Advierten que la cantera de Cerro Leones es un predio privado que está alquilado
Sucede que el entorno natural y los espejos de agua que se formaron luego de la explotación de la piedra invitan a familias y a eventuales bañistas a disfrutar del lugar pese a contar con carteles que prohíben su ingreso, de acuerdo a lo expresado.
En esta oportunidad, el domador de caballos y jinete planteó un preocupante escenario desde su perspectiva, lo cual lo llevó a aclarar algunos puntos.
En ese sentido, expresó que hace seis años “alquilo la propiedad para tener mis animales porque me dedico a domar caballos, algo que hago desde hace años además de la jineteada, y la cantera está sin explotar”.
Frente a ese escenario, ratificó una situación que se repite en varios emprendimientos de este tipo: “Estoy siendo invadido por el turismo y los vecinos de la ciudad que disfrutan del lugar porque es lindo, cuando sabemos que en Tandil sobran los lindos espacios”, manifestó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Nadie tiene permiso para ingresar. Ahí trabajo junto con mi hijo y un par de amigos que nos ayudan con los caballos. Nadie tiene permiso para sacar ni una rama de ahí”, ratificó José Andraca, quien si bien aseguró que “es lindo el lugar, pero es privado”.
Además de la invasión a la propiedad privada a la cual hizo referencia, habló de los riesgos a los cuales se someten las familias que ingresan al predio y de aquellas personas que deciden nadar en las cavas.
“El peligro es total porque el lugar no está preparado para turismo. Está con mucha maleza, inclusive sabemos que hay víboras”, indicó.
Si bien reconoció que “las aguas son muy limpias y dan ganas de bañarse, la cava tiene de seis a trece metros de profundidad”.
“El lugar no está sólo, no está abandonado. Sólo que hay caballos adentro y gente que trabaja y no es necesario tenerlo limpio. Es un lugar privado”.
Ejemplificó que “hay carteles que dicen ‘prohibido pasar’ por todos lados y pícaramente los tapan con ramas y así dicen que no los vieron”.
Asimismo, denunció que en forma “constante” dañan los alambrados del perímetro de la cantera y, en consecuencia “se escapan los animales” que tiene dentro del predio.
“Y todos los días a la tardecita tengo que ir a arreglar los alambres y a la mañana siguiente contar los animales y ahí me doy cuenta que me faltan 4 ó 5. Y esto hasta que un día ocurra un accidente”, graficó.
Reconoció que tales roturas generan un “trabajo extra” por parte del inquilino que debe reparar permanentemente el cerco perimetral.
Por todo, expresó que esta situación se repite “todos los días y los fines de semana se ha hecho un eco de que el lugar es placentero. Y no lo dudo, pero si veo una casa que me resulta placentera, no me vas a encontrar tomando mate ahí”.
A través de este Diario pidió entonces que “respeten la privacidad” del lugar, mientras busca “conseguir algún apoyo” que le permita continuar realizando sus tareas con tranquilidad.
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