Animales Felices pone fin a la actividad luego de más de dos décadas de trabajo
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A partir de este año, la Agrupación por Animales Felices (APAF) decidió concluir su función proteccionista luego de 22 años de incansable actividad. En una difícil determinación, la actual conducción de la entidad no continuará con las tareas por dos motivos fundamentales. Por un lado, el escaso nivel de adopción de los perros que son rescatados, y por otro, la falta de incorporación de jóvenes a la entidad que se comprometan con la función que se cumple.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLucía Gentile y Lidia Massoni, presidenta y secretaria de APAF respectivamente, compartieron con El Eco de Tandil las razones que llevaron a la comisión que integran a tomar la determinación, repasaron la tarea realizada que permitió rescatar alrededor de cinco mil perros y expresaron su agradecimiento por el acompañamiento durante estos años.
“No hubiéramos querido llegar nunca a esto”, confesó Gentile sobre una decisión a la que se llegó luego de haber agotado todas las opciones. “Siempre la idea fue continuar con otras personas”, insistió.
Sin embargo, quienes integran la entidad comenzaron a notar más fuertemente desde el año pasado un cambio en la actitud de los vecinos, que “ya no colaboraban tanto ni había interés por incorporarse a las instituciones”.
La demanda se desprende de los requerimientos propios de contar con personería jurídica, que durante estos años de trabajo “hemos cumplido minuciosamente” pero que en la actualidad “se nos hace muy difícil encontrar personas dispuestas a trabajar de la misma manera para que la institución continúe con la responsabilidad de siempre, guardando su buen nombre”.
Además “queríamos que se incorpore gente joven que continuara con la tarea porque nosotras ya cumplimos un ciclo importante”, reconoció.
Otra de las razones
En esa línea Lidia Massoni sumó otro de los argumentos que sustentan la decisión al señalar que “la proliferación de edificios en Tandil donde desgraciadamente no aceptan mascotas”. Entonces “levantamos un perrito callejero, lo recuperamos pero después no tenemos quién lo adopte porque ya tienen o no les permiten”.
Así, marcó que las adopciones “se hacen cada vez más difíciles” y ejemplificó que hace poco tiempo en la guardería canina tuvieron un animal durante un año.
“La gente se va a vivir a lugares chicos, departamentos, y lo único que quieren son perros chicos y no sabemos qué hacer con los grandes, que son los que en su mayoría están en la calle”, planteó Gentile.
“Un día triste”
El duro paso comenzó a plantearse hace poco más de un año cuando las condiciones no parecían cambiar. Por entonces “la renovación se hacía cada vez más difícil y era parcial, no había mucha gente con voluntad de incorporarse”, resaltó la presidenta de APAF.
Para evitar el desenlace se hicieron campañas para tratar de sumar caras nuevas a la agrupación que persiguieran el mismo espíritu de trabajo y el objetivo, aunque la cuestión económica también era un punto en contra.
“Fue un día triste cuando acordamos no seguir e incluso los socios nos pedían que continuáramos, por el cariño que se establece. Pero se evaluó y no hay caso, no se puede”, lamentó Massoni.
“Llegó el momento en que no había otra alternativa y no quedó otra que hacerlo”, justificó Gentile que fue una de las fundadoras de APAF. “Nos quedamos con estos 22 lindos años que vivimos y que trabajamos”, resaltó.
La presidenta de APAF admitió que “nos costó mucho llegar a esto porque ya estábamos muy arraigados, no solo en nosotros mismos sino en la gente que nos acompañó durante estos años”, y a ellos realizó un especial agradecimiento. “Fueron ellos los que realmente nos ayudaron, sin ellos no hubiéramos podido hacer nada”, valoró.
Pese a la tristeza que implica concluir un trabajo de más de dos décadas, la presidenta se respaldó en la “gran satisfacción” que queda por el deber cumplido. “Cuando uno tiene un ideal y logra realizarlo, es muy satisfactorio, y más aún con un sentimiento tan grande hacia los animales; el saber que se han recuperado tantos animales en pésimo estado, a punto de morir, es algo que no se paga con nada”, acentuó Gentile.
Para Massoni su paso por APAF le deja “el amor de las familias” con las que durante años, primero como cobradora y después como integrante, mantuvo un cercano trato, la alegría de ver el objetivo cumplido y la ayuda entregada. “Nos dimos con el alma y lo máximo que pudimos. Dimos y recibimos amor, tanto de las personas como de los animales”, valoró.
En tren de agradecimientos incluyeron a los socios y amigos, a los vecinos por sus donaciones, a los medios de comunicación de la ciudad, a los médicos veterinarios “y a todas las personas que en sus respectivos momentos integraron la comisión poniendo el cuerpo, el alma y todo lo necesario para lograr un trabajo responsable”.
Tras lamentar la “ausencia de las autoridades que gobernaron la ciudad durante estos años”, expresaron un sentido agradecimiento “a todas la comunidad por su confianza, apoyo, por el amor y el afán de ayudar. Nunca nos sentimos solos”.
El nacimiento de la institución
La Agrupación por Animales Felices nació el 3 de agosto de 1995 luego del alejamiento de un grupo de personas que colaboraba con la Protectora de Animales Tandil por desavenencias con la conducción.
“Después de trabajar diez años ahí, la mitad del grupo se fue y vino conmigo con la idea de formar esta institución e impusimos otra forma de protección”, recordó Lucía Gentile.
Como una de las primeras acciones comenzaron a gestionar la personería jurídica, ya que “queríamos ser legales” en cuanto al funcionamiento de la naciente entidad. Con la experiencia de trabajo en PAT “la gente nos conocía y no fue nada difícil, es decir que seguimos levantando animales y los teníamos en nuestras casas”.
Entre las medidas la comisión directiva visitaba espacios públicos como plazas o el Lago del Fuerte con los perros una vez recuperados para ofrecerlos en adopción. “Armábamos un corralito y llevábamos los animales que podíamos”, dijo.
Con el respaldo de los medios de comunicación fueron ganando publicidad para instalarse en la sociedad e ir ganando socios. En paralelo al trabajo con los perros impulsaron campañas, rifas, bingos, desfiles, charlas en escuelas, entre otras actividades.
“Cumplí diez años en PAT y 22 en APAF. Creo que ya cumplí con un ciclo”, aseguró.
Pese al fin de la actividad formal de la agrupación, se mantendrá una página de Facebook, Animales Felices Siempre, que servirá como un canal de diálogo con los vecinos y que contendrá historias, fotos e información general para los seguidores.
“Vamos a seguir estando, y cada uno de nosotros, desde nuestro lugar, seguiremos ayudando”, concluyó Lucía Gentile.
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