Al menos el 79 por ciento de los adolescentes toma alcohol y la edad de inicio es los 14 años
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El Eco de Tandil realizó un sondeo sobre el consumo de alcohol entre grupos de jóvenes que residen en distintas zonas de la ciudad, de este modo, cien adolescentes de 11 a 19 años respondieron distintas preguntas referentes a si beben, cuánto toman y dónde.
De los encuestados, un 79 por ciento asumió que consume bebidas con alcohol, siendo el momento de comienzo más común los 14 años.
Al momento de preguntar qué beben, el 42 por ciento de las mujeres de 15 años dijo que toman “de todo”. Le sigue la elección de la cerveza, con un 25 por ciento, y los tragos y el vino espumante ocupan el tercer y cuarto lugar en sus preferencias.
En cambio, entre los varones de esa edad, el 50 por ciento prefiere la cerveza, el vino el 25 por ciento y los tragos el mismo porcentaje.
Las mujeres de 16 años eligen -el 38 por ciento- tragos, entre los que figuran Speed con vodka, Gancia batido o Fernet con cola; luego le sigue la cerveza, el vino y el resto dice que toma “todo lo que está a su alcance” -24 por ciento-.
Por su parte, los varones de esa edad dicen que toman “de todo” –el 54 por ciento- y luego le sigue la cerveza con un 27 por ciento y los tragos en último lugar.
Las adolescentes de 17 años ponen a los tragos en primer lugar -46 por ciento-; en cambio, los varones aducen tomar todo lo que está a su alcance, el 44 por ciento.
Las mujeres de 18 años prefieren los tragos -45 por ciento- y le sigue en orden el vino espumante. Los varones de esa edad afirman tomar “de todo”, el 34 por ciento, y el 33 por ciento elige la cerveza.
Las mujeres encuestadas de 19 años dicen repartirse entre tragos y vino espumante, en igual proporción.
Cuánto beben
Al preguntarles sobre la cantidad que consumen, la mayoría asegura que “muy poco”, sobre todo, los jóvenes de 13, 14 y 15 años. Sin embargo, la cifra cambia a partir de los 16 años, fundamentalmente en los varones, ya que el 50 por ciento reconoce tomar “mucho”.
Las mujeres de 17 años se dividen entre las que toman “mucho” -45 por ciento- y “poco” -47 por ciento-, siendo las “moderadas” sólo el 8 por ciento.
En el caso de los adolescentes de la misma edad las cifras están repartidas entre los que dicen beber poco -27 por ciento-, los que afirman ser moderados -36 por ciento- y los que reconocen beber mucho -37 por ciento-.
Respecto a mujeres y varones de 18 años, la mayoría indica que bebe poco y el resto se reparte entre los moderados.
Cuándo lo hacen
Respecto a las ocasiones en que toman, los porcentajes se concentran en las salidas o en las fiestas para casi el ciento por ciento de las mujeres de 14 años y los varones de 15.
Por ejemplo, el 44 por ciento de las adolescentes de 15 años bebe cuando está fuera de su casa; en mujeres y varones de 16 años aumenta el porcentaje, ya que un 60 por ciento asume que toma cuando sale; lo mismo sucede a los 17 -70 por ciento en mujeres y 50 por ciento en varones-, y a los 18 -con un porcentaje de 57 por ciento en mujeres y 50 por ciento en varones-.
En menor porcentaje dicen que toman “siempre que pueden”, sobre todo jóvenes mujeres de 15 años -33 por ciento-, los varones de 17 y 18 años -30 y 25 por ciento respectivamente-.
Al preguntarles sobre los lugares donde beben, las cifras se reparten entre la casa de amigos, el hogar, salones de fiesta y “boliches”.
Por ejemplo, las mujeres encuestadas de 14 años afirman que toman en su totalidad en casas de amigos y los varones se reparten entre los hogares de sus amistades o, como afirman ellos, “donde sea”.
El 42 por ciento de las adolescentes de 15 años toman “donde sea”, mientras que el boliche es el segundo lugar elegido, con un 17 por ciento. Le siguen fiestas privadas o casas de amigos en tercer y cuarto lugar.
Los varones de 15 años se reparten entre tomar en la casa -66 por ciento- y el boliche -34 por ciento-.
El consumo de las mujeres y varones de 16 años se concentra en el boliche, el 41 y 43 por ciento respectivamente, y les sigue, en el caso de las mujeres, la casa de amigos -27 por ciento- y entre los varones, “donde sea” -25 por ciento-.
El 67 por ciento de las mujeres de 17 años afirma consumir en el boliche y el resto se reparte entre la casa de amigos, fiestas o su propia casa. El 31 por ciento de los varones de la misma edad toma en el boliche y, antes de salir, el 58 por ciento; el resto lo hace “donde sea”.
Las mujeres y varones de 18 y 19 años dicen que beben fundamentalmente en el boliche: en el primer caso el 55 por ciento, en el segundo el 40 y en el tercero, el ciento por ciento. *
Para algunos jóvenes se trata de
diversión y un modo de integrarse
Marilina, una de las jóvenes entrevistadas por este Diario, acaba de terminar el secundario. Contó que “la mayoría de los jóvenes toma el alcohol como una diversión más. Ven que tomar hasta terminar borrachos es una gracia, de hecho, muchos de ellos al día siguiente de una gran borrachera, no hacen más que hacer chistes y reírse. Yo creo que sí es posible divertirse sin alcohol, que el que dice que sin alcohol es ‘un embole’ está equivocado”.
También comentó que “algo que me molesta muchísimo es ver a chicos de 14, 15 años tirados en la calle con botellas, gritando cosas, otros peleándose. Pero algo que me molesta mucho más es ver la inconsciencia de quienes sabiendo que tienen que manejar toman y luego ocasionan la clase de accidentes que se ven hoy en día”.
