Adrián Dorado inauguró su muestra en el Mumbat y fue recibido con asombro por parte del público
Dorado comparte una retro prospectiva multidisciplinaria que investiga el signo en todas sus formas y que cuenta con la participación de los artistas Claudio Caldini, creador de cine experimental, y Willie Campins, que produjo la música.
Por su parte, Mauricio Nizzero, Andrea Trotta y el mismo Adrián Dorado realizaron diversas performances durante la muestra, que contaron con la participación de la artista brasileña Carmem Salazar, quien se encargó de la iluminación general, además de participar con obra de poesía visual creada en conjunto con el artista organizador.
En la inauguración, público presente de todas las edades estuvo atento y compartió las propuestas innovadoras e insólitas del artista. Muchos se animaron a participar de las performances teatrales y a intervenir de diversos espacios que estaban a disposición de la audiencia.
-Llegó con su retroprospectiva…
Adrián Dorado: -La idea nació de hacer una retrospectiva. Yo miré para atrás para proyectarme hacia adelante. Cuando fui a buscar mi obra más antigua, me di cuenta que no me satisfacía hacer una muestra con todo ello, prefería lo que tuviera veinte años para atrás y lo que eso me generaba. Hace un año que estoy preparando este material. Así que llegamos a esto, donde incluimos esta cosa del arte moderno que yo tengo, con la comprensión que estoy logrando del arte contemporáneo, sumado a las lecturas que hago de distintos filósofos y de la teoría que se está trabajando respecto a la contemporaneidad.
-¿Qué se propone esta muestra?
A.D.: -Trabajar desde los lugares de la incertidumbre, desde la creación colectiva con el público, que es muy importante. En ese sentido la actitud de Indiana Gnocchini fue formidable, porque nos recibió y nos dio un lugar.
Propuesta innovadora
-Usted también escribe…
A.D.: -Sí, de modo que paralelamente la imagen y la palabra tienen puntos de encuentro y una diacronía absoluta donde, según Deleuze, en términos de lo visual y lo nominativo, se produce una gran falla. Lo que se puede decir está en pelea con la imagen. La imagen y la palabra aluden a lo que no se puede decir, a lo real, que es lo inexplicable, o sea, la vida misma.
-Cuando se ingresa a la sala, la cantidad de objetos se ven y la propuesta, abruman…
A.D.: -Gracias, era la idea. Quería romper esta concepción de la obra tradicional y deseaba trasladar el bullicio constante, que fuera polisémico, que atravesara muchos lenguajes, que tuviera varias interpretaciones y miradas, donde se creara una trama que nunca tuviera una definición, que se fuera tejiendo.
-Son signos que para cada espectador significarán algo diferente…
A.D.: -Para cada uno tiene su propio valor. Es factible que alguien pueda proyectarse y reconocerse en alguna de las propuestas. Yo juego con la contradicción y eso también da la posibilidad de que el público tenga una participación.
Invitación a crear
-¿Cómo funciona cada instalación? ¿Por qué invita a la gente a sumarse a la intervención?
A.D.: -Yo estoy cansado de trabajar solo. Me enriquece mucho más, es más vital y me crea más conflicto estar con otros, así que convoqué a grandes artistas como Claudio Caldini, que es un cineasta experimental increíble, con el que nos conocemos desde 1971 y le propuse trabajar en conjunto, y preparó algo con cuatro proyectores. Además me gusta mucho lo performático, la vida es un teatro, lo que hay es un espejo de la vida, por eso están los títeres.
En el caso de Mauricio Nizzero, como somos amigos desde hace mucho tiempo, pensamos en hacer algunas intervenciones actorales. Esta vez participó como “guía”, haciendo el papel del intelectual que está muy alejado de lo real.
-¿Qué expectativas tiene acerca del público tandilense con esta obra tan descontracturada con la que en esta oportunidad se presenta?
A.D.: -En algún lugar del inconsciente siempre hay un impacto. Todos, tarde o temprano actuamos, tenemos una parte intelectual, bailamos, vamos al circo, somos payasos. Es un trabajo de improvisación con lo que va pasando en el momento en que todo sucede. El público tiene la posibilidad de interactuar, porque es una propuesta desestructurada.
Lo local
-¿Cómo se ha sentido en Tandil?
A.D.: -Muy cómodo, muy bien recibido, con una apertura muy grande por parte de la directora, porque le hemos dado vuelta el Museo y aceptó la propuesta con muy buena predisposición.
-¿Cómo ha recibido el Museo esta propuesta?
Indiana Gnocchini: -Nosotros nos vemos atravesados por esta muestra que estamos planteando con Adrián Dorado hace un tiempo y nos sorprendió. Hemos disfrutado de resignificar los sentidos, de romper la unidad y jugar con el caos. El Museo es una microcélula de la sociedad y queremos que el público sienta esta pluralidad de sentidos.
El público hoy se encuentra con un museo distinto que lo va a dejar pensando, va a abrir la posibilidad de ver y sentir otras cosas y en eso estamos: para reflexionar, plantear desde el arte otras ideas. Y si pudimos aportar para que la gente se lleve una sensación diversa, cumplimos nuestra meta.
La muestra podrá apreciarse en los horarios habituales del Museo hasta el 4 de diciembre inclusive.
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