Alarman los altos valores mensuales que paga la comuna por el alquiler de viviendas precarias
Por Paula Rodríguez (paularodriguez@eleco.com.ar)
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En su discurso de apertura del período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el intendente Miguel Lunghi expresó que “estamos destinando en el Presupuesto Municipal de este año 6 millones de pesos para contribuir con los requerimientos que demanda la problemática habitacional”.
Al discriminar ese monto, el jefe comunal explicó que dirigía “800 mil pesos como contrapartida del Municipio para la construcción de 50 viviendas que se realizarán en conjunto con el Estado nacional. Un millón de pesos para la compra de tierras con destino a soluciones habitacionales. Un millón de pesos para la compra de materiales para asistir a familias que necesitan mejorar su vivienda, y 3 millones de pesos para contribuir con el pago del alquiler de 600 familias”.
En Lemos 351 –casi sobre avenida Eva Perón, a unos 300 metros del Parque Industrial- cuatro mujeres solas con varios hijos sobreviven en casas sumamente precarias. A todas ellas les paga el alquiler la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio y aseguran que ninguna asistente social las ha visitado, tampoco funcionarios, concejales o precandidatos a ocupar un puesto en el gobierno a partir de diciembre.
Nancy, sus siete hijos y un nieto ocupan la construcción del frente. Es de planchones y techo de chapa, no tiene cielorraso, ni canillas en la cocina y el baño ni calefacción. El frío húmedo del invierno serrano se ha apoderado de los tres ambientes. Por esa casa, la comuna paga 950 pesos mensuales.
Atrás hay otra construcción con la cocina en el mismo espacio y un baño. A María y sus cuatro chicos, Desarrollo Social le paga 550 pesos por ese lugar y otros 800 pesos por dos habitaciones ubicadas a dos cuadras, donde sólo duermen. Los muebles que tenían en la casa que ocuparon hasta hace meses –fueron desalojados- están en un galpón abierto de chapa, por lo que la familia debe dedicarse a cuidar que otros pobres no les roben.
A continuación vive Eugenia con sus cinco hijos menores de edad, en un espacio de 4 metros cuadrados con techo de chapa, sin cielorraso ni revoques, con la instalación eléctrica pendiendo de la cubierta. El baño, muy precario, está afuera.
Cuando llueve, estas tres casas evidencian filtraciones y los chicos deben resguardarse en algún rincón. Todo es más peligroso, ya que cruzan cables y alargues para contar con energía eléctrica. El otro servicio del que disponen es agua corriente, siempre que tengan canillas.
Sobreviviendo
Escuchar a estas mujeres es doloroso. Tanto Nancy como María afrontaron desalojos hace pocos meses. Ambas habitaban casas ubicadas en las cuatro avenidas, con todos los servicios y comodidades.
Esto es “sobrevivir todos los días”, afirma Nancy, hija de un trabajador municipal fallecido, que fue el jefe del corralón ubicado en avenida Santamarina. María celebra que le prestaron una vivienda en Falucho y Primera Junta, entonces pronto podrá dejar este lugar, “un trago amargo” en su historia.
Por su parte, Eugenia dice que ahora lo pasa mejor. Antes estaba en la casa de su hermana, en Villa Aguirre, aún más apretada. Hace días, su bebé estuvo unas dos semanas internado con bronquiolitis y el inhóspito espacio no contribuye a su recuperación, pero ella no se queja, está acostumbrada.
Tímidamente, cuenta que en Desarrollo Social, que paga 500 pesos mensuales por esa habitación y baño afuera, le dieron la llave y la mandaron a Lemos 351. “Me dijeron que era lejos, pero que no lo conocían”, afirmó.
Ellas no son las únicas. A dos cuadras, por Almafuerte al 2700, una joven oriunda de Paraguay cría a un niño de tres años y a dos bebés mellizos en una habitación húmeda y sin ventilación. Desarrollo Social le paga el alquiler, de 400 pesos mensuales.
Todas tienen miedo de que los propietarios de estas casas precarias las dejen en la calle y aguantan que las presionen, las intimiden y las amenacen. Como si no estuvieran pagando un altísimo precio –financiado por toda la comunidad- por lugares sumamente precarios.
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