Alfredo Fairbairn aseguró que los casos por accidentes con motos aumentan en verano
Ante los graves accidentes que involucraron motos durante el fin de semana pasado, a raíz de los cuales fallecieron dos jóvenes de 20 y 21 años, el abogado especialista en accidentología, Alfredo Fairbairn, brindó un análisis sobre la problemática y aseguró que el número de casos que se presentan en el estudio jurídico aumentan durante los meses de verano.
En diálogo con El Eco Multimedios, el profesional resumió que este tipo de hechos representan “un problema que vemos a diario” en su lugar de trabajo y que “se incrementa en la época estival por el alto uso de la moto y fundamentalmente por la falta de casco”.
En ese sentido, Fairbairn analizó que los incidentes que se registran “producen gravísimos daños en los conductores y en sus acompañantes”.
Concretamente en los tres hechos que tuvieron lugar en distintos puntos de la ciudad, “los lesionados y víctimas son personas jóvenes”, y destacó que “lo llamativo es que se producen accidentes ocasionados muchas veces por responsabilidad de los propios conductores al chocar contra vehículos estacionados o al caerse de las motos”.
Remarcó en cuanto a las consecuencias físicas que “la víctima de un accidente de tránsito producido en moto sufre traumatismo de cráneo, que deja lesiones incapacitantes de por vida, generan incapacidades laborales y no son de fácil remedio como puede ser la fractura de un hueso”.
Aumento
de casos
En otro pasaje de la entrevista, el abogado reconoció que durante los meses de verano se registra un aumento de los accidentes de tránsito, puntualmente con motos “de pequeña cilindrada”.
Según dijo, este aspecto responde a factores como el “fácil acceso” a esa clase de rodado, los cuales “exigen una destreza importante para manejarlos, no son juguetes”.
En relación a la utilización del casco, evaluó que “vemos que por cultura es muy difícil que se utilice. La gente considera que hacen con su vida lo que quieren y deciden no usar casco”.
Sin embargo, aseguró que esto representa un “argumento equivocado” y analizó seguidamente que “si se tiene en cuenta el costo por la atención en el hospital que causa una víctima de un accidente de tránsito, nos vamos a dar cuenta que es importante hacerse cargo de esta crisis. Hay que poner especial énfasis en tratar de adoptar las medidas para solucionarlo”.
“Acá se da un cóctel explosivo que conjuga diferentes factores como la velocidad, la existencia de alcohol en algunos casos y puntualmente la falta de casco”, resumió Fairbairn.
Por eso, habló de “múltiples factores” que intervienen como “desencadenantes de estos hechos”.
La forma legal
de proceder
Por otro lado, el abogado detalló que cuando se produce un accidente de tránsito con lesiones, se avanza sobre dos ámbitos, el penal y el civil.
En cuanto al primero, “se busca la sanción a un responsable de un delito penal, como puede ser lesiones o muerte”, mientras que en el segundo “la justicia civil va a tender a reparar los daños ocasionados, que en el caso de muerte, será con una indemnización a los familiares”.
De todos modos, Fairbairn destacó que en este último tiempo “estamos notando una gran toma de conciencia de parte de los jueces acerca de la existencia de este flagelo”, mediante la aplicación de “ciertos paradigmas en los accidentes de tránsito, como la Ley de Defensa al Consumidor que le permiten también a las aseguradoras”.
Finalmente, trazó un panorama sobre la situación actual del tránsito vehicular. Planteó que “la mejora de la economía permite a la gente acceder a un motovehículo fácilmente”, lo cual contribuye a “la existencia cada vez mayor de autos y camionetas en la calle”.
“La arteria pública es la misma y cada vez hay más patentamientos y cada vez hay que manejar con mayor cuidado”, cerró.
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Mitos y realidades sobre el uso del casco
¿Cuáles son las razones que argumentan quienes no lo usan? Son variadas y coincidentes entre quienes se resisten a usarlo. Desde el simple reconocimiento de que les molesta y les quita la sensación de libertad hasta otras razones que, por muy reiteradas, se transformaron en verdades aceptadas. Veamos algunas de ellas y cuál es la realidad.
Mito: "El casco afecta mi visión, no veo bien de costado"
Realidad: Rebatido por los datos científicos. La visión periférica es de entre 200º y 220º. Los estándares de seguridad internacionales requieren que los cascos provean 210º de visión. Alrededor del 90% de los accidentes suceden dentro de un rango de 160º (la mayoría restante son choques por atrás), así que está claro que los cascos no afectan la visión periférica y no contribuyen a los choques.
Mito: "Con el casco no puedo oír bien los sonidos de la calle".
Realidad: Rebatido por la ciencia. Los cascos reducen la sonoridad de los ruidos, pero no afectan la capacidad del motociclista de distinguir entre diferentes sonidos. La Universidad de California del Sur realizó 900 investigaciones profundas sobre accidentes con motos en el lugar del accidente y no detectó ningún caso en el que el motociclista no pudiera escuchar un sonido crucial del tránsito. Más aún, algunos estudios indican que los cascos son útiles para reducir el sonido del viento y proteger la audición.
Mito: "En caso de accidente, los cascos provocan heridas en el cuello o médula espinal".
Realidad: La investigación ha probado que esto no es verdad. Cinco estudios revisados por la GAO mostraron una mayor incidencia de lesiones severas en el cuello en aquellos motociclistas que no usan casco. Un estudio en Illinois, Estados Unidos, halló que los cascos reducen el número de heridas graves en la médula espinal.
Mito: "Las leyes del uso del casco son inconstitucionales, violan los derechos individuales".
Realidad: Las cortes europeas y americanas han reconocido en forma constante que las leyes del uso del casco no violan el derecho individual. Todas las normas de tránsito requieren que los individuos actúen de una cierta forma, más allá de que lo quieran o no. Por ej., detenerse ante el semáforo, dar prioridad a los peatones, respetar el sentido del tránsito, etc. La legitimidad de éstas y otras disposiciones, se basa en que están dispuestas para la protección de la propia vida y la de los demás miembros de la sociedad. Las leyes del uso del casco no son diferentes a éstas.
Mito: "Si me mato es asunto mío, sólo yo me perjudico".
Realidad: Para la sociedad, la muerte o discapacidad permanente de un individuo tiene consecuencias económicas y sociales serias, diversas y perdurables en el tiempo; desde el momento mismo en que se produce el accidente y la salud pública asiste al herido, lo levanta y lo traslada a un hospital público donde se le brinda toda la atención y tratamientos posibles. Si, después de recuperarse, queda con alguna discapacidad que le impide continuar con su trabajo anterior, se le brinda una pensión por incapacidad y la atención que pueda necesitar tanto él como su familia; por ello resulta indiscutible que el daño no es solamente personal. Si fallece, además de la pérdida de su capital laboral, el pago de pensiones y la atención para sus seres queridos implican cargas para la sociedad.
Mito: "Las motocicletas son un pequeño porcentaje de los vehículos registrados, por lo tanto los accidentes de motocicletas representan una minúscula carga para la sociedad"
Realidad: El índice de mortalidad por milla viajada es 16 veces mayor para los motociclistas que para los que viajan en auto, y el índice de heridos es 4 veces mayor.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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