Aconsejan que se derogue la ordenanza que permite sembrar en banquinas y conservar los ecosistemas
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El Instituto Multidisciplinario sobre Ecosistemas y Desarrollo Sustentable de la Unicén planteó ante el Concejo Deliberante su disconformidad con la Ordenanza 12.288, que habilita a sembrar las banquinas de las rutas provinciales y caminos vecinales del partido de Tandil, y solicitó la derogación de la norma para conservar estos ambientes naturales.
Es que el año pasado, el Legislativo local adhirió a la Ley Provincial 10.342 y lanzó un registro de las franjas donde se puede sembrar a partir del pago de un canon. El 60 por ciento de lo recaudado se destina al Consejo Escolar, el 20 por ciento a los Bomberos Voluntarios de Vela y otro tanto a la mejora de caminos rurales.
La iniciativa se puso en marcha por primera vez en la campaña agrícola que comenzó en junio del año pasado, con cultivos como cebada, trigo y soja. “Se venía sembrando históricamente, lo que pasa es que no se pagaba. Esta ordenanza lo que permitió es que el Municipio cobrara y ese dinero pase a instituciones”, explicó el edil de la UCR Atilio Magnasco, impulsor de la norma.
Agregó que “además es una superficie posible de 80 hectáreas como máximo, porque no hay más banquinas en condiciones de ser sembradas en todo el partido. Eso representa el 0,02 por ciento de las 480 mil hectáreas que tiene el partido de Tandil”.
De todos modos, el concejal reconoció que “nuestra obligación como legisladores es abrir las puertas a la gente que tenga inquietudes y hablar del tema”.
Los argumentos
Sobre el planteo de preservar el ecosistema de las banquinas, Magnasco consideró que “en realidad, lo que habría que hacer para que eso se regenere es dejarlo sin sembrar durante muchísimos años porque de hecho se vienen sembrando ya hace tiempo”.
Por otro lado, Magnasco sostuvo que “Tandil tiene una característica muy particular: tenemos las sierras y los campos bajos. Solamente el 40 por ciento del área del partido de Tandil se usa para agricultura. De manera que hay otras áreas que son naturalmente reservorios para especies vegetales y animales”.
De todos modos, valoró la posibilidad de escuchar distintas posiciones “desde los que lo ven desde la parte ecológica pura, al decir que aunque sean sectores muy chiquitos interesa que se preserven; también está la posición del Consejo Escolar, que tiene un interés especial porque de allí saca recursos que de otra manera no tendría; hubo médicos e ingenieros agrónomos que participaron” en la reunión con los ediles.
Tras escuchar las distintas voces, los concejales analizaron el tema en la Comisión de Producción, Trabajo y Medioambiente, aunque aún no tomaron una determinación en cuanto al pedido para que se derogue la ordenanza. *
LA VISION DE LOS INVESTIGADORES
“Son espacios relevantes ante toda la
degradación que hay en la provincia”
Por su parte, la licenciada en biología Cecilia Ramírez explicó que “estoy trabajando en bordes de banquinas y vías férreas en todo el partido, de 20 a 50 kilómetros de toda la zona de Tandil de la pampa interserrana, midiendo diversidad de aves y vegetal”.
En esta investigación indicó que “lo que encuentro es que las diez especies más abundantes de aves son las menos abundantes en todo el complejo de aves de la provincia de Buenos Aires y son especialistas de pastizales”.
Además, halló 150 especies de plantas, el 80 por ciento nativas, “muy similar a la cantidad de especies que encontramos en cerrilladas y no sabemos si son las mismas que en la sierras”.
La investigadora explicó que antiguamente se conservaban las áreas más grandes y se descartaban las pequeñas, pero “el concepto ecológico actual está viendo que importan también los fragmentos pequeños y las posiciones que tienen”.
Si bien entienden que las banquinas están más degradadas que las vías del ferrocarril -pueden restaurarse- “el planteo es que son corredores biológicos entre fragmentos más grandes de pastizales, como pueden ser cerrilladas y sierras, y que son relevantes ante toda la degradación de la provincia, donde del ecosistema conservado queda sólo el 0,03 por ciento y de todos los sistemas del país, el pampeano es el más degradado”.
Cecilia Ramírez destacó que a pesar de que las superficies son pequeñas, “seguimos viendo zorrinos y zorros, y eso tiene que ver con dónde están distribuidos y los parches y la cantidad de corredores biológicos que todavía hay y que están en condiciones. Ante eso y siendo que las banquinas son públicas y las vías del ferrocarril son públicas, conservémoslas”.
La investigadora indicó que se trata del planteo que llevó la Unicén al Legislativo, porque “los concejales desconocen esto que estamos estudiando y la importancia que puede tener a nivel de conservación”.
Avance
paulatino
En ese camino, Cecilia Ramírez elevó una nota al Deliberativo en 2011 para pedir la derogación de la norma que permite sembrar en banquinas. Por ese entonces mantuvo dos reuniones con concejales del FPV y de la UCR, otra con la Comisión de Producción, Trabajo y Medioambiente, y una ampliada con profesionales de distintas facultades, Club de Observadores de Aves de Tandil, una investigadora del Conicet, integrantes de la Universidad de Mar del Plata, médicos del Grupo de Pueblos Fumigados de la Provincia y de Olavarría, y el Consejo Escolar.
A la espera de que el Legislativo se expida sobre la derogación, Cecilia Ramírez advirtió que “cuanto más se cultiven las banquinas, año tras año, y se sigan tirando herbicidas, eso filtra la tierra, se retiene y el ecosistema es mucho más difícil que vuelva”.
En este sentido, agregó que “creo que muchos lugares que se están cultivando no se estaban cultivando, entonces estamos en el momento ideal para derogar la ley y armar un plan estratégico de cómo conservar las banquinas, un plan de manejo acorde a lo que correspondería”.*
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