Animales infelices
Se esfumaron otros siete días sin demasiados sobresaltos para el transitar lunghista al frente de una comuna que, con los avatares económicos a cuestas, parece haber capeado el año y está en vísperas de levantar las copas incluso con saldo a favor, habida cuenta de las realizaciones ostentadas y que el propio Lunghi difunde en páginas interiores (más información pág. 5).
Es tal el clima anodino, que a estas alturas el mayor interrogante del oficialismo pasaría por qué contestar a la demanda de distintas agrupaciones que defienden los derechos de los animales, que han planteado, incluso desde la Banca 21, el cese de la pirotecnia en las fiestas por venir.
También es cierto que sacarle el “ruidoso chiche” al pediatra sería tanto o más complicado para su humor que propiciar una ordenanza que prohíba el uso de fuentes en pos de preservar el consumo del agua.
Lo cierto -si por cierto se tiene lo que concluye una encuesta- es que la gran mayoría de los convecinos está de parabienes con ese paladar lunghista. Aquel que alude a revalorizar los espacios públicos y el montaje de espacios culturales como recreativos, por lo que nada hace pensar que el hombre cambie de idea, como de ideales, a esta altura de los acontecimientos.
Es tal el optimismo, que ya no hay pucheros por los rincones del despacho por el ninguneo de Nación, más bien se despide el año con sensaciones diametralmente opuestas. No sólo se ostenta las buenas migas con el gobernador Daniel Scioli, sino que también ahora se luce la relación “madura” con el kirchnerismo, de la mano de Diego Bossio y el plan Procrear.
Alimenta la pasividad comunal el timorato pasar de la oposición serrana, que a estas alturas -y de aquí al año entrante- retoma el juego que mejor juega y peor resultado le ha dado de cara a la vecindad: las pujas intestinas rumbo al posicionamiento electoral por venir.
Algunos chisporroteos menores que hacen al debate sobre la política en las escuelas. Si hasta el ignoto director de Ceremonial, Héctor Llorens, se anima a presentarse como paladín de la justicia y la ley, y admitir que no cedió el equipo de audio a una escuela porque su director es kirchnerista y dejó que se pintara un mural del reconocido artista Rocambole con el “Nestornauta”.
La escasa agenda, entonces, la terminó nuevamente ganando desde afuera de las fronteras serranas el abogado legislador Mauricio D’Alessandro, quien con astucia y conocimiento mediático impulsó medidas de alto impacto, al menos en la opinión pública más que en los resultados efectivos.
Un párrafo aparte merece la intervención del legislador, quien casi renegando de su condición -diputado- plantea recursos judiciales por asuntos que debieran resolverse desde la esfera política. Ayer lo hizo con la Ruta Provincial 74 con dispar suerte. Ahora por el agua para los vecinos de La Elena, cuyo censo poblacional de la zona demandante parece más difícil de descifrar que el genoma humano.
En síntesis, más allá de algunos contratiempos y demandas que no harán cambiar el rumbo ni el humor radical, quienes llevan todas las de perder no serán otros, entonces, que las mascotas, que sufrirán los estruendos de los fuegos artificiales. Aquella encuesta referida en párrafos anteriores de alguna manera lo rubrica: quienes están en el foco de la demanda ciudadana (que está muy satisfecha por vivir donde vive -ver informe en pág. 2-) son los perros sueltos… entonces, qué mejor que el “Tandil brilla” para atormentarlos y ahuyentar a uno de los mayores problemas que divisa el tandilense medio…
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