Amenazaron con un arma a una pareja, la pasearon y le robaron el automóvil
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La pesadilla comenzó cuando Azul Torrano Rossi y Juan Andrés Ortiz detuvieron su automóvil en Sarmiento y 11 de Septiembre. Cuando el joven iba a bajar, apareció un solitario delincuente que los amenazó con un arma, se subió atrás en el Ford Ka de tres puertas (negro, patente KHN 029) y obligó a la chica a conducir.
Ni bien los abordó, el asaltante les dijo: “Mirá que ya me cargué a dos y no me cuesta nada cargarme a otros dos”.
Fue Azul Torrano Rossi, dueña del vehículo, quien iba al volante bajo una enorme presión, con el ladrón esgrimiendo el arma y apuntádola en la nuca. Estaba realmente aterrada y temía chocar o hacer algo que lo enoje aún más.
Así, los paseó durante una media hora, cambiando de recorrido hasta cruzar la Ruta Nacional 226. En determinado momento los obligó a detener la marcha, les pidió los teléfonos celulares –ambos de última generación y les dejó los chips-, el dinero que llevaban –cerca de 200 pesos- y los obligó a bajar del auto en una zona desconocida, que podría ser Villa Aguirre.
Antes de irse, le pidió el número de teléfono a la propietaria y se comprometió a llamarla para contarle dónde dejaría el Ford Ka una vez que lograra huir de Tandil. “Lo único que necesito es el auto, porque hay paro de transporte y me están buscando”, les confió el delincuente.
Sobre las características del ladrón, Silvia Rossi, la madre de Azul, contó que no lo pudieron ver porque le exigió que levantara el espejo retrovisor y la amenaza con frases como “no hagas ningún gesto porque te quemo”.
El atacante les contó que venía de Buenos Aires, que había sido muy golpeado desde chico y que necesitaba salir de Tandil en forma urgente porque lo estaban buscando.
Denuncia y
parte de prensa
Solos en la madrugada y en un barrio absolutamente desconocido, Azul y Juan tocaron timbre en una vivienda y el propietario, que los atendió a través del portero eléctrico, les llamó un remís.
Desde allí, Azul y Juan se dirigieron a la Comisaría Primera, donde radicaron la denuncia, pero hasta ayer el caso no había sido informado a los medios de comunicación.
Por este motivo, el empresario Juan Carlos Torrano, padre de la joven, publicó un mensaje en Facebook para reclamar que los medios no habían difundido el caso y cuestionó: “Venimos bien con la seguridad en nuestra querida Tandil, soñada”. Así se enteró este Diario del robo.
Por otra parte, expresó sus “gracias infinitas a la familia que los asistió, llamándoles un remís y hasta ofreciéndoles dinero para pagarlo. No los conozco, pero en el nombre de ella y mi familia gracias eternamente, gente solidaria”.
En diálogo con El Eco de Tandil, Silvia Rossi, la madre de Azul, explicó que quisieron hacer público este asalto porque no fue un caso típico de los que ocurren en la ciudad y pensaron que podrían alertar a la población. u
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