Al menos 37 heridos en un violento desalojo del edificio de la municipalidad de La Quiaca
Para desalojar el edificio comunal, unos cien efectivos policiales reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos y los manifestantes respondieron con piedras y golpes de puño en una pelea que duró media hora y en la cual resultaron heridas 37 personas. Los empleados y vecinos de la ciudad habían tomado la dependencia municipal “en repudio a las medidas y falta de respuestas” del Gobierno provincial y comunal, según indicaron fuentes policiales a la prensa local.
El reclamo se basaba en remarcar al gobierno que “trabaje a favor de aquellos que lo legitimaron para gobernar y aumente la cantidad de los planes Jefes y Jefas de Hogar en la provincia”.
Una fuente del municipio respondió que lo que piden los empleados escapa a las posibilidades de respuesta que tiene la comuna debido a que no está en sus manos decidir la cantidad de planes que la Nación envía.
“Además, nos piden que les aumentemos a 500 pesos el monto que cobran por los planes, cuando está más que claro que eso no depende de nosotros”, aseguró la fuente. La toma del lugar se había dado minutos después de que los manifestantes fueran desalojados del puente Internacional que une La Quiaca con la ciudad boliviana de Villazón donde expresaban sus disconformidades. Los manifestantes recibieron la orden de liberar el puente en un comunicado del juez federal Mariano Cardozo, por lo que la multisectorial desarrolló una asamblea donde decidió trasladar la medida al Concejo Deliberante.
Según comentaron los testigos, se vivieron momentos de extrema tensión cuando la policía llegó al edificio para hacer cumplir una orden judicial emitida por el mismo magistrado que indicaba desalojar el lugar. En tanto, uno de los empleados que participó de los enfrentamientos afirmó que “la policía reprimió de forma brutal” por lo que los empleados se vieron “obligados” a responder con piedrazos y golpes de puño. “Ya no tenemos derecho a reclamar.
En esta provincia no se puede vivir. Encima que tenemos que malacostumbrarnos a comer mal por los sueldos de hambre también tenemos que soportar la violencia del Estado”, dijeron los manifestantes. Por su parte, el Gobernador de la provincia, Eduardo Alfredo Fellner, minimizó los hechos sosteniendo que la policía actuó en el marco de un requerimiento judicial y que en estas circunstancias “son lógicos algunos forcejeos”. El gobernador afirmó que la policía “no reprimió” sino que hizo cumplir una orden de la Justicia Federal que indicaba poner al resguardo a una dependencia estatal. Por otra parte, fuentes policiales informaron que no se registraron “heridos de consideración” ni detenidos aunque unas 37 personas tuvieron que ser atendidas por sufrir algunos golpes cortantes.
“Hemos contabilizado mas de 30 personas con heridas. Algunos sufrieron cortes en el rostro y en otras partes del cuerpo. Pero afortunadamente no tenemos que lamentar ningún hecho irreversible”, dijo un efectivo. Los reclamos vienen sintiéndose en la provincia desde hace varios días y, según dijeron los manifestantes que tomaron el puente internacional y la sede comunal, la situación se agrava con el paso de las horas y la falta de respuestas concretas.
Cabe destacarse que un sacerdote, llamado Jesús Olmedo, se “crucificó” ayer atándose a una cruz que fue llevada desde el centro de la ciudad hasta el puente internacional donde hacían base los empleados y vecinos. Desde la cruz, el sacerdote dijo que en Jujuy “hay hambre, las familias se están contentando con comer una comida al día, y a base de un puchero con agua, un huesito y un poco de fideos flotando”. Olmedo señaló a la prensa que “miles de kilos de mercadería de primera necesidad se van por la frontera de manera ilegal, y aquí queda poco y muy caro mientras los comerciantes y el Gobierno se enriquecen cada vez más”.
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