Agenda paralela
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A días de las elecciones, la campaña transcurre sin sobresaltos. La mayoría de los candidatos se resigna al triunfo cantado de la aplanadora radical que conduce –y supo construir- Miguel Lunghi.
El fin de semana, el pediatra se dedicó a recorrer Vela y Gardey, donde se repartieron boletas cortadas para incentivar la tijera que ya aprendió a usar el electorado tandilense inserto en las cuatro avenidas.
Mientas tanto, Néstor Auza camina por algunos barrios y aún no confirma si aunará a la militancia en un acto de cierre. Sí viajó a La Plata para sacarse la última foto con el gobernador Daniel Scioli, otro que navega en calma las jornadas previas a los comicios.
Pero a pesar del contexto proselitista, del análisis sobre el posible comportamiento del electorado y de lo que ocurrirá tras el próximo domingo, en estas sierras se han intensificado algunas demandas puntuales de mediana data que le apuntan directamente al lunghismo.
La más locuaz -tal vez por tratarse de un espacio caro a los sentimientos de la comunidad- proviene de los trabajadores del Hospital Ramón Santamarina que llevan adelante una lucha por la recomposición salarial.
Los carteles con los reclamos al pediatra empapelan los pasillos de la planta baja, pero además se elevan por las columnas, se leen al frenar en los descansos de las escaleras y arriban a la recepción de cada uno de los servicios.
Lastima la vista conocer el monto de los sueldos que percibe parte del personal que trabaja para curar a los vecinos que enferman o a los accidentados.
Otro frente lo abrió La Elena, con su pedido del servicio de agua para las trescientas personas que viven en la zona. Una vez más, la comisión barrial perdió la paciencia y repartió sus enérgicos cuestionamientos entre el Ejecutivo y el Concejo Deliberante.
Por momentos, los referentes hablan de negligencia en el seguimiento de las gestiones ante el Enhosa, el ente nacional que financia este tipo de obras y que ya rechazó dos proyectos similares para abastecer de agua potable a la barriada.
Frente a todo esto, el único candidato que se atreve a criticar directamente al oficialismo es Claudio Ersinger, del Frente Popular, quien esta semana renegó de la lectura que hizo Julio Elichiribehety sobre la polarización de las elecciones y del “olvido” del Gobierno comunal de enviar al Legislativo el pedido de autorización para instalar las “costillas de ballena” en la entrada de Villa Italia.
Seguramente, todo esto no hará cambiar la imagen positiva de Miguel Lunghi ni levantará decenas de puntos a los referentes de la oposición. De todos modos, una agenda paralela a la campaña pone un alerta sobre los temas a debatir en un futuro cercano y en el mismísimo Presupuesto 2012.
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