Aconsejan pedir asesoramiento sobre genéricos para mitigar los aumentos de medicamentos
Un estudio publicado por Consumidores Libres sobre 22 medicamentos de uso común estableció que entre marzo de 2013 y el mismo mes de este año, las subas superaron el 158 por ciento. El porcentual resulta llamativo y alarmante a la vez.
“Decir que las cosas no aumentan sabemos que es una mentira y la verdad es que los medicamentos tampoco escapan a la inflación”, le dijo Gustavo Miraglia a “Dulce o amargo”, el programa matutino de la 104.1 de El Eco Multimedios.
El profesional que trabaja en farmacia Heer señaló que los ajustes “a veces son tan abruptos que asustan porque los medicamentos veo que aumentan todos los días. A veces, son centavos; a veces, un par de pesos; y a veces, como he visto por ejemplo en enero, aumentaron de un saque alrededor del 30 y pico o 40 por ciento”.
Explicó que los clientes notan las subas porque antes pagaban 300 pesos por cinco o seis productos y ahora los mismos cuestan más de 400 “entonces se da cuenta de que algo pasó”.
“Los medicamentos para cualquier persona que le preguntemos van a ser de primera necesidad. Así sea uno de alta rotación o algo que no salga tanto, la gente si lo necesita, lo va a tener que comprar y lamentablemente, no puede escapar al aumento”, analizó en principio.
El profesional aclaró que “ninguna farmacia no sólo de Tandil sino del país es formadora de precios. Lamentablemente, el laboratorio es el que pone el aumento, basado seguramente en cuestiones como que el medicamento está hecho en Argentina pero la droga se importa o algún componente del medicamento en sí. Pienso que ése es el motivo o justificativo para aumentar”.
Por otro lado, sostuvo que el acuerdo anunciado por el Gobierno nacional para retrotraer los precios a diciembre de 2013 se cumplió y “generó un poco de malestar en la comunidad farmacéutica porque salió en marzo, y en enero, en febrero y marzo uno compró caro para vender barato, entonces había que gestionar la forma en que se le devolvería a la farmacia lo que pagó de más”.
Las subas
disfrazadas
Desde su experiencia en el mostrador, Gustavo Miraglia describió que existen “aumentos encubiertos. Por ejemplo, un medicamento que venía en su presentación por catorce comprimidos o por veintiocho no aumentó el precio pero no se consigue, y el mismo laboratorio hace el mismo medicamento de quince y treinta comprimidos con un aumento. Recién calculaba de uno que me acordaba y era del 166 por ciento”.
Entonces, evaluó que si bien el producto no se incrementó, está en falta y el que sale a la venta sufrió una suba de cerca de cien pesos por tener dos pastillas más.
“Eso lo hacen muchísimos laboratorios. Dan de baja una presentación, crean otra, por ejemplo una crema con menos gramos, y con un aumento del ciento y pico por ciento”, describió.
El farmacéutico señaló que para las personas que tienen prepagas con una cobertura porcentual que se mantiene constante “si aumenta el medicamento, el porcentaje sigue siendo el 40, entonces aumenta un poco más el volumen en plata. Pero por ejemplo los afiliados a IOMA que tienen una cobertura de medicamento de monto fijo, que a lo mejor pasan años para que se modifique, cada vez su obra social le cubre menos”.
La opción
Ante esta realidad, la alternativa que tienen los clientes es intentar con un medicamento genérico que presente un menor valor, aunque siempre deben consultar a su farmacéutico de confianza.
Gustavo Miraglia aconsejó que “traten de comprar en una farmacia donde tengan acceso al farmacéutico y a poder charlar, porque es el más indicado para decir si existe una opción más barata de un laboratorio que cumple con todas las normas de calidad y que le va a dar el mismo resultado”.
Agregó que los clientes encuentran opciones de productos más económicos y con los mismos componentes que garantizan la calidad, pero que proceden de otro laboratorio.
“Es un rol importante del farmacéutico poder aconsejar un laboratorio en el que pueda tener confianza y recomendar sustituir el medicamento. Hay una ley que ampara al consumidor y puede optar por la opción más económica sin necesidad de modificar la receta”, explicó.
Miraglia sostuvo que “siempre se generó una mala fama sobre el genérico. Hay que reconocerlo, en nuestro país el medicamento es carísimo. Es mucho más caro que en cualquier país de la región y que, incluso, en países de Europa. La gente en Argentina paga caro el medicamento, entonces se puede justificar que haya laboratorios que hagan lo mismo, importando la droga del mismo país de donde lo trae el laboratorio líder, y pueda ofrecer algo más barato sin que necesariamente sea trucho o menos efectivo”.
En este sentido, reiteró que “es importante que haya un respaldo profesional detrás de la venta del medicamento”.
El acceso al
profesional
En cuanto a las atenciones en el mostrador, Miraglia remarcó que “por ley, todas las farmacias tienen que funcionar con farmacéutico” y describió que muchas veces los clientes no los ven porque están trabajando en los laboratorios anexos o aplicando una inyección, entre otras tareas. Por eso, siempre pueden pedir la atención del profesional que tiene que responder la inquietud sobre los medicamentos y los precios.
Además, sostuvo que “es importante explicar que la farmacia no fija el precio, entonces lo que vale en una farmacia va a valer en todas y si la cobertura es siempre la misma, es indistinto comprarlo” en cualquiera.
Desde su experiencia, señaló que cuando vivía en Buenos Aires “pude visitar laboratorios de estos genéricos, recorrer las instalaciones, y puedo asegurar que por lo menos dos que he visitado cumplen estrictamente las normas de calidad y compran las drogas en Europa, así que a mí me da más tranquilidad poder recomendar un medicamento de estos laboratorios que les decimos genéricos porque personalmente, con mis ojos, he visto lo que son los laboratorios y he charlado con los farmacéuticos y técnicos del establecimiento”. u
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