A una semana del rally
Por Luis Orlando Sánchez
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Ya pasó una semana. Fue un show para vivir y disfrutar. Un espectáculo diferente, movido y con buenos condimentos entregó el rally Ciudad de Tandil.
Los que se apostaron en el especial de 16,500 kilómetros, El Paraíso-El Solcito-Desvío Aguirre, disfrutaron velocidad, acción, y maniobras intrépidas, de los calificados actores de esta disciplina cautivante, que destila magia y un sentimiento único.
El público apostado en la topografía serrana vivió este nuevo desafío con una pasión muy particular, desafiando el intenso frío, el fuerte viento que golpeaba del sector sur y la copiosa llovizna, que por momentos hacia difícil la permanencia en una zona abierta.
El calor y la temperatura la ponían el bellísimo paisaje, la destreza de los hombres, el ruido de las máquinas y el asado en familia y con amigos.
En el exigente tramo, emergieron esas variantes propias del rally, el “salto” espectacular de muchas máquinas, las integrales de la N4 con los Pereyra a la cabeza, llevando con la punta de los dedos, los poderosos “Mitsu” del Brutus Racing; los serios aspirantes del grupo A, Agustín Mondani, Reinaldo Fernández, con el Ka del team Isidro; y los gladiadores de la N3, “Gallo” Zegbi, Pablo Cárcano y Carlitos Besoy.
Algunos vuelos fueron para una postal, como el del binomio de Trenque Lauquen, Aníbal Mendiburu-Agustín Posilovic, con el Peugeot 206; o el Clío de Martínez Sáez, con Maxi Malgor; o el ballet de los "golcitos" de Ferrari y Victor Sisini.
Un atractivo y colorido weekend, para seguir recordando, para “revisar” las memorias aguardando una nueva aventura dentro de algunas semanas en General Lavalle.
Los que se apostaron en el especial de 16,500 kilómetros, El Paraíso-El Solcito-Desvío Aguirre, disfrutaron velocidad, acción, y maniobras intrépidas, de los calificados actores de esta disciplina cautivante, que destila magia y un sentimiento único.
El público apostado en la topografía serrana vivió este nuevo desafío con una pasión muy particular, desafiando el intenso frío, el fuerte viento que golpeaba del sector sur y la copiosa llovizna, que por momentos hacia difícil la permanencia en una zona abierta.
El calor y la temperatura la ponían el bellísimo paisaje, la destreza de los hombres, el ruido de las máquinas y el asado en familia y con amigos.
En el exigente tramo, emergieron esas variantes propias del rally, el “salto” espectacular de muchas máquinas, las integrales de la N4 con los Pereyra a la cabeza, llevando con la punta de los dedos, los poderosos “Mitsu” del Brutus Racing; los serios aspirantes del grupo A, Agustín Mondani, Reinaldo Fernández, con el Ka del team Isidro; y los gladiadores de la N3, “Gallo” Zegbi, Pablo Cárcano y Carlitos Besoy.
Algunos vuelos fueron para una postal, como el del binomio de Trenque Lauquen, Aníbal Mendiburu-Agustín Posilovic, con el Peugeot 206; o el Clío de Martínez Sáez, con Maxi Malgor; o el ballet de los "golcitos" de Ferrari y Victor Sisini.
Un atractivo y colorido weekend, para seguir recordando, para “revisar” las memorias aguardando una nueva aventura dentro de algunas semanas en General Lavalle.
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