Acusado de acuchillar a un hombre fue absuelto porque la víctima lo desligó del hecho
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Cabe reseñar que se trata del hecho de sangre sucedido tiempo atrás, cuando la víctima había sido abandonada en proximidades de la sala de guardia del Hospital Santamarina, lugar en la que habría sido arrojada desde un vehículo.
El herido presentaba un puntazo que le afectó órganos vitales, por lo que debió ser sometido a una intervención quirúrgica y su vida corría peligro, según se informó oportunamente.
La víctima fue identificada como Alfredo Alberto Pereyra, de 38 años, con domicilio en la zona del barrio 25 de Mayo, quien -según partes oficiales del año pasado- fue detenido en alguna oportunidad acusado de delitos contra la propiedad.
El caso inicialmente se caratuló como “Lesiones graves”, en tanto que posteriormente pasó a titularse como “Homicidio en grado de tentativa”.
En tanto, la investigación policial permitió avanzar en materia de responsabilidades penales y quedó detenido, imputado, Sandro Juan de Dios, de 39 años, vinculado al Sindicato de Vendedores Ambulantes (Sivara).
en aquellos días trascendió que el detenido tendría vínculos con el gremio de vendedores ambulantes, además de estrecha relación con la persona agredida.
Durante los procedimientos se procedió al secuestro de un furgón Renault Kangoo color blanco, dominio EXX 672. Dicho rodado presentaba importantes manchas de sangre, circunstancia que habría corroborado la versión que daba cuenta podría haber sido utilizado para el traslado del herido.
Oportunamente se añadió a la pesquisa que más allá de la detención “no están muy claras las circunstancias en las que ocurrió el hecho ni se puede precisar el lugar en el que sucedió”, aunque sí se había avanzado lo suficiente a partir
de “un montón de indicios que hicieron que el hecho se caratule como tentativa de homicidio”, con la detención de una persona.
Pero con el paso de los días y la mejoría que presentó el herido Alfredo Alberto "Cuti" Pereyra, derivó en algo insospechado, o tal vez habría que encontrarle razones a códigos, más allá de lo que establecen los manuales judiciales.
Es que el paciente declaró y confió que “su amigo” Sandro Juan De Dios, no tuvo nada que ver con el sangriento episodio de madrugada de fines de diciembre que puso en riesgo su vida.
Al ser repreguntado sobre entonces cómo y quiénes fueron los agresores, se limitó a referir sobre una situación tan confusa como inexplicable, y que los autores serían dos desconocidos. Sin más, la causa claramente pasará al olvido.
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