bajo.
Si supieras qué raros que estamos. Hay algo que nos falta, que no alcanza, que no llena… Cuando se fue el petiso Guinzburg, volví a sentir aún más tu ausencia, no sé, puede que ambos tengan tanto que ver con ese humor tan particular… Como diría la letra de un gran tango: ?Quien repite esta raza, esta raza de uno…?.
Roberto, cuántas cosas tendrías para escribir: Diego en la selección, Gripe A, elecciones, Dios mío, de sólo imaginar…
Estamos extrañando mucho tu humor, ¡qué falta que nos hace! Pero bueno, ahora es otro cantar, es feo y molesto que no va estar. Justo vos, Negro, que eras tan simple, tan grande. No te voy a olvidar, te admiré siempre y fuiste un espejo en donde mirarme.
Todos los que te leímos morimos un poco.
Gracias por ese valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, posiblemente uno de los atractivos que habla más de una persona: la decencia.
Gracias por Inodoro, por tus cuentos y puteadas, por darnos una mirada un poco más apacible de nuestra triste realidad, de nuestra Argentina.
Este es mi simple homenaje y coincido contigo una vez más, cuando en el Congreso de la Lengua Española en Rosario, te referías a las malas palabras. Decías que algunas son irremplazables, por fuerza, por sonoridad y estructura física. Que un ?pel…? no es más que eso: por que si le dijéramos a una persona ?tonto? o ?zonzo? nos estaríamos refiriendo a una carencia o disminución neurológica y eso sí sería un insulto.
Por eso Negro, no tenerte es una ?mielda?, perdón Roberto así lo dicen los cubanos, tenés razón, anoten las maestras. Acentuando en la ?r?.
Roberto Mario Groppa
DNI 26.489.498
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