ACV: se registran entre 120 mil y 130 mil casos por año en Argentina
En el marco del Día del Accidente Cerebrovascular especialistas destacaron la importancia de reconocer los síntomas.
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En Argentina se estima que cada año se producen entre 120 mil y 130 mil accidentes cerebrovasculares (ACV), mientras que las enfermedades cerebrovasculares provocan cerca de 40 mil fallecimientos anuales. Se trata de una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo.
Según la Organización Mundial del ACV, una de cada cuatro personas mayores de 25 años sufrirá un accidente cerebrovascular a lo largo de su vida. Aunque el riesgo aumenta con la edad, también puede afectar a personas jóvenes, incluso sin factores de riesgo conocidos.
Un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia una parte del cerebro o cuando se rompe un vaso sanguíneo, lo que puede provocar daños en las células cerebrales.
Existen dos tipos principales: el isquémico, que se produce por la obstrucción de un vaso sanguíneo, y el hemorrágico, que ocurre cuando uno se rompe y provoca un sangrado dentro del cerebro o en el espacio que lo rodea.
El cardiólogo Marcelo Cáncer, de Ospedyc, explicó que la hipertensión arterial no controlada es una de las principales causas del ACV hemorrágico.
También puede producirse por la ruptura de aneurismas cerebrales o malformaciones arteriovenosas.
En particular, la ruptura de un aneurisma es una causa frecuente de hemorragia subaracnoidea.
Estas malformaciones pueden no presentar síntomas previos, por lo que una hemorragia también puede afectar a personas jóvenes sin hipertensión ni otros factores de riesgo conocidos.
La importancia de actuar a tiempo
Ante un ACV, la rapidez de la atención es determinante. La llamada cadena de vida comprende reconocer los síntomas, comunicarse de inmediato con el servicio de emergencias y trasladar a la persona a un centro de salud preparado para atenderla.
Mediante estudios como una tomografía o una resonancia magnética, los profesionales pueden identificar el tipo de accidente cerebrovascular y definir el tratamiento.
Según el caso, puede incluir medicamentos para disolver coágulos, procedimientos para extraerlos o intervenciones para controlar el sangrado.
La rehabilitación también cumple un papel importante para recuperar las funciones afectadas.
En determinados ACV isquémicos, se estima que por cada minuto sin tratamiento pueden perderse cerca de 1,9 millones de neuronas. Por eso, no hay que esperar a que los síntomas desaparezcan ni demorar la consulta.
Cómo reconocer los síntomas de un ACV
Las señales suelen aparecer de manera repentina. Entre las más frecuentes se encuentran:
-Dificultad para hablar o expresarse correctamente.
-Pérdida de fuerza en un lado del cuerpo.
-Pérdida del equilibrio.
-Asimetría en la cara, como la caída de un lado de la boca.
-Dolor de cabeza intenso, especialmente si aparece de manera súbita y se acompaña de náuseas o vómitos.
En la hemorragia subaracnoidea, una señal característica es un dolor de cabeza repentino y extremadamente intenso, que alcanza su máxima intensidad en segundos. Puede acompañarse de vómitos, rigidez de nuca, pérdida del conocimiento, confusión o alteraciones motoras y del habla.
En algunos casos puede presentarse previamente una llamada cefalea centinela, un dolor de cabeza brusco e inusual que precede a la hemorragia por días o semanas. Este tipo de dolor requiere atención médica inmediata, incluso si no aparecen otros síntomas neurológicos.
La regla HaBraSo para identificar las señales de alerta
En Argentina se utiliza la regla HaBraSo como una herramienta sencilla para recordar tres signos de un posible ACV:
-HA (Habla): pedirle a la persona que repita una frase. Si tiene dificultades para hacerlo o no logra expresarse correctamente, puede ser una señal de alerta.
-BRA (Brazos): pedirle que levante ambos brazos. Si uno cae o no puede mantenerlo elevado, podría estar sufriendo un ACV.
-SO (Sonrisa): pedirle que sonría. Si un lado de la boca queda caído, es necesario actuar de inmediato.
Ante cualquiera de estos síntomas, se debe llamar al servicio de emergencias y registrar la hora en que comenzaron. No hay que esperar a que desaparezcan, conducir a la persona por cuenta propia ni administrar medicamentos sin indicación médica.
Incluso cuando los síntomas duran pocos minutos y luego desaparecen, podría tratarse de un ataque isquémico transitorio (AIT), que también requiere atención urgente.
Factores de riesgo y prevención
Si bien no todos los ACV pueden evitarse, muchos están relacionados con factores de riesgo que pueden controlarse.
El cardiólogo Marcelo Cáncer señaló que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo, seguida por las arritmias cardíacas, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad.
Para reducir las posibilidades de sufrir un ACV, se recomienda:
-Controlar la presión arterial: la hipertensión puede no presentar síntomas, por lo que es importante realizar controles periódicos y seguir el tratamiento indicado.
-Mantener una alimentación equilibrada: reducir el consumo de sal y priorizar una dieta variada y saludable.
-Realizar actividad física: se aconseja acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada.
-Evitar el tabaco: fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
-Limitar el consumo de alcohol: evitar los excesos forma parte de los hábitos preventivos.
-Controlar las enfermedades crónicas: quienes tienen hipertensión, diabetes, arritmias u otras afecciones deben cumplir con las indicaciones médicas.
La prevención también implica sostener los controles médicos periódicos y atender los factores de riesgo antes de que generen complicaciones.
Reconocer los síntomas, pedir asistencia inmediata y controlar las condiciones que aumentan el riesgo son medidas fundamentales para reducir las consecuencias de un accidente cerebrovascular. Ante una emergencia, cada minuto cuenta.
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