Advierten sobre el modo de acción de las mecheras
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Evelina Szpiga, titular de Osadía, recordó durante el programa “Vení mañana” (Tandil FM 104,1) que “hace cerca de un año tuve un incidente medio grande: entraron con una mochila dos chicas, cuando estaba mi empleada sola, y se robaron 30 jeans y unos 20 pantalones de vestir”.
Añadió que “no podíamos entender como pudieron meter semejante cantidad de ropa en dos mochilas. Pero además vienen con camperas grandes ya que envuelven lo que se llevan y usan bolsos, mochilas, camperas, etc…”
Posteriormente marcó que “hace dos días, al lado del negocio que tememos en Mitre entraron dos chicas a un negocio que vende ropa de chicos. Llevaban tatuajes, piercing e iban con un bebé de ocho meses. Si bien no vio nada, la empleada sospechó y llamó a la policía, que llegó a los dos minutos”.
Con la descripción aportada por la supuesta damnificada, los uniformados comenzaron una búsqueda por la zona y dieron con el grupo. “Para sorpresa, tenían ropa de todo Tandil, remeras de un montón de locales”.
Mirar con otros ojos
Evelina Szpiga remarcó que las mujeres “iban con una criatura de ocho meses, lo que habla que no tienen códigos. Uno piensa que una embarazada o una madre con un bebé no anda robando; o se juzga por la apariencia, pero no es así. Hoy no tienen código. La policía nos advirtió que tenemos que tener desconfianza con todos”.
Se le planteó que “como recaudo, tenemos que desconfiar de todos, mirar todo el tiempo”, especialmente “cuando entrar de a dos., ya que una persona te distrae y la otra te roba”.
Además, deben incrementarse los recaudos “cuando entran con un bolso grande, una mochila o de a dos. Allí hay que mirar con otros ojos. Quizás nada que ver con delitos, pero -por lo que está pasando- hay que hacerlo”.
Sobre las demoradas en esta semana, la comerciante indicó que “habían robado en unos diez negocios y nadie se había enterado, incluso locales que tienen la chicharra que suena cuando salen con alguna prenda. Obviamente, quienes se dedican a sustraer ropa están acostumbrados”.
Añadió que “en un negocio que tiene cámaras, quedó registrado como en dos segundos exactos las mecheras envuelven una prenda”.
La titular de Osadía indicó que cuando fue víctima de un hecho, el año pasado, “la empleada estaba sola y entraron cinco personas Yo llegué a los diez minutos y en ese momento la chica se dio cuenta que faltaban tres filas de pantalones. Llamamos al policía de la cuadra, que en un minuto estaba en el lugar, y le dimos la descripción del grupo. Salieron a buscarlo pero no lo encontraron”.
Es que las mecheras “actúan rapidísimo. Otra de las cosas que hacen es ir a una estación de servicios y cambiarse la ropa, por lo que resulta imposible encontrarlas”.
Finalmente sostuvo que la sustracción de prendas de vestir “es un tema recurrente. Lamentablemente, como comerciantes, hay estar con cuatro ojos y ser desconfiado”.*
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