Al final, alguien vio el bache
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En ediciones pasadas, desde la sección el Oído Agudo se había dado cuenta sobre el cráter que se había formado en calle Chacabuco casi Pinto, que día a día con tanto tránsito se iba agrandando más.
Se detallaba al respecto que si algo tiene de malo Tandil es el estado de sus calles, cada vez más rotas. Por donde uno circule, se encuentra con falta de adoquines, pavimentos hundidos (o directamente rotos), lo que provoca el sufrimiento cada vez mayor en los amortiguadores de los vehículos y el riesgo permanente de accidentes -por ejemplo- para las decenas de mandaderos que día tras día recorren la ciudad.
Lo inconcebible, se decía, es que ningún funcionario no hubiera tomado nota del verdadero cráter que en dicha esquina se había formado.
Se indicaba, entonces, que la sección dominical resulta una de las más leídas del Diario y, consecuentemente, se esperaba comprobarlo el lunes. Pues bien, pasó el lunes y el bache se cubrió. Con cierta precariedad pero se cubrió, por lo que se desprende que algún responsable finalmente vio el “famoso” cráter, o por lo menos se detuvo a leer el Diario, gracias.*
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