?Ahí no se puede estar?
En los últimos días se había anunciado, principalmente desde la Comisión de Toma y Posesión de La Movediza, hay que decirlo, que en la semana que pasó iba a cerrarse el acuerdo por las viviendas. Tras visitas a funcionarios nacionales y provinciales, el coqueteo con plata de la Anses, llamados y reuniones, parecía que una salida posible se iba a producir. No la mejor para ninguna de las partes, pero sí una posible.
Nada iba a resultar facil con el nivel de desconfianza generalizada existente en la mesa de negociaciones y sus alrededores. Los dirigentes que encabezan el reclamo de los ocupantes, disparan cuanto pueden contra Lunghi, su familia y su escudero Juan Pablo Frolik, uno de los principales interlocutores en el tema. Desde el municipio, en cambio, los acusan cuando pueden, aunque sin pruebas visibles, de aprovecharse de la necesidad de aquellos vecinos para reclamarles peajes en dinero para representarlos.
Y en el medio, los funcionarios de fronteras afuera, haciendo equilibrio.
Por un lado, para responder al pedido incrédulo que les llega de esferas superioriores para intervenir directamente.
Es que mientras el Parque Indoamericano, parte de Capital y del conurbano estallaban por el pedido de un terreno o una casa de cientos y cientos de familias, Tandil era visitada por parte de la plana mayor en política habitacional para intentar ?negociar? una salida a la problemática generada por un puñado de viviendas.
Incluso, una alternativa contradictoria en relación al trato previsto para aquellos que ocuparan un terreno público o ajeno.
Y a la ciudad llegaron Bontempo y compañía, para reunirse con Lunghi y parte de los suyos, en el hotel de mayor categoría de la ciudad.
Ahí, el asunto se sabía que no era facil.
Uno de los participantes de la mesa chica de las discusiones fue sincero al llegar. ?Esto puede durar dos minutos o cuatro horas?.
No duró dos minutos, porque en medio de cerca de 180 minutos de charlas, chicanas, acusaciones varias y algunos gritos molestos, pareció estar cerca el acuerdo, hasta que el clima se tensó demasiado.
Unos, luego acusaron de infantil y caprichoso al Intendente por pedir 100 viviendas más de las que supuestamente se estaban acordando.
Los otros, calificaron de ?extorsivos? los métodos de los funcionarios nacionales por considerar que estaban trabando la entrega de llaves de las casas a las familias adjudicatarias de aquel acto masivo realizado en el club Independiente, en el que los mayores aplausos no se los había llevado el Intendente, sino su anuncio de no ceder ante aquellos que tomaban viviendas.
No duró dos minutos.
Más cerca estuvo de durar 4 horas.
Como la discusión se prolongó, alguien pidió una típica picada con fiambres y calentitos para matar el hambre.
En ese momento, una persona ajena a la charla describió a El Eco de Tandil el clima que sintió en ese comedor en medio de las idas y vueltas: ?ahí no se puede estar?.
Momentos después, la reunión terminaba abruptamente.
Los funcionarios nacionales, corrieron a la Universidad a firmar acuerdos por 90 viviendas con tres instituciones de la ciudad, aunque el tenor de las acusaciones opacó su trascendencia.
Los funcionarios locales, a masticar la respuesta, en medio de un conflicto en el que, pese a la virulencia de los dichos, nadie puede cerrar las puertas del diálogo.
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