Antecedentes históricos de la medicina en el Tandil
Al haberse cumplido ayer -25 de abril- cien años de la inauguración del Hospital Municipal Ramón Santamarina, consideramos pertinente publicar otros aspectos vinculados al historial de la medicina en esta ciudad próxima ya al bicentenario de su fundación.
Sobre todo, porque a veces perdemos la dimensión del tiempo y pensamos que todo comenzó en 1909 cuando se inauguró el importante establecimiento de la calle general Paz, gracias a la donación efectuada por la familia Santamarina.
Pero mucho antes había comenzado un paulatino desarrollo respecto de la atención de la salud de la población.
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Junto con la expedición
de Martín Rodríguez
Ya en 1823, la expedición fundadora trajo aquí un hospital de campaña, que sirvió para prestar atención sanitaria a militares, soldados y también civiles. Cuando el Fuerte cumplió su misión, el pequeño hospital siguió al servicio de los pobladores de la época. Además, en forma aislada y personal, hubo médicos que se radicaron en la aldea.
Entre los médicos militares de esa primera época, se destaca la presencia en Tandil del prestigioso médico argentino Francisco Javier Muñiz, que entre otros méritos, introdujo con éxito la vacuna antivariólica.
Un detalle significativo es que los médicos que llegaron a Tandil hasta la década de 1850 inclusive (algunos por propia voluntad y otros enviados por el gobierno provincial) siguieron atendiendo en el viejo hospital del Fuerte de 1823. En tales dependencias era alojado el médico que llegaba a la aldea.
Aquella antigua Casa de Sanidad
El primer antecedente de hospital, luego del que fue instalado en el Fuerte, es la Casa de Sanidad, que dirigieron los doctores Eduardo Fidanza y José Fuschini, este último considerado el primer médico con título, que fue designado para trabajar en Tandil en 1864.
En años previos hubo serias dificultades, incluyendo la actuación de un enfermero que se autotitulaba “Perito en la Facultad de Medicina”, pero a quien un funcionario comunal de la época, el prefecto Helguera, lo acusaba de permanecer en “constante estado de ebriedad”. Otro caso problemático estuvo dado por otro individuo, acusado de falso médico y que cuando se le solicitó que exhibiera el certificado se negó a hacerlo; en carta que recibió el juez de Paz, Adolfo Gonzales Chaves (1861), se manifestaba que se habían registrado “varios casos fatales entre los enfermos que toman los remedios.”
Y demás está decir que proliferaron los curanderos, hasta no hace mucho. Unos cuantos de ellos gozaron de gran respeto entre la población; tal vez el último de los que tuvieron esa particularidad en cuanto a años de actuación y buena reputación por parte de la gente, fue el legendario Don Rafael.
Del Asilo San Juan al Hospital Santamarina
En cuanto a hospital público, el primero es el Asilo San Juan. Fue fundado el 3 de octubre de 1880 y ocho años después fue municipalizado. Funcionó en Alem (antes Riobamba) y Maipú.
El establecimiento se creó por iniciativa de la Asociación Masónica, destinado a dar amparo a los enfermos, “sin distinción de creencias ni nacionalidades y que carecen de recursos para costear su asistencia”, según se expresaba.
Había doce camas y se añadía en los informes de la época que “la asistencia médica era prestada por los facultativos de la localidad, por turno, y sin retribución alguna, circunstancia que habla altamente en pro de sus sentimientos filantrópicos”, como refiere el nombrado Spika.
Como queda dicho, Tandil tenía, desde 1888, su hospital municipal. El decreto del intendente Pedro Duffau, del 31 de agosto de ese año, puso en funciones a los primeros médicos municipales, los doctores José Fuschini, Fernando Peré, Camilo Gil e Ignacio Lizarralde. Primer enfermero, el vecino Benito Somoza y primera enfermera Virginia Gatti.
La donación de la familia Santamarina
Pero recién en 1909 pudo mudarse al actual emplazamiento, gracias a la donación efectuada por la señora Ana Irazusta de Santamarina, en memoria de su esposo, don Ramón Santamarina.
A poco de la muerte del pionero, ocurrida en 1904, la nombrada señora dirigió una carta al entonces intendente municipal Eduardo Arana, desde Buenos Aires, que decía textualmente:
“Distinguido señor:
Para honrar la memoria de mi inolvidable esposo, don Ramón Santamarina, he decidido con la cooperación de todos sus hijos, ofrecer, mediante los requisitos legales del caso, la creación de un hospital que lleve su nombre en esa ciudad, al que puedan demandar albergue, todos los que lo hagan menester sin distinción de condiciones, de nacionalidad ni de sexo. Creemos realizar un propósito de estricta justicia, simbolizando con un homenaje que es de piadoso respeto y de afecto acentuado a su memoria los sentimientos caritativos y generosos que adornaban el espíritu de mi esposo, así como rendir tributo a su vieja predilección por el Tandil”.
Obviamente, la donación fue aceptada y la inauguración del nuevo edificio tuvo lugar el 25 de abril de 1909. Tres años más tarde, la misma donante entregó al Hospital Ramón Santamarina, muebles y elementos de cirugía. Asumió la dirección, en tal oportunidad, el doctor Ricardo López y la administración corrió por cuenta de una comisión de vecinos integrada por los señores Eduardo Arana, José Carrau y Francisco Fernández. Junto con el doctor López, actuaron los médicos Juan José Gatti, Alejandro Zavala, Juan C. Tuculet, Fernández Blanco y la primera partera diplomada, la señora Amara N. de Suárez.
En 1910 se sumó el profesor doctor Alfredo Vitón; en 1911 la obstetra Isabel V. de Campana; al año siguiente el doctor Ferruccio Domenicone y en 1913 los doctores Angel Argentino Olmos y Rogelio Arecha. A comienzos de la década de 1920 se amplió la planta y con la nueva camada de médicos que ingresó, lo hizo la primera médica del Hospital Municipal de Tandil, la doctora América Montes.
(Fuente: Libro ?La ciudad de las sierras. Reseña histórica del Tandil?, de Néstor Dipaola. Quinta edición, publicada en abril de 2009. Para comunicarse con el autor, teléfono 15628639. E mail: nestordipaola@yahoo.com.ar)
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