Algo más sobre la ley de medios
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Perón solía decir con su clásica ironía: ?Cuando nosotros teníamos la prensa en contra, ganábamos las elecciones holgadamente, y cuando la tuvimos a favor, nos echaron?.
A propósito, la nueva Ley de Medios recientemente sancionada, si bien en algunos aspectos puede resultar beneficiosa, teniendo en cuenta el estilo del Gobierno, muy afecto a las manifestaciones populares, permite sospechar intencionalidad en favorecer la instalación de radios y canales de televisión en todo el país, eliminando monopolios, con el propósito de facilitar la difusión de propaganda gubernamental, principalmente en tiempos de campaña.
Está bien que el Gobierno informe al país las obras ejecutadas y los proyectos futuros, pero hasta ahí nomás, sin demasiada reiteración, como se hace en ?Fútbol para todos?, que distrae la atención del televidente dispuesto a disfrutar de cada partido.
Si observamos la metodología de los programas 6?7? 8? del canal público 7, al cual sostenemos con nuestros impuestos, abona el pensamiento descripto, de manera que no se puede esperar otra cosa que no sea el de bloquear la opinión que no gusta.
Otro dato concreto sobre el particular. Recorriendo el dial de mi radio, capté una emisora que me pareció ser de la ciudad de Zárate, en un espacio donde se criticaba a la oposición con expresiones totalmente agraviantes, llegando al límite de decirse, en una especie de arenga militar: ?Estemos alertas, que vendrán por nosotros?. Se imagina el lector si este clima de provocación llegara a expandirse por todo el país? con la ayuda de la nueva ley.
Quiero aclarar que cuando Perón decía ?nos echaron?, se refería al golpe militar del ´55 que lo destituyó. Ahora contamos con el voto para resolver estas cuestiones, aunque, lamentablemente, todavía no hemos aprendido a vivir en democracia y a respetar las leyes.
Lo que ha pasado en el país desde 1946 es culpa de todos, algunos más y otros en menor medida, por no reaccionar en su debido tiempo, permitiendo todo tipo de atropellos y que luego, acumulados, hizo posible ?intervenciones? que pudieron evitarse con dirigentes capaces y de coraje, dispuestos a salvar situaciones límites en el campo institucional.
Terminemos con enrostrarnos el pasado, siempre agrediendo, descalificando al otro, en un intento de tapar errores actuales. El pasado hay que tenerlo en cuenta nada más que para mejorar hacia adelante. Mientras países vecinos han logrado la concordia entre sus conciudadanos, aquí parece que hay mucha gente que se considera dueña del país y de la verdad, y eso no es democracia.
Ismael Alfredo Fuentes
LE 5.355.846
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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