ACERCA DEL NUEVO HOSPITAL PUBLICO DEL TANDIL ?No se puede boicotear una obra que es para los pobres?
Lo felicito, señor Intendente.
…Porque cuando iba a remontar la réplica de la Movediza había quien mencionaba cuántas casas para los pobres se podían levantar con ese dinero y el lugar se convirtió en un paseo agrandado en su hermosura para los ciudadanos de menos recursos, ya que los ricos se van al Caribe o a Europa.
Lo mismo pasó con cada obra inaugurada. Siempre aparece una oposición anacrónica que quiere dar a los pobres, pero nunca habla el coro de alabarderos de reabrir las fábricas que cerró el menemato y crear fuentes de trabajo para que cada uno se gane honradamente el pan que come y se construya la casa en que vivirá con su familia.
Cuando la señora Presidenta anuncia que con las retenciones creará hospitales hay una claque permanente aplaudiendo la idea. Cuando Lunghi va a inaugurar un Hospital de Niños que no se va a llevar en el bolsillo, ni agregará puntillas a su mortaja y que no hizo solo, sino con un montón de gente que creyó en el proyecto y lo siguió, hay que escuchar decir a cierto periodismo que Tandil no lo necesita, que Lunghi lo hace para quedar en el bronce y que no se va poder mantener porque Tandil no genera recursos para un hospital de esa magnitud.
Y EL HOSPITAL ESTA?
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¿Es importante que el viejo hospital de cien años de existencia lo haya donado Santamarina con su cuantiosa fortuna de dudoso origen y su ideología conservadora y clasista? ¿O es importante que el hospital esté y haya acogido a cuantas personas lo necesitaron, entre ellos, mi padre?
Claro que Blanco Villegas no es la Virgen de las Mercedes y pocos desconocemos quién es. Sin embargo, no he visto ni a Cavallo, ni a Menem, ni a María Julia, ni a tantos con los bolsillos llenos y el corazón vacío poner un ladrillo para que el pueblo argentino tenga algo que lo ayude a sobrellevar una inmerecida pobreza.
Pero allí está el hospital para cuando la muerte se desubica y quiera llevarse a los niños pobres quitándoles, además de todo, la oportunidad de vivir. Si no hay niños enfermos en él, significará que los proyectos políticos nacionales y provinciales en materia de salud son lo suficientemente potentes como para que se enfermen menos niños. Pero si se enferman, no estarán internados en un antro lleno de goteras, oscuro y gris, sino en un lugar agradable, más parecido a un hogar. Si nunca ponemos a un ser humano en contacto con lo confortable, no aprenderá a desear vivir de otro modo, ni a trabajar para mejorar su destino.
He escuchado por estos días a un concejal de ?cuyo nombre prefiero no acordarme? que ojalá llueva a cántaros el día de la inauguración. Y esa frase estúpida pinta de cuerpo entero la estrechez de miras de quien nunca pasó necesidades y en cambio engorda su estómago a la sombra de la mala política.
La política no es para hacerse rico a costillas de los pobres. Es una pasión por servir a los conciudadanos. Si eso hubiera pensado Santamarina, hoy Tandil no tendría Hospital ni Escuela Granja y si eso hubiera pensado toda la Generación del Ochenta, este país nunca hubiera estado entre los lugares deseables para vivir. A pesar de sus defectos, soñaron un país grande sin restricciones. Un país grande y educado para la grandeza.
?SOLO HIZO BIEN SU TRABAJO DE INTENDENTE?
Por eso me sorprenden los dirigentes sindicales obstaculizando el funcionamiento del Hospital de Niños en demanda de reivindicaciones que no les he visto reclamarle a nadie. Me sorprenden defendiendo la actitud negativa de un montón de exiguos mentales que no quieren ver que al Hospital Santamarina lo hicieron sus médicos y sus enfermeras y el pueblo de Tandil, que en cada emergencia concurrió solícito a poner lo que hacía falta para paliar las epidemias que asolaron el país.
No se puede empezar en negativo porque nuestro color político cree que el Intendente ganó los laureles de la gloria con esto. Sólo hizo bien su trabajo de Intendente. Ni más ni menos que eso. No se puede empezar boicoteando una obra que es para los pobres porque la llevó adelante un radical, porque eso es tener estrechez de miras. Es tener basura en el alma, es en definitiva, como decía Edgar Valladares, ?seguir alimentando al infinito la industria del cabecita negra? para tener reserva de clientes electorales a quienes recurrir a cambio de un viaje y un choripán.
Admitamos que la historia juzgará las acciones de los hombres y mujeres de la política pero cuando la obra está, la obligación moral de todos los que enarbolan a los pobres en sus discursos es ayudarla a funcionar y bien.
No asistirán los hijos de Blanco Villegas al hospital sino los hijos de los vecinos de este pueblo que ojalá tuviera en todos sus ciudadanos la belleza espiritual que tienen sus paisajes.
Por eso: lo felicito de nuevo señor Intendente, porque para soñar no se queda corto, si bien todavía falta mucho para que Tandil, para que la provincia, para que el país, sean lo que nuestros próceres imaginaron.
Se ha terminado una obra. No, no se siente a respirar con alivio porque todavía falta… Y usted tiene con qué.
Marta Piñeiro
selena@ciudadtandil.com.ar
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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