Adrián Córsico aseguró que ?el 70 por ciento de los casos de bullying se da en mujeres?
El reconocido profesional sostuvo que “los primeros casos de bullying se estudiaron en Holanda en la década del ‘70, es el primer país que estudió eso y se hizo un proyecto sobre el tema. Yo hace muchos años que trabajo con adolescentes y veo estos casos”.
Consideró que para que haya bullying, debe existir una “asimetría de poder, en donde un grupo determinado se asume ciertas características de poder para ir en desmedro de otro que no tiene esas posibilidades”.
Definió a la víctima de bullying como un joven que tiene “cierto desvalimiento, que no tiene ciertas funciones de adaptación social demasiado formadas o que tal vez tiene otro tipo de contextura física. Para que haya violencia necesariamente tiene que haber alguien que tenga más poder que otro, sino sería una lucha entre bandas”.
Una sociedad
violenta
“El bullying es como una acción subsidiaria de la violencia general, y es una lucha de poder. Quizás sea una réplica de cómo los adolescente viven la lucha de poder de los adultos. Si yo soy fuerte comparándome con un par que no tiene fuerza, ese tipo de fuerza es ficticia”, afirmó.
Por otra parte, Córsico expuso que “está comprobado que esos adolescentes cuando salen de la escuela secundaria tienen muy pocas posibilidades de incluirse en el mundo educativo, en la universidad, por ejemplo. Los jóvenes que cometen situaciones de acoso escolar, tienen muy poca posibilidad de incluirse dentro del mundo universitario, en donde eso no está permitido”.
“También deja secuelas en aquel que padece esa situación, pero generalmente tiene mayor capacidad de adaptarse. Salir del secundario para ese joven es un alivio, y más allá de las secuelas que genera, que pueden ser reparadas con psicoterapia y demás, tiene mayor capacidad de integración a un mundo universitario e incluso del trabajo. En definitiva, el concepto de poder y adaptación es muy contradictorio porque los jóvenes que manejan cierta cuota de poder siendo emisores del bullying después terminan no pudiendo adaptarse”, planteó.
Violencia
“silenciosa”
El psicólogo explicó que el bullying es algo “silencioso” porque “hay un grupo que observa esto como algo naturalizado y después aparece el que padece esta violencia y un grupo más grande que es el que lo emite. Se naturaliza dentro del grupo, entonces no es denunciado”.
“Cuando yo trabajo estas cuestiones, trato de que los chicos piensen a quién pueden llegar ellos, los observadores, a contar esto para ver de qué manera se puede cortar”, sostuvo.
Para prevenir, consideró necesario “incluirse dentro de los grupos desde el punto de vista institucional. Un porcentaje alto de colegios no quiere que los profesionales ingresen a trabajar sobre bullying. Yo estoy trabajando en un colegio sobre esto y la verdad es que hay una recepción fantástica, pero estaba leyendo que muchos colegios se resisten por no quedar estigmatizados”. Y remarcó la importancia de entender que estas situaciones siempre se dan en un contexto institucional, no en el barrio, por ejemplo.
Siempre esto se efectiviza dentro de un contexto institucional, en el barrio no hay bullying.
En ese sentido, planteó que “es difícil el tema del control porque se da de una manera muy silenciosa. El mismo grupo de adolescentes forma un escudo para que de afuera no se vea. Se genera en silencio, entonces cuando sucede un hecho grave, mediáticamente conocido, los mismos profesores te dicen ‘acá nunca vimos nada’ y es verdad. No es que lo dejan pasar o que hay negligencia. Es una violencia silenciosa, no deja huellas. Hasta que llega a un caso extremo”.
Más casos
en mujeres
En tanto, Córsico sostuvo que “el 70 por ciento de los casos de bullying se da en mujeres. Consideró que eso se debe a que “hay una permisibilidad en la mujer hoy de usar la fuerza física como factor de poder. Antes eso no era común. Se ha simetrizado la posibilidad de usar la fuerza física tanto en el hombre como en la mujer, y esto genera situaciones más extremas. Hay una masculinización en la mujer”.
A su vez, afirmó que 15 años atrás el bullying como tal no existía. “Hace 15 años aquel que tenía menos posibilidad de poder quedaba afuera, veía cómo otros se peleaban. Ahora apareció esta cuestión de que aquel que tiene menos poder es atacado. Yo esto lo estoy viendo hace aproximadamente 10 años, se da sobre todo en adolescentes”, dijo.
Indicó que en las mujeres, el bullying tiene que ver “con el cuestionamiento, porque es más linda, porque se hace la canchera, se da donde supuestamente la otra es mejor que yo. En cambio, en el hombre se da una degradación del otro, creo que es verdaderamente peor que yo. Hay un prejuicio en ambos lados pero hay una sustancial diferencia entre lo que para uno u otro se considera poder entre ellos. La mujer es peligrosa si compite conmigo, el hombre es degradado si no se puede comparar conmigo”.
“Estamos viviendo en una sociedad donde la asimetría de poder es fantásticamente vista constantemente. Eso se replica en los jóvenes. Los adolescentes son el reflejo de lo que nosotros mostramos, lo que pasa dentro de una institución es lo que pasa afuera también”, aseguró.
Por otro lado, indicó que “hay una especie de simbiosis entre los adolescentes. Cuando uno tiene características diferentes al resto, esas características se potencian a través de la palabra, la broma. Es muy común el caso de mujeres que le lastiman la cara por ser linda, hay bronca. Desde la adolescencia para la mujer es riesgosa una mujer que puede ser deseada, en cambio el hombre es agredido cuando es considerado un perdedor”. u
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“En Tandil hay hechos de violencia
que antes no ocurrían”, dijo Loreal
El psicólogo Adolfo Loreal manifestó que “de algún modo Tandil mantiene algo de lo que es la relación a escala humana. Esto quiere decir que los habitantes de la ciudad nos conocemos en términos generales, y esto da un trato de respeto, diferente de lo que ocurre en las grandes ciudades, que la gente queda más anónima y eso da lugar a la distancia y la ruptura de los lazos sociales”.
“Este tema de saber quién es el otro, hijo de quién es, todo eso se denomina reconocimiento que hace que de algún modo haya un importante control social en el mejor de los sentidos”, sostuvo.
Empero, advirtió que si bien “Tandil todavía mantiene esto, no estamos tan alejados, es importante que alertemos porque ya ocurren estos hechos en nuestra ciudad. Hay cantidad de episodios de violencia que 10 años atrás no ocurrían”.
“Los últimos casos que me ha tocado ver en el tribunal de menores no tienen nada que ver con lo que veíamos en el año 93 cuando se abrió el tribunal de menores”, manifestó.
En cuanto al bullying, planteó que hay que considerar “tres órdenes de factores: estrictamente personales, los que tienen que ver con la endogamia al interior de una familia y factores estrictamente del orden social”.
“Hay cuadros de orden biológico o emocional individual y en otros órdenes responden a lo social. Los políticos, la prensa, los que aparecen como referentes de la sociedad nos ofrecemos como modelos violentos y me parece que esto ha dado lugar a que la violencia se instalara en la comunidad y que todo se lleve a ese extremo. En otros órdenes tienen que ver con la familia, sea cual sea la condiciones socioeconómica y cultural”, sostuvo. u
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