Ante la infructuosa investigación, archivan la causa del homicidio de Pedro Mezquidas
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCabe consignar que el pase a archivo redunda en que ya no se encuentra elemento alguno que permita encaminar una hipótesis de investigación y se da por cerrada la causa, no obstante lo cual ante alguna novedad que alimente alguna posibilidad de pista que amerite profundizar podría ser reabierto el expediente.
Se están por cumplir seis años (ocurrió el 15 de julio de 2007) de un crimen sin esclarecer. Se trata del jubilado Pedro José Mezquidas, quien fue asesinado a golpes en su casa de calle Vicente López en lo que se presume un intento de robo. La impunidad del homicidio no hace más que alimentar la sensación que por estos días ganan las calles de la ciudad sobre la inseguridad reinante.
A esta altura, pasados los años, podría calificarse el hecho como un crimen perfecto. Si los investigadores después de tanto tiempo no lograron siquiera dar con algún sospechoso, ni pista que lleve a hilvanar una hipótesis sobre el trágico suceso, se está hablando de una impericia investigativa o el delito llevado a su perfección. Cualquiera de las dos posturas conduce a un mismo callejón sin salida: la impunidad.
Precisamente en días donde las crónicas policiales ganan en protagonismo y las autoridades se debaten entre el delito y la sensación de inseguridad, por estos días, estas horas, el homicidio de Mezquidas cumplirá en breve otro triste aniversario, con el aditamento de que ya no queda nada por investigar.
El homicidio del jubilado de Villa Italia lo cometieron manos asesinas y anónimas, quienes gozan de una frustración investigativa que admitía hace tiempo, ya que la instrucción penal iba rumbo al pase a archivo, sin más. Apenas restaban algunas diligencias de rigor, sin ninguna confianza que llevase a buen puerto y así llegar al esclarecimiento del crimen, empero aquellas diligencias ya se evacuaron y no hay nada más por hacer que permita llegar a los responsables.
Cabe consignar que a mediados de febrero de 2009 se aludió sobre un presunto avance en la causa por el asesinato ocurrido el 14 de julio de 2007.
Según trascendía de la pesquisa, un testigo de identidad reservada había aportado datos sobre el sangriento hecho. Mientras se aguardaba el resultado de los peritajes por los rastros encontrados en las uñas de la víctima, se había recibido una declaración en sede judicial. El testimonio ponía en el centro de la escena a un nuevo sospechoso. Los dichos fueron convincentes para el fiscal Luis Piotti, quien pidió la detención, aunque la jueza de Garantías Stella Maris Aracil no valoró la declaración de la misma manera.
De aquella información a la fecha, las diligencias se sucedieron sin solución de continuidad pero siempre se chocó con el mismo desenlace, la impotencia.
Ni el testigo en cuestión, ni los resultados de los peritajes aportaron para una señal de avance en el expediente. Todo fue negativo, todo fue a parar a aquel callejón donde se guarda esa rara como peligrosa sensación de inseguridad frente a la impotencia de no hacerse justicia.
El o los asesinos del jubilado Pedro Mezquidas, son toda una incógnita, transformándose el caso en uno de los hechos contemporáneos más graves que la Justicia no pudo resolver, integrando la lista de casos irresueltos como la mujer sin nombre hallada en el camino de ingreso a Gardey, el de la jubilada Margarita Herrera, en los monoblocks de avenida Perón y el aquí en el tiempo más cercano, de otro jubilado, Luis Fernández, o el mismísimo Walter Bazán.
El hecho y el móvil
El crimen de Mezquidas ocurrió en la casa de la víctima, Vicente López 817, y murió como consecuencia de los traumatismos sufridos durante el presunto intento de asalto.
Mezquidas recibió una golpiza con un elemento contundente que desencadenó en su muerte y se dejó de lado lo que se había barajado en un principio, respecto a que el deceso había sido producto de un golpe en la nuca al caer.
Se presume que los delincuentes que lo ultimaron tenían el convencimiento sobre una importante transacción inmobiliaria de la víctima, quien había vendido una casa producto de una herencia por el fallecimiento de un familiar directo.
Una parte de ese dinero el hombre la había utilizado para adquirir un auto nuevo a un vecino, mientras que el resto de la plata la había depositado en un banco y no la guardaba en la casa, como seguramente habría creído el matador.
Las razones del fiscal
Este Diario accedió a la drástica decisión asumida por el fiscal de pasar a archivo la instrucción penal.
En sus párrafos salientes, Piotti señaló que en la investigación se ha tratado infructuosamente de establecer la autoría del hecho por el cual se hiciera perder la vida a Pedro Mezquidas el 15 de julio de 2007.
Agregó que se realizaron diversas diligencias investigativas, allanamientos, inspecciones, intervenciones telefónicas, peritajes de rastros, se han recibido testimonios, agregado prueba documental e informativa y se han practicado exámenes genéticos tendientes (estos últimos) a establecer correspondencia entre diez personas eventualmente sospechadas con restos fraccionarios de material hallado debajo de uñas de la mano derecha del occiso.
De toda la actividad llevada a cabo -sentencia el fiscal- no ha surgido elemento alguno que permita relacionar con un mínimo de probabilidad la comisión del hecho respecto a persona determinada, destacándose incluso lo dispuesto por el órgano jurisdiccional interviniente, al tiempo de denegar el pedido de detención que se formulara el 4 de febrero de 2009 hacia un sospechado en particular, en el entendimiento de que la prueba reunida no resultaba suficiente para ello.
En relación a la medida de búsqueda de una rastra que podría relacionarse al hecho, se cuenta con tal diversidad e imprecisión acerca de los lugares que podrían llegar a explorarse que la hacen totalmente inviable, más aun cuando la única persona con posibilidad de vincular elementos al patrimonio del fallecido, esto es Miguel Angel Ginebra (hijo de la víctima) dijo desconocer que éste poseyera un elemento de esa naturaleza.
Habiéndose recientemente agregado el resultado de nuevas investigaciones encomendadas luego del transcurso de 65 meses del hecho, que también han resultado de negativo interés “no se avizora la realización de diligencia alguna con utilidad para esclarecer el luctuoso hecho, motivo por el cual este Ministerio Público Fiscal entiende que corresponde proceder al archivo de las actuaciones hasta tanto surjan elementos que permitan reactivar su prosecución”.
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