Alumnos, padres y maestros del Jardín 923 reforzaron sus vínculos con una Juegoteca
El Jardín de Infantes 923 está ubicado en Movediza y Lavalle, en Villa Italia Norte, una zona en acelerada expansión. En dos turnos, recibe a 170 chicos que dan sus primeros pasos en la educación formal en las salas de 3, 4 y 5. Algunos niños llegan de zonas alejadas, como los barrios San Juan y Arco Iris.
Ayer por la mañana, la sala de 4 del turno mañana, a cargo de la maestra Mercedes Pina, inauguró su Juegoteca, a partir de un proyecto conjunto con la Ludoteca y que convocó a los padres de los chicos.
?El objetivo era que se acerquen los papás al jardín y el resultado fue genial porque los papás se comprometieron muchísimo, hicieron todo el trabajo, los juegos fueron todos hechos por ellos?, explicó Marcela Gregorini, orientadora educacional del la institución.
En la inauguración, la sala mostró y comenzó a utilizar los juegos didácticos que, en poder de los niños, se convirtieron en el centro de atención para compartir gratos momentos con maestras, auxiliares y padres.
?Partimos de la base del juego como un derecho y en un principio sacamos modelos de los juegos de la Ludoteca, siempre con un fin de que los chicos aprendan. Convengamos que el juego es una de las herramientas fundamentales en el nivel inicial, en la primera infancia?, remarcó Marcela Gregorini.
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Graciela Carpinacci, la directora, agregó que ?intentamos resignificar el juego dentro de la familia. Es decir, dentro del nivel y del jardín de infantes de alguna manera lo tenemos, nuestra currícula nos los pauta, pero dentro de las familias no le daban un sentido desde el vínculo?.
A partir de esta experiencia, ?apostamos a que estos tipos de juegos también vayan a los hogares para que haya una socialización, un mejor vínculo entre la familia y entre hermanos?.
En cuanto a la pérdida del hábito de jugar, la directora expresó: ?Creo que tiene que ver con los tiempos de los papás, de la sociedad, hoy corremos para todos lados, trabajamos, no compartimos tanto tiempo con los chicos. Creemos que si compartimos ese tiempo y lo aprovechamos, va a ser más positivo en el futuro de cada uno de los chicos?.
El orgullo de
ser hijo
Por otro lado, Graciela Carpinacci adelantó que ?a fin de año, cuando se ven los resultados, las demás salas quieren también a partir del próximo año sumarse y entre todos hacer una Juegoteca a nivel institucional?.
La maestra de la sala, Mercedes Pina, resaltó el compromiso de las familias, ya que ?si bien el proyecto lo propusimos nosotros y desde la Ludoteca, los que hicieron el proyecto fueron los padres. Así que nosotros estamos re agradecidos con ellos porque pusieron su tiempo? Salir del trabajo, venir a reuniones. Pusieron su cuota de creatividad también?.
En cuanto a la reacción de los chicos cuando ven a sus padres involucrados con actividades del jardín, la maestra contó que ?cuando traían los juegos que habían creado las familias, era su juego, ?este es mi juego, el que hizo mi papá?. Muy orgullosos de su familia?.
Liliana Iñigo, una de las madres, evaluó que fue ?los trabajos de jardín siempre son interesantes. Cuando a los papás nos dan espacio, es lindo. Esto es un trabajo sin retorno, porque el chico tiene tres años y nunca más. Yo trato de disfrutarlo como mamá, siempre?.
En el cierre, no pudo ocultar su alegría y dejó una sabia reflexión: ?Muy contenta y agradecida, porque la educación de nuestros hijos no tiene precio. Y la coordinación siempre es muy abierta, las maestras, las directoras. Estamos muy contentos y viéndolos crecer sanos, que hoy en día es mucho decir?.
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