Antes de dejar el Gobierno, Grasso afirmó que cumplió al ser ?el brazo? de Lunghi en Salud
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Luciano Grasso se alejó de la función pública ayer, aunque advierte que “estoy espiritualmente acompañando a la gestión desde el principio y lo voy a seguir haciendo”.
Todavía como parte de una administración poco acostumbrada a dejar gente afuera, explicó que “el Intendente propuso este recambio que yo acepto y respeto. No se dio ninguna situación en la cual yo pueda ser útil en este momento en otro cargo público” y adelantó que ahora se avocará a terminar de estudiar psicología en Mar del Plata, carrera que comenzó en 2007.
“Soy un soldado del Intendente porque creo que es un gobierno que tiene sus fallas, por supuesto, pero me parece que llegó en 2003 a generar cambios en una ciudad, los fue haciendo, y voy a seguir acompañándolo”, reiteró en otro pasaje de una extensa entrevista con este Diario.
Rechazó los rumores de los roces con los directores médicos de los hospitales y con los secretarios del Gabinete como motivo de su desplazamiento, al tiempo que agradeció la confianza y el respaldo de Miguel Lunghi para ocupar la Secretaría de Salud.
Tranquilo en su despedida, expresó: “Creo que intenté cumplir con el objetivo que me había trazado el Intendente, que era ser su brazo en las cuestiones de salud. Creo que no sólo me pasó a mí si no a todos los secretarios anteriores y a los que vendrán, sea quien fuere el secretario, el secretario de Salud es el Intendente, porque es médico, es su área y porque el que toma las decisiones es él”.
Ocho años
en la gestión
Militante radical desde los 19 años y recibido de operador de psicología social, Luciano Grasso llegó a las huestes lunghistas para acompañar a Lunghi en la interna del radicalismo. Cuando el pediatra ganó en 2003, asumió en la Dirección de Juventud -creada en ese momento-, donde tuvo que “transmitir hacia adentro y hacia afuera la importancia de que exista el área”.
En las Legislativas de 2005, fue candidato a concejal en la lista que encabezó Héctor Equiza, mayoritariamente secundado por jóvenes. En sus cuatro años como edil, estuvo en las comisiones de Salud y Desarrollo Social -la que presidió- y Derechos Humanos.
Al terminar su mandato como legislador, Lunghi le propuso encabezar la Secretaría de Salud. “Para mí fue un gran desafío y una responsabilidad enorme. Al principio tuve muchas dudas porque es un área de las más difíciles; por mi inexperiencia, si bien estoy vinculado al ámbito de la salud no tenía experiencia concreta en políticas públicas de salud y también por no pertenecer a la medicina, porque en el imaginario el modelo es médico hegemónico”, recapituló.
Y a las dificultades del cargo, le sumó que “es el área en la que este Gobierno más ha hecho, es la que el Intendente ha tomado como privilegio, en la que mayor cantidad de cambios se ha hecho, por lo tanto es el área que el Intendente tiene más en la mira y en la que se generan más conflictos”.
En el balance, se mostró “orgulloso de que el Intendente me haya elegido en estos dos años para ser su brazo, porque en realidad, el que tiene la legitimidad para desarrollar las políticas públicas a nivel municipal es el Intendente, los secretarios estamos circunstancialmente, los funcionarios tenemos un tránsito que depende de la decisión del Intendente, del rumbo que le quiera dar y del balance que hace de la gestión de cada uno”.
-¿Lo tomó por sorpresa el cambio o pensó que iba a continuar en el cargo?
-No, justamente por esta razón de que no me he dedicado a una carrera de formación del sanitarismo y las políticas públicas de salud, y teniendo en cuenta además el momento en que el Intendente me pide que me haga cargo de la Secretaría de Salud, siempre me quedó claro que en mi caso particularmente tenía que ver con algo coyuntural.
En particular por eso, y en general porque entiendo que los funcionarios somos fusibles y que tenemos que estar al momento que el Intendente lo pide y en el momento en que cree que en esa área hay que hacer un recambio, también hay que estar a la altura de las circunstancias, acompañar esa decisión y respetarla.
