Alumnos de primer año conmovieron con la puesta en escena de dos obras de teatro
?Modelos de Madre para Recortar y Armar? es un juego teatral para adolescentes que describe las relaciones entre madres e hijos y los distintos modelos de madre que existen en nuestra sociedad.
Cenicienta@hotmail es la historia tradicional para niños, aunque llevada a la modernidad, donde una joven moderna, bella y simpática, se enamora del joven más popular y más rico del lugar.
-?Modelos de madre…? rompió el hielo en el teatro…
-Sí, estrenó primero. Fue un proyecto diferente al de cenicienta@hotmail, porque se decidió en base a un texto ya escrito por un autor. Al comienzo del proyecto tuve que diagnosticar al grupo y vi que primero cuarta no iba a escribir un texto propio, sino que buscamos varias obras para que ellos pudieran elegir. Esta obra yo la conocía, pero no la tenía. Me la nombró una alumna, se definieron por esa y por mayoría.
-Comenzaron con el trabajo…
-A partir de ahí, todo comenzó a fluir, empezaron a estudiar los parlamentos, con el permiso de que pudieran ser dichos con otras palabras, sin cambiar la idea. Los diálogos eran realmente cotidianos, vividos en sus familias. Cuando empezamos a leer se reían y decían: ?igual que en mi casa?, ?es mi abuela?…eran textos muy cercanos a sus historias de vida. Lo bueno es que pudieron analizar qué pasaba, porque previo a estudiar el texto, se hizo un análisis de cada situación que presentaba la obra. Realmente salieron a la luz un montón de situaciones interesantes.
-¿Cómo se concretó la puesta en escena?
-Yo tenía la idea de hacer una puesta en escena muy sencilla porque son situaciones cortas, que pueden presentarse en cualquier tipo de familia. En una producción, hace muchos años, había visto trabajar con unos cubos que se van moviendo y dando la idea de la mueblería: mesa, cama, armario. Con eso lo hice.
-¿Cómo vivieron el estreno?
-Estaban muy nerviosos en cuanto a su exposición con el público. En la mayoría de los casos no habían tenido experiencia. Acá fue realmente a sala llena. Me gustó que había muchos papás, que apoyaron a sus hijos.
-¿Quedaron conformes?
-Sí, muy conformes. Resolvieron los inconvenientes que se presentaron con mucha soltura y eso es un aprendizaje de vida.
-¿La experiencia con el otro grupo fue completamente distinta?
-Sí, porque los textos fueron escritos por ellos en base a la historia de Cenicienta, pero actualizada. De ellos surgió el proyecto, se vieron rápidamente convocados. En esta obra todos tuvieron su lugarcito. Hubo tres chicos que me ayudaron mucho en la parte técnica, a grabar los CD, los temas, fueron los que pusieron la música en el momento. Hicimos ensayos en el teatro y aprendieron a usar la consola de sonido y quedaron muy entusiasmados.
-Añadieron tres clowns…
-Cuando vi que había tres alumnos que eran muy amigos y estaban siempre juntos me surgió la idea que fueran partícipes de la obra, como nexo entre situación y situación, como si fueran tres clown, así que lo llamé a Javier Lester, que es excelente y me dio una gran mano para preparar estos chicos. Estuvo fantástico y ellos se sintieron muy bien, muy contentos con lo que cada uno había hecho.
-¿Cómo fue la puesta en escena?
-Al comienzo eran dos casas que funcionaban en el mismo escenario, y se simbolizaban con los apagones de luces. Luego de eso, los mismos articuladores, que eran los clown, iban haciendo las modificaciones. Además, la alumna que hacía de Cenicienta movía la escenografía, lo mismo que el mayordomo de la otra casa. Luego, los tres clown crearon el espacio común, de la fiesta. Fue bien dinámico.
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Reflexiones
-De manera que concretaron dos grandes proyectos…
-La verdad que sí. Había muchas expectativas, ganas de hacer cosas. Cuando fui viendo cómo respondían, me fui entusiasmando más y más, proponiendo más. El docente tiene que ser una guía permanente, el motor de la acción. Si a los chicos les das un proyecto claro, viable, algo que ellos realmente puedan realizar, y vos los vas acompañando permanentemente en el proceso de creación, dan diez veces más de lo que uno piensa que pueden dar, porque se van soltando, expresando, ofreciendo y creando permanentemente para compartir. No hay que desmerecer a los adolescentes. Me enoja mucho cuando escucho a los padres o a los docentes desmerecer a los hijos. Cuando terminó la función a los padres se les caían las lágrimas y nos decían ?nunca creí que mi hijo podría haber hecho esto?. Muchas veces piensan que el adolescente no puede involucrarse en algún proyecto importante y quedó demostrado que no es así. Es realmente una emoción grande, un alimento al alma, porque entre tanta cosa terrible que está pasando en la sociedad, ellos demostraron que se puede y que hay chicos que pueden hacer las cosas bien y eso me emociona.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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