Ángel José Menegaz y Juan Carlos Pugliese (h), dos vidas tandilenses dedicadas a la educación
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Pasado el sacudón inicial, estaba escribiendo una nota de despedida intentando destacar la obra realizada por Juan Carlitos Pugliese en el ámbito concreto de la educación, cuando otra noticia me dio de lleno: Marita Menegaz me comunicó el fallecimiento de su padre, mi gran amigo Ángel José Menegaz.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsa infausta coincidencia me produjo una extraña sensación, el repaso de mi relación con ambos me llevó al convencimiento que entre Ángel y Juanca hubo otra grata e inmensa coincidencia: dos vidas dedicadas a la educación, uno, Ángel, en el plano del contacto directo con el alumno en los tres niveles primario, secundario y universitario y el otro, Juanca, en el de la política educativa y la labor estatal en la planificación de la enseñanza.
Ángel fue mi compañero de banco en el segundo grado de la antigua escuela primaria Nº 11 de Tandil, por aquel año 1938, en la calle Paz, entre Provincias Unidas, hoy Arana, y Machado. Desde aquellos tiempos en que hacíamos trabajosamente alfombras sobre bolsas de arpillera que comenzaban con un dibujo geométrico que perdía paulatinamente su rigurosidad hasta el desastre de la puntada final, pasamos la infancia en el barrio de la Estación y nos reencontramos para nos separarnos más en la vieja Escuela Normal de Alem y Maipú, inauguramos el nuevo edificio de Santamarina entre Av. España y Mitre y debutamos en la docencia, recién recibidos, en 1948: él como maestro en la Escuela Rural vecina al Almacén de la familia Calles en la ruta 226 y yo, como celador en la Escuela Granja Ramón Santamarina. Hasta el servicio militar lo hizo como maestro en la lejana Patagonia. Fuimos recíprocamente testigos de nuestros casamientos civiles y su nuevo domicilio fue el destino invariable de nuestras mateadas. Allí floreció la intención de estudiar el tango y su historia y fue él quien me enseñó a escuchar la orquesta de don Osvaldo Pugliese. Coleccionista y obsesivo organizador, formó un excepcional archivo personal de los protagonistas y de la literatura del tango. Un amigo excepcional con el que nunca hablamos de dinero, de inversiones, de negocios..; siempre el deporte y la cultura, todas las artes y especialmente la música, ya que poseía un oído excepcional.
A comienzos de 1954 me incorporé al Estudio Jurídico del Dr. Juan Carlos Pugliese, que por ese tiempo estaba en su domicilio de Belgrano 837, justo frente a la casa de Ángel, tal vez para tenerlo más cerca…. Me recibió una hermosa familia: los padres, Soledad y Juan Carlos y Juan Carlos (h.) y Victorino Blas, los hijos; y allí transcurrieron 5 años fundamentales de formación política, social y profesional. Cuando dejé Tandil para iniciar una nueva etapa, sugerida también por el propio Juan Carlos padre, Juan Carlitos estrenaba sus flamantes 10 años, practicando básquet en la cercana sede de Boca Juniors.
PASARON 24 AÑOS. El destino y el triunfo de Raúl Alfonsín en las elecciones de 1983 nos puso nuevamente juntos a los tres: Ángel recién jubilado de Regente de la Escuela Técnica, en el cargo de Director General de la UNICEN, Juanca su alumno de primer y sexto grado de la Escuela Número 1 de Tandil, y profesor de la casa, como Secretario Administrativo, y yo flamante Rector Normalizador, junto con Alberto Somoza, como Secretario de Extensión y Anisia Moreno de Machiavelli , como Secretaria Académica, asumimos la tarea de iniciar el ciclo de normalización de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Bs. As. .
El tiempo estimado para la normalización era de dos años, pero para mí apenas alcanzó a tres meses y medio, dada mi designación como Escribano General de Gobierno. En esos primeros días se desarmó el aparato de control interno (Cenedese), se dieron las bases para la estabilidad de los no docentes que estaban en situación precaria, se mantuvo a los docentes hasta la realización de los concursos y se convocó a los estudiantes a organizarse en torno a los Centros. Se puso en funciones a los Decanos de las distintas facultades y se trabajó intensamente manteniendo contacto con toda la comunidad educativa procurando nuevos espacios físicos para la Universidad, facilidades de vivienda y atención de la salud de los estudiantes, respetando siempre el carácter propio y la antigüedad de la Universidad, como sucesora de la anterior Universidad Privada, orgullo del pueblo y la cultura tandilense.
La exitosa gestión posterior de Juanca como Rector Normalizador y el equipo que lo acompañó, lograron el propósito de democratizar la Universidad para alcanzar la autonomía y en Abril de 1986. por primera vez, la UNICEN eligió autoridades por Asamblea Universitaria, integrada por docentes concursados, estudiantes organizados y graduados reunidos en centros, todos ellos surgidos de elecciones, conforme al nuevo estatuto sancionado en 1985, el que -con muy pocas modificaciones- se mantiene actualmente. Y Juanca fue entonces el Rector con toda legitimidad. Y Ángel y Mary siguieron postergando su demorado – desde el 31 de diciembre de l983 – cambio de domicilio a Mar del Plata.
Luego, tuve la alegría, como Escribano General de la Nación de labrar el acta del juramento de Juanca como Secretario de Educación de la Nación y compartir todas sus otras actividades públicas, a lo largo de esta etapa democrática, siempre en el ámbito de la planificación de la educación superior, estimando al Estado como el gran garante de la igualdad de oportunidades.
Quiso la vida que ambos siguieran acompañándome hasta estos días, en la hermosa obra de la Fundación Hogar de Ancianos Jorge F. Adderly, Ángel como Tesorero y Juanca como integrante del Consejo de Administración, junto a su hermano Victorino Blas y al incansable administrador y gran amigo de toda una vida, Pablo Oscar “el Negro” Forgue, y el recuerdo de José Angelillo y Carlos Do Cobo.
Una de las reiteraciones anuales que siempre alegraban a Ángel era recibir los saludos de sus ex alumnos, fruto de una carrera docente iniciada hace 73 años, y Juanca nunca faltó a esa cita. La última vez que hablé con Ángel por teléfono, para conversar sobre el fallecimiento de Juanca, me contó que habían hablado el 11 de septiembre cuando, como siempre, él lo llamó para saludarlo en el día del maestro. Hermosa despedida de dos vidas tandilenses dedicadas a la educación.