La joven expresó que “jamás he pasado el límite, me sé controlar y pasarla bien sin alcohol. Es cierto que muchas ocasiones, como fiestas y eventos, te llevan a consumir, pero siempre se tiene que tener ese freno de ‘hasta acá puedo y quiero’ o, por lo menos, así es en mi caso”.
No hay salida
sin previa
Kevin, otro joven voluntario de Cruz Roja, dijo que “puedo comentar algunas cosas que vivo desde el sistema de emergencias y sobre el consumo excesivo en la adolescencia, cosa que traté con el CPA (Centro de Prevención de las Adicciones) en un trabajo en común. Desde mi punto de vista, creo que el alcohol se instaló en la adolescencia como única opción para divertirse: ‘Si no hay alcohol, no hay fiesta’. Hoy en día no hay salida sin previa, por lo tanto, los adolescentes ya llegan prácticamente alcoholizados a los boliches. En el lugar siguen consumiendo desmedidamente”.
Como personal de los sistemas de emergencias, Kevin contó “que en fines de semana se atienden muchos adolescentes con comas etílicos, o excesos de alcohol, que provocan alteraciones orgánicas y en la personalidad”.
Asimismo, sostuvo que “este consumo produce que el adolescente se ‘anime’ a distintas cosas y por eso hay consecuencias: resultan de esto los embarazos no deseados y las grandes peleas entre chicos y chicas que también requieren la intervención policial y médica en los distintos casos”.
Finalmente, expresó que “desde mi experiencia puedo afirmar que los casos son demasiados y no se habla solamente de varones, las mujeres también consumen alcohol y en forma increíble”.
“Fuman de todo”
Por su parte, Soledad otra adolescente de 16 años comentó que “en los boliches cada vez se toma más. El otro día a una chica la tuvieron que sacar porque tenía un coma alcohólico y eso es preocupante. Yo creo que uno se puede controlar, que no quieran y después terminan así, es otra cosa, cada uno tiene que ser consciente de lo que toma. Y el problema no es que sólo toman, sino que fuman de todo. Hay veces que esa gente que no está bien te amarga la noche, la verdad es una lástima”.
Tomar para
pertenecer
Rocío, por su parte, comentó que “nuestro fin de semana comienza generalmente con una previa con comida y bebida, después nos vamos al boliche. Lo que se ve últimamente es que el consumo de alcohol aumentó demasiado en los más chicos, que parece que toman para pertenecer a un grupo. Nosotras nos controlamos; sabemos hasta dónde llegar. Además nos cuidamos mutuamente”.
La joven de 18 años consideró que “igualmente, la culpa no es de los chicos sino de los padres que no controlan lo que hacen sus hijos. En lo que a mí respecta, una sola vez me pase de alcohol y mi mamá me dio una paliza que nunca más me olvidé y esa fue la última vez que me excedí. Hoy en día lo toman como una gracia y hasta los grandes se ponen a la par de los más jóvenes y no imponen autoridad”.*
LA VISION DE LOS PADRES
Responsabilidad compartida
y diversidad de causas
Alicia, lectora de este Diario, analizó que “el tema del alcohol es algo que me preocupa mucho porque he visto a los jóvenes en la madrugada perdidos o descompuestos en las esquinas de la ciudad, alcoholizados y solos. La responsabilidad es algo que no puede evitar ni la familia ni la sociedad. Y creo que hay algo compartido allí. No entiendo cómo una niña de 14 años puede llegar a ese estado. ¿Dónde bebió? Si fue en una casa la pregunta es ¿dónde estaban los adultos responsables? y si fue en un boliche ¿no hay control de las leyes que prohíben vender alcohol a menores o, en su defecto, un mínimo de sentido común de los propietarios de esos bares que lo impidan?”.
Sostuvo que “no se me ocurre otra salida que hacernos cargo. Los adultos de nuestros hijos, las instituciones de cuidar que se cumplan las leyes y los comerciantes de sus responsabilidades a la hora de vender alcohol”.
Multicausal
Por su parte, Claudia dijo que “a mi criterio es un tema que requiere ser analizado desde diferentes perspectivas para no caer en reduccionismos. Por un lado, la familia, que pareciera dedicar cada vez menos tiempo al diálogo, a informar a sus hijos acerca de las consecuencias del consumo de alcohol y también respecto de un crecimiento acompañado de decisiones responsables. Y la familia también informándose acerca de los sitios adonde concurren los menores, para autorizar o no su concurrencia”.
Desde su óptica, “decir no, no es fácil, pero es nuestra responsabilidad como padres permitir o no determinadas salidas y explicarles a los adolescentes las razones”.
Con respecto al Estado, indicó que “también es un tema de control y aplicación de la legislación: permanencia de menores en los boliches en horarios nocturnos, venta de alcohol a adolescentes, control de fiestas privadas a las que asisten. Luego, el tema de la responsabilidad de los medios de comunicación que publicitan con frecuencia exageradamente el consumo de alcohol asociado a la diversión, a ser ‘piola’ a ‘pertenecer’ a determinados círculos. Las instituciones educativas -y no me refiero sólo a la escuela, sino a todos los ámbitos donde se enseña y aprende- también pueden hacer su aporte conversando sobre las causas y consecuencias del alcohol, tratando temas como el embarazo no deseado, los riesgos de conducir alcoholizado, en suma: hablar de estos temas en todos los ámbitos”.
Además, manifestó que “la adolescencia es un período plagado de inquietudes, de curiosidades y de búsquedas, incluidos los límites. Tenemos que hacernos cargo todos y todas de lo que queremos para nuestra sociedad”.*
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