Afirman que los imputados por la “masacre de Campana” saquearon la casa de las víctimas antes del hallazgo de los cadáveres
Jesús Cáceres amplió hoy su declaración indagatoria durante casi una hora tras un pedido de su defensa y del fiscal Marcelo Pernici, a cargo de la investigación. En su declaración, Cáceres dijo que vio a su hermanastro Angel Fernández, al hijastro de éste (Cristian) y al “Sordo” Vera -también detenido-, bajando electrodomésticos del automóvil VW Polo, propiedad del asesinado matrimonio que integraban Marcelo Mansilla y Sandra Rasago.
Asimismo, de acuerdo con las declaraciones del imputado, el saqueo en la casa de los Mansilla “fue previo al hallazgo de los cadáveres”, por lo que entonces sospechó que se trataba de un robo, desconociendo el tema de los asesinatos. Cáceres vivía detrás de la casa de su hermanastro Fernández, ubicada en la localidad de Los Polvorines, donde los investigadores sospechan que el matrimonio Mansilla y sus hijos estuvieron cautivos antes de ser asesinados. Además, Cáceres aseguró que Fernández, quien tenía pulsera magnética cumpliendo arresto domiciliario, violaba ese dispositivo y salía de su casa “todos los días”.
Las mismas fuentes consultadas señalaron que Cáceres podría ser desvinculado de la causa en las próximas horas, en parte porque no existen prueba contundentes que lo liguen a los asesinatos. El matrimonio Mansilla y Rabago, como así también sus hijos Agustín, de 11, y Milagros, de 8, fueron asesinados a golpes y sus cuerpos dejados al lado de la autopista Panamericana, a la altura de la localidad de Campana.
Los investigadores creen que el matrimonio fue asesinado por “venganza”, dado que años atrás habían declarado en una causa contra Angel Fernández –quien además habría sido pareja de Rabago– y purgaba una condena por violación y homicidio.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios