Alta tensión
Tal vez preso de una corazonada providencial para la última bola de la noche en la que su obcecación sumió al país entero, Néstor Kirchner decidió esta semana jugar todas sus fichas en el conflicto con el campo.
En la madre de todas las batallas, redobló la apuesta para disciplinar a una tropa cada vez más dispersa y dubitativa. Encolumnó nuevamente y pasó revista a sus lugartenientes-rehenes: Gobernadores y legisladores, piqueteros y sindicalistas. Encerrado en sus oficinas del Once, donde vegeta su PJ de juguete, diseñó la fase final de una estrategia de largo aliento.
Como una escaramuza más de su guerra dialéctica, le hizo decir a su señora esposa aquello de la avaricia de los productores agropecuarios y de su preferencia por los pobres. Todo, en una carpa improvisada y colmada a fuerza de gente que hace bastante más de 90 días que no trabaja, víctima de un modelo extorsivo, de concentración y, por lo tanto, de exclusión, que los K no se han ocupado en corregir, sino más bien en profundizar, desde que llegaron a Balcarce 50.
La teología cristiana define a la avaricia como el amor desordenado por las riquezas, e identifica como algunos de sus hijos al fraude, el perjurio y el dolo. Argumenta que lícito es amar o desear las riquezas con un fin honesto, en el orden de la justicia y la caridad.
Cierto es que avaros hay en todas partes: En el agro, en el periodismo y en la política, si se permite. Pero cierto es también que todo lo que la avaricia implica se emparenta, de manera directa y en importantes dosis, con el pasado y el presente del matrimonio que regentea la Argentina desde 2003.
Mientras tanto, las presencias en las rutas se multiplican con la participación de otros sectores que llegan, como los camioneros, por la inercia del efecto dominó que todo lo afecta tras 90 días de lock out y congelamiento de la economía.
A estas alturas, el cóctel preparado por la persistencia en el error y la enfermiza coherencia política de K amenaza con un derrame explosivo. Y ya nadie garantiza que quiera, sepa o pueda desactivarlo.
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