Abusó de una mujer, se quedó dormido en la cama y fue apresado por la policía
En un reciente debate en el Tribunal 1 se ventiló un caso de abuso cuyo imputado terminó siendo condenado. Como particularidad del caso, el acusado cuando se inició el proceso había dado una identidad falsa por lo que había recuperado la libertad y se profugó. Una vez capturado -orden de detención mediante- se pudo finalizar el proceso.
Asimismo, se conoció que el mismo sujeto posee una causa en trámite en Santa Fe por violación (anterior a la denuncia aquí expuesta), y de aquella provincia también estaba prófugo y con otra identidad.
El fallo estuvo a cargo del juez en lo criminal Guillermo Arecha, quien condenó a Alberto Dionisio Franco a la pena de tres años y dos meses de prisión al resultar penalmente responsable de los delitos de “Abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa y violación de domicilio, en concurso real, ambos en concurso real con hurto”.
Según el veredicto, quedó acreditado que el 14 de noviembre de 2010, entre las 7 y 10.40, Franco ingresó al domicilio de calle Montevideo al 600, sin contar con la autorización de su moradora, quien en ese momento se encontraba durmiendo en el lugar.
El acusado, previo tomar del cuello a la joven sobre la cama, comenzó a realizarle tocamientos en sus senos, para posteriormente dejarla desnuda de la cintura hacia abajo, intentando la víctima en todo momento cerrar sus piernas y arrodillarse para evitarlo.
Franco comenzó a besarle la zona vaginal y, previo quitarse sus pantalones dejando al desnudo sus genitales, intentó penetrarla en contra de la voluntad de la víctima, sin lograr su propósito ante la oposición de la mujer.
Para el juez, el principal sostén de prueba fueron las manifestaciones de la víctima que se corroboraron con otros testimonios.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor vivir en un departamento interno, acompañó a su amiga hasta el portón de ingreso, y una vez que su amiga se retiró, cerró el portón con llave, para posteriormente dirigirse hasta su departamento y cerrar la puerta con dos vueltas de llave y acostarse a dormir.
Estaba durmiendo hasta que oyó el ruido del picaporte de su casa, por lo que se incorporó y observó que ingresaba un amigo de su madre –el acusado-, quien se dirigió directamente a ella, la tomó del cuello, le tapó la boca con su mano y la arrojó sobre la cama.
Franco le manifestó que dialogarían, para comenzar a besarla en el rostro y luego la obligó a que lo bese en los labios, manifestándole “elegí, o me besas o te la me…”. Luego Franco se subió encima de ella, colocando su cuerpo entre la piernas de la declarante, para posteriormente tocar sus pechos por encima de las ropas y hacer movimientos hacia delante y atrás de su cuerpo, mientras le refería que no se preocupara, que él sabía que ella había tenido un intento de abuso y que él no iba a hacer lo mismo.
Que luego de oír un ruido proveniente de afuera de la vivienda, Franco se incorporó de la cama y cerró la puerta con llave, la que dejó sobre una silla y regresó hacia la cama, momento éste en el que le quitó los pantalones a la joven y comenzó a practicarle sexo oral y tocarla.
La declarante intentaba arrodillarse y cerrar sus piernas, por lo que Franco le manifestaba “enderezáte, abrí las piernas o te las abro a la fuerza”, y mientras la víctima continuaba negándose la sujetaba fuertemente del cuello y le refería “dale porque te voy a matar”.
Luego el hombre se quitó el pantalón e intentó penetrarla, no lográndolo porque la mujer cerró sus piernas. Luego Franco se arrodilló en la cama y se colocó nuevamente los pantalones, para solicitarle a la joven que se acostara a la derecha. Se colocó él detrás de ella, sujetándola del cuello con su brazo y colocándole una pierna sobre su cuerpo, mientras le decía “si vos intentás hacer algo ya sabés lo que te va a pasar”.
Después de unos minutos, el sujeto se quedó dormido, oportunidad en que la joven quitó el brazo de su cuello y luego la pierna muy lentamente, logrando salir de la cama. Se vistió y egresó de su hogar en búsqueda de su madre para narrarle lo ocurrido.
Llamaron telefónicamente a la policía, que se hizo presente en el lugar, llevándose detenido a Franco, quien seguía dormido en la vivienda de la denunciante.
La víctima añadió que conocía al hombre aproximadamente desde hacía un mes por este ser amigo o conocido de su madre. Que en una oportunidad le dio su número telefónico en el momento que lo conoció porque se demostró preocupado por la salud de su madre.
En el transcurso del tiempo que lo conoció le envió sólo un mensaje de texto con una cadena, mientras el hombre la llamó en varias oportunidades en horas de la noche, aunque ella nunca respondió, atendiendo sólo una llamada cuando Franco le manifestó que se encontraba fuera de su departamento y que quería tomar unos mates, a lo que la ella le manifestó que no, y luego de insistirle varias veces, ella le cortó.
Expuso en su declaración que nunca dialogó con él ni éste se insinuó hacia ella. Que desconocía los motivos que pudo haber tenido Franco para presentarse en su hogar y hacerle eso.
A la hora de valorar la prueba, Arecha tuvo en cuenta la “mendacidad” del imputado, expuesta al prestar declaración, quien supo decir que fue a la casa tras comunicarse con la chica y que luego no recordaba nada de lo sucedido dentro, aunque nunca pudo acreditar la llamada telefónica en cuestión, ni los mensajes de texto.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios