Alberto Vinsennau propone una estética novedosa desde las ausencias y presencias
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Al artista, 2011 lo encontró a cargo de la realización del monumento a Santiago Selvetti en el marco de la conmemoración del Día de la Industria, por ser uno de los fundadores de Metalúrgica Tandil y precursor del desarrollo industrial de la ciudad.
Cada día, paseantes locales y turistas que han venido a pasar sus vacaciones a Tandil se detienen en la inmensa estructura y circulan por todos sus lados, apreciando, y quizá imaginando, cómo serían las industrias de aquella época y, por supuesto, disfrutando de la interesante propuesta escultórica.
La estructura emplazada representa el histórico perfil de los galpones industriales y está conformada por antiguas piezas fabricadas en empresas tandilenses como: tapas de cilindro, embragues, pistones y otros componentes. “Pedimos los componentes a las empresas y fábricas de Tandil que colaboraron con una predisposición magnífica y pudimos hacerlo gracias al espacio que nos brindó Talleres Tandil, porque manejamos cerca de quince mil kilos. Creo que es bastante representativa y es atractiva para el público”, asegura Vinsennau.
“Hubo más de cuatro meses de trabajo para pensar la idea, que se correspondiera con una imagen y surgió esta obra. Primero pensamos en chimeneas, después en hacer la obra con piezas mecánicas y finalmente se nos ocurrió que fuera una fábrica hecha con los productos que ella misma realiza, y como la empresa tuvo tres fundadores, la escultura tiene tres picos en representación de cada uno de ellos. Conceptualmente nos cerraba, porque tenía su producto y los responsables”.
La puerta que tiene la obra permite pensar la industria desde lo simbólico como algo vivo, abierto. Además, deja que sea atravesada, vista desde otra óptica, apreciada por su volumen de otro modo.
Dice Vinsennau: “Hay un espacio vacío que vos tenés que intervenir, ocupar y es delicado como emprendimiento, porque uno asume una gran responsabilidad”.
Diálogo crítico
Luego de terminar esta escultura, el artista tuvo la oportunidad de participar del diálogo crítico en el Museo de Bellas Artes, donde realizó una obra que contiene partes de un maniquí en una silla de peluquería bajo un secador de pelo.
La obra con la que dialogó es de Ernesto Scotti y se llama “Desnudo”. Sobre ella dice Vinsennau que “Uno siempre hace un planteo intelectual y plástico de la obra, trata de razonarla. La obra de Scotti contenía una figura muy voluptuosa, puro cuerpo, y yo traté de trabajar con el objeto, que es el sillón y el secador de pelo. Suplanté el cuerpo por el objeto”.
Nueva propuesta
Así, casi al finalizar el diálogo crítico, Vinsennau comenzó a trabajar en un nuevo tipo de obra, de gran carga expresiva.
De repente surgieron presencias y ausencias que se transformaron en piezas de cuerpos, fundamentalmente: pies, piernas y brazos que están emplazadas de distintas formas en el espacio y son realizadas con resina, ropa y calzado.
Las piezas forman diversas instalaciones que se relacionan con algunas etapas de la historia argentina más oscura en una nueva serie que, para Vinsennau, consiste en “volver a la figuración desde otro ángulo y formato, porque uso objetos cotidianos, lo que me resulta interesante para poder expresarme”.
Material de deshecho
En esta nueva etapa el artista ha comenzado a emplear elementos de descarte como: sillas y sillones antiguos, zapatos o ropa. Al respecto relata que “Vi una señora que estaba quemando basura y arriba de todo eso, había un sillón humeando, casi apagándose. Lo vi, me encantó y le pregunté si podía llevármelo. Ella no entendía para qué lo quería, yo lo usé para una obra, a mí me sirvió. Estoy en el proceso de generar con este tipo de elementos, vamos a ver cómo progresa”.
Cabe mencionar que los próximos pasos consistirán en intervenir otros elementos para realizar nuevas propuestas de creación con objetos y en el espacio.
Sobre el fin de 2011 y comienzo de 2012 Vinsennau dijo que su trabajo “me carga las pilas. Finalicé con la muestra en el museo, que no dejó de ser atrevida y tuvo buena repercusión en el público. Hay que proponer cosas nuevas y, en este sentido, estoy caminando”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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