-¿Es el sector por el cual más secretarios han pasado durante los gobiernos de Lunghi?
-Creo que fui el secretario que más duró en los ocho años. Estuve dos años completos.
-¿Le quedaron cosas pendientes, que no pudo resolver? Hay un fuerte reclamo de autoconvocados por la salud pública y otro para la apertura de terapia intensiva en el Hospital de Niños…
-Mi idea cuando asumí el cargo, como mi formación está vinculada a lo psicosocial y a la salud mental, por mi concepción respecto a la salud, fue tratar de hacer un aporte vinculado a posicionar la Atención Primaria, darle visibilidad. Históricamente hubo un modelo hospitalocéntrico, el Hospital ha sido gran parte del tiempo el único actor y cuando empieza a aparecer la Atención Primaria, en las últimas décadas, siempre la concepción era el centro de salud como lo periférico, en un escalón más abajo.
Hay que hacer un esfuerzo por entender que un gobierno debe privilegiar que haya ciudadanos sanos y trabajar desde la promoción y prevención de la salud. Por supuesto que cuando la enfermedad está, el Estado tiene que garantizar un hospital que esté funcionando, que tenga la aparatología, que tenga los recursos humanos y económicos, y que funcione. Pero creo que el foco tiene que estar en la atención primaria de la salud.
-¿Encontró resistencia de los trabajadores en cuanto a esta postura?
-En lo que es Atención Primaria, creo que lo apoyaron. Tuvimos, en lo que tiene que ver con funcionarios-agentes de la salud, nuestras diferencias cuando planteamos el esquema de los cambios, y muchas diferencias. Luego quien era directora en ese momento, Sandra Fraifer, como yo, que apoyé la decisión de los cambios que fue una propuesta del Intendente, hicimos un poco de autocrítica respecto a las forma en que se hizo, pero el objetivo era bueno. Luego de ese cimbronazo, la relación fue muy buena, porque quienes están hace muchos años en Atención Primaria reconocieron que fue una gestión que les dio espacio.
En el Hospital, por supuesto que hay médicos que tienen otra formación vinculada más a un modelo hospitalocéntrico, y es un poco más difícil instalar este modelo que tiene que ver con la salud comunitaria.
El otro eje
Grasso sostuvo que el otro sector donde puso énfasis fue salud mental e indicó que intentó “reconocer ciertas falencias que venían siendo planteadas por el Foro (de Salud Mental) y muchos actores, pero no desde aquellas posiciones extremistas que decían que estaba todo mal. Este gobierno desde 2003 hasta que ingresé hizo bastante por la salud mental, pero fue un poco furgón de cola por una cuestión también de procesos y de tiempos”.
Entre las conquistas, repasó que le propuso a Lunghi una Coordinación de Salud Mental y el nombre del doctor Jorge Garaguso; la puesta en marcha de los talleres del Hospital de Día; la contratación de personal para Atención Primaria y el Hospital de Niños; la creación del área de adolescencia; la inauguración del nuevo Centro de Salud Mental y la Dirección.
En este sentido, celebró la llegada al espacio de Adolfo Loreal porque “ante el paso al costado de Garaguso, es la persona ideal para continuar con esto. Es muy bueno para darle continuidad y un nuevo paso”.*
LA SITUACION DEL HOSPITAL
“La esencia del reclamo
es absolutamente justa”
En cuanto al reclamo de los autoconvocados, Grasso aclaró que “mi responsabilidad como funcionario es que cuando hay decisiones que involucran a varias secretarías y al Intendente, las decisiones se discuten entre todos y se toma una postura como gobierno”.
Argumentó que no se trató de “no escuchar” a los trabajadores sino de “respetar la figura sindical que está de la mano del sindicato” y citó que ha hablado con los distintos referentes de la protesta en forma particular.
Grasso reconoció que “la esencia del reclamo es absolutamente justa. Nadie puede negar que los sueldos no alcanzan a cubrir lo que tiene que ver con la necesidad de cualquier trabajