Abortados los proyectos de las canteras, afirman que quedan sierras privadas y peligrosas
Una de las cuestiones que emerge en el debate actual en el campo del turismo es que se ofrece a Tandil como una ciudad para vivir y disfrutar las sierras cuando la mayoría son privadas y los visitantes no pueden acceder.
El geólogo Horacio Villalba, que ha trabajado con emprendimientos mineros ubicados dentro de la Poligonal y sigue asesorando a algunas canteras que están por fuera y en Olavarría, brindó su opinión al respecto y lamentó que las canteras no hayan podido terminar sus proyectos paisajísticos.
Con la Ley de Paisaje Protegido se prohibió la explotación minera dentro de la Poligonal, aunque quedaron expuestos los frentes de las canteras. Y uno de los casos más visibles es Carba, que además es propietaria de 475 hectáreas de sierras que ocupan todo el sector posterior del club Los Cardos, la parte alta del country Sierras del Tandil, Villa del Lago y el golf Valle de Tandil hasta Verellén.
El geólogo sostuvo que las cavas que quedaron en los predios “son peligrosas” y destacó que Carba tenía “un plan sistemático de cobertura de vistas, de orientación de frentes para que no se vieran”.
Sostuvo que en la disputa entre empresarios y políticos “se perdió de vista lo esencial” y evaluó que ahora la ciudad “se quedó con un lugar que está igual o peor, no se siguen haciendo los trabajos de mitigación y no se van a hacer más; no se va a poder entrar porque es privado”.
Consideró que “Carba es una empresa que no solamente tiene esto de acá, tiene otras cosas en el país, y no son unos nenes de pecho que van a regalar nada. Ellos tienen sus abogados y se defienden”.
Prohibido pasar
Villalba trajo a colación el accidente luctuoso que ocurrió recientemente en una cantera que se encuentra cerrada y no es el único caso en Tandil, ya que también ha habido muertes en las de Cerro Leones y El Trincante.
“Acá hay muchos guías de turismo que ofrecen paquetes en terrenos ajenos. En Carba los guías turísticos que estaban autorizados a entrar firmaban siempre una nota diciendo que liberaban a la empresa, porque el problema es cuando hay un accidente”, dijo.
Evaluó que si ocurre algo, siempre se intenta ir contra el más poderoso. “El tema es siempre económico o de seguridad. La gente le hace juicio al que tiene más plata”, afirmó.
Por otro lado, indicó que “Carba apagaba entre 20 y 30 incendios por año. La gente entra y prende fuego. En el último incendio grande quemaron como 60 hectáreas de bosque. Quemaron toda la parte de los frentes y El Naranjo”.
Hoy las sierras son privadas, por eso consideró que “se podría haber hecho un sistema de expropiación consensuado o con un juicio de expropiación como se hace en cualquier parte del mundo; podrían haber conseguido fondos de la Unesco, de Greenpeace o de alguien para comprar”.
Entre las alternativas, enumeró que se podría haber declarado patrimonio natural y expropiar; o admitir un sistema de actividad mixto de explotación y turismo.
Marcó que “uno de los argumentos” de quienes impulsaban el cese de actividades “es que se va a acabar la piedra en Tandil. Durante 120 años Carba trabajó en 7 hectáreas y tiene 475. Tenían para explotar para abajo 20 ó 30 años”.
Negocio
inmobiliario
Por otra parte, el profesional expresó que “respeto mucho a la gente que defiende el ambiente, soy un defensor del ambiente porque conozco mucho las sierras y me gustan, eso es un tema. Lo que no me gusta es que me quieran vender la idea de que quieren proteger el paisaje cuando en realidad, atrás hay un interés inmobiliario, que es lo que creo que hubo en Tandil. La presión acá también fue de grupos interesados en darle un efecto inmobiliario a una pretendida protección ambiental”.
Y advirtió que “una empresa como Carba, que tiene casi 500 hectáreas de sierras, no las va a regalar. Yo no digo que esté bien que una empresa privada sea la dueña, pero es de ellos. Mientras no se cambien las leyes… Lo correcto hubiese sido que expropiaran. Los dirigentes no entienden que Carba no les va a regalar el terreno para que la gente venga a pasear. Hay una cosa elemental que es el tema de la propiedad privada y la empresa Carba les regaló durante años el paseo La Cascada. Si Carba mañana quiere, le pone alambre olímpico y no entra más nadie”.
Volviendo al tema de la seguridad, manifestó que “lo más complicado de estos lugares es que son propiedades privadas” y “viene mucha gente de afuera; hay mucho guía trucho; gente que organiza cosas por internet y nadie se entera”.
Un bache
en la ley
Las canteras siguieron el reclamo por la vía legal y no presentaron sus proyectos de reconversión, por lo que la Dirección Provincial de Minería decretó el cese de actividades y el cierre.
Para Villalba “una de las cosas que no se previó era el manejo post cierre” y consideró que los juicios al Estado por parte de las empresas “ya están porque son actividades que eran lícitas”. u
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Carba y Montecristo, dos paseos
turísticos que quedaron truncos
En cuanto a la propuesta de mitigación de Montecristo, el geólogo consideró que “cae en la volteada pese a que estaba muy bien diagramado. Los fuimos llevando totalmente ocultos a los frentes, teniendo en cuenta la visión de caminantes y en auto. Si se hace un vuelo en helicóptero se ven, por supuesto”.
Calificó el proyecto de explotación como “muy prolijo, con frentes de 12 ó 13 metros, bien escalonados. Tenía un proyecto de hacer una laguna final central con un lugar de camping, trekking. Está todo suspendido. Ahora sé que están queriendo subdividir para hacer algo, para algún hotel o cabañas, pero no lo que estaba pensado en su momento”.
Horacio Villalba conoce el mapa de la explotación minera en Tandil como así también el proyecto paisajístico de Carba para mitigar el impacto ambiental, que se presentó a la Municipalidad en el año 2000. “Iba a ser espectacular”, afirmó y mencionó que planificaban lagos, puentes, miradores, senderos y hasta la posibilidad de un hotel.
-¿Se estaba cumpliendo?
-Se estaba cumpliendo perfectamente. La empresa Carba contrató a un paisajista que cobró en su momento como 20 mil dólares, que era el mejor del país -no trajo a un ‘carlitos’- para hacer una propuesta de mejoramiento de los frentes.
-Concretamente, ¿qué se iba a hacer?
-Se empezó a hacer un escalonamiento porque el problema de Carba es que técnicamente tenía frentes muy altos. Una cantera como Montecristo era un ejemplo de técnica de extracción, porque eran niveles escalonados, con alturas no mayores a 12 ó 13 metros. Estaba dirigida por gente que sabía. Es una de las canteras más nuevas.
La cantera Carba, al tener más de ciento y pico de años, había cometido un error de inicio: cuando se parte de una cota alta, comienza a ir hacia arriba del cerro, que primero salía mucho y segundo, que las alturas de los frentes son demasiado desarrolladas, que es antieconómico.
-Es impactante ver el frente de la entrada…
-Porque tiene casi cien metros. En principio, lo que se hizo fue plantear un escalonamiento para lo cual se empezaron a hacer una serie de bermas o escalones, avanzando desde los dos lados, que en realidad económicamente no convenía pero se hacía para sacar piedra y de paso, ir forestando, haciendo un ocultamiento de los frentes.
Ya después, cuando se puso muy tensa la relación con la Municipalidad, un día les prohibió que siguieran. Faltan cien metros para unir los frentes y se producía un escalonamiento que iba a ser paisajísticamente muy interesante. Además, tenía un proyecto con lagos que se comunicaban, miradores, una serie de caminos que iban recorriendo todos los frentes, con un puente.
-¿Este proyecto estaba aprobado por la Secretaría de Medioambiente de la Provincia?
-Totalmente. En el año 2000. En ese sentido, fue muy ordenada. En el año 2000 comenzó con ese plan y lo respetó a rajatabla. Había una maqueta hecha por un paisajista que estaba en la cantera, a disposición de cualquiera.
-¿Cuánto faltaba para terminar?
-Eso se podría haber apurado y terminarlo en 5 ó 6 años. Pero el tema se fue ensuciando, se fue enrareciendo la discusión, y empezó a intervenir gente que no tenía ni idea. u
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LA DEMANDA DE PIEDRA ES “IMPRESIONANTE”
Fuera de la Poligonal
se cuida el ambiente
Consultado por el abordaje que hacen las empresas ubicadas fuera de la Poligonal, el profesional explicó que en “en todas las canteras siempre se está tratando de mitigar todo lo que son vistas. Se trabaja mucho con forestación, con terraplenes visuales. Se hacen terraplenes y se forestan”.
Agregó que las plantas “no solamente ocultan vistas sino que el pino en Tandil crece muy bien y la densidad permite que sea una barrera sonora, contra el ruido, también contra el polvillo. Ya se eliminó totalmente lo que se llamaba petarreo, que era cuando quedaba un bloque grande y se rompía con explosivo. Hoy se utilizan herramientas hidráulicas, se eliminó el ruido. Las voladuras que se hacen son de producción. Se ha mejorado muchísimo”.
Por otra parte, el profesional expresó que la demanda de piedra es “impresionante. Las canteras que quedaron están aumentado el personal y la producción para suplir a las que cerraron”. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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