A seis años, habló el ex subcomisario Nápoli y cuestionó con dureza el accionar judicial
El ex jefe policial José Luis Nápoli estuvo en Tandil durante este fin de semana, como lo hace frecuentemente por razones de familia, y aceptó la convocatoria de Multimedios El Eco para hablar de la causa que lo tuvo como protagonista.
Documentación en mano, informó que en diciembre salió la sentencia del Tribunal del Casación, ?tras seis años esperando?, mediante la cual se declaran extinguidas las acciones en su contra.
Nápoli y su jefe del servicio de calle, José Luis Astorgano, habían sido condenados por el Tribunal Oral Criminal de Tandil por los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y omisión de los deberes a su cargo; y falsedad ideológica de documento público. La causa se relacionaba con supuestos pedidos de coimas al responsable de una casa de citas que funcionaba en Alsina 32 a comienzos de esta década.
?Reconozco que durante muchísimos años pequé de bocón, cabezón, inmaduro y no sé cuántas cosas que pudo haber dicho (el periodista José) Stellato y tengo que reconocer que tenía mucha razón en eso?, dijo y añadió que ?la sentencia no es la que esperaba. Pretendía una absolutoria, pero evidentemente por el transcurso del tiempo, el Tribunal estableció la prescripción de la sentencia?.
Nápoli consideró que ?se dejó pasar seis años para caer directamente en esta calificación. El Tribunal de Casación dijo que los delitos por los que me tuvieron once meses detenido, por un error de interpretación ?uno podría decir otra cosa pero va a caer mal- es realmente concusión, pero también cayó por una cuestión de prescripción?.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email?Se violaron normas?
El policía condenado en primera instancia analizó que ?quien lee la sentencia va a decir: ´De cualquier forma son delincuentes´ por una cuestión de que la sentencia cae por un tecnicismo?, pero aclaró que ?previamente el Tribunal de Casación hizo una serie de consideraciones en las que queda perfectamente claro que se violaron todas las normas para el encuadre legal de los delitos que teóricamente habíamos cometido, llegando al extremo de explicarles muy diplomáticamente cómo un Tribunal debe manifestarse y sentenciar, además de cuáles son los elementos que deben ser tenidos en cuenta para resguardar los mínimos y elementales derechos constitucionales del ciudadano?.
Nápoli acotó que el cuerpo platense consideró que en su caso no fueron cumplidos y que se los ?explica como si sus subalternaros (el Tribunal de Enjuiciamiento) no supieran. No pongo en duda para nada la capacidad de los jueces del Tribunal de Enjuiciamiento porque me parece que no pasa por ahí. En todo caso encubrieron o resguardaron la figura del fiscal?, acotó.
Añadió que ?la sentencia es la sentencia y más de uno puede decir que no lo dice, pero está 30 hojas antes?.
?Una cama como una casa?
-¿Qué quiso decir con eso de que ´resguardaron al fiscal??
-Me considero uno de los viejos policías, tengo códigos y los respeté a muerte. A nosotros nos hicieron una cama como una casa. Y esto es volver a la misma historia que mucha gente no sabe.
Con el fiscal teníamos una profunda diferencia, quizás por celos profesionales. Le molestó que un policía ?un ´vigilante´- le venga a decir cómo trabajar.
Hay acabadas muestras de cómo se trabajó en los tres años que estuve en la comisaría. A ustedes en Tandil, salvo los hermanos Vega, nunca les duró un comisario más de un año y pico. Estuve tres años y ni siquiera tenía apoyo político, sino que me apoyó la ciudadanía, es decir que mal no trabajé.
Había algo clarísimo: había una falla ?y no digo por falta de honestidad del fiscal sino por falta de capacidad- porque el sistema recién arrancaba y no sabían investigar.
Eso originó un celo que el fiscal no se bancó. Cuando llegué a Tandil, uno de los primeros homicidios fue el del colectivero Gaet y en 48 horas teníamos al autor preso. En determinado momento el fiscal se sintió tan molesto que trató de dejar de lado las pruebas que nosotros teníamos y con las que sentenciaron al acusado.
?Senté de un tortazo
a un funcionario?
Tuvimos unos roces bastante importantes cuando amenazaron con ponerlo en libertad, a tal punto que hablé con los familiares y casi llegan a hablar con el Gobernador. Eso originó un hecho bastante fuerte donde, en un acto de total irresponsabilidad mía, senté de un tortazo a uno de los funcionarios judiciales.
Allí arrancó mi gran diferencia con parte del Poder Judicial en Tandil y, evidentemente, me cavé la fosa porque dos años después consiguieron lo que querían. El fiscal se tomó hasta la irreverencia de mandar una nota a sus superiores para que se me traslade, como si yo dependiera del Poder Judicial. De lo que digo tengo copia. Hay una nota donde le explicó al fiscal general y al procurador que tenía en plena etapa investigativa a una banda de uniformados cuyo actuar trascendería los límites locales, pero que necesitaba en forma urgente un grupo de personal especializado con medios para poder ubicarlos y detenerlos.
Ese verso se lo comieron y mandaron tres instructores de la Corte a Tandil con todo el equipamiento: filmación, fotografía y chupadas de teléfonos, muchas de las cuales fueron más que irregulares, para no decir ilegales.
Estuvieron desde febrero hasta julio y no encontraron absolutamente nada. Desde Procuración y Fiscalía General empezaron a preguntar los resultados y se encontraban que lo que había era nada más que odio.
Ahí es donde arranca que encuentran ?y no se sabe cómo llega a la causa- un hombre al que no le conocemos la cara que dice que al prostíbulo encubierto de la calle Alsina yo le estaría cobrando.
-¿Le cobraba?
-No, no. Suponiendo que yo fuera un terrible delincuente y que me pueda llevar todo el dinero que encuentre, por 50 pesos no pongo ni soñando mi carrera en juego. Quienes conocen los movimientos saben que quien puede pasar a cobrar puede ser el encargado del servicio de calle y no el jefe de la dependencia. ¿Qué pretende? ¿Que lo haga venir a mi despacho y todavía le dé recibo?
Lo más grave es que de ese prostíbulo encubierto, que no constituye ni falta ni delito, hice actuaciones y lo puse en conocimiento del juez, con recorte de los diarios y declaraciones. Se hicieron los burros y lo mandaron a archivo.
A mí me mandaron preso por eso y mientras se hacía el juicio y mucho tiempo posterior, seguía trabajando y se quintuplicó la cantidad de locales, al punto tal que siguen saliendo en los diarios.
Después dijeron que había una falsedad ideológica de documento público, la que fue dada por caída por Casación.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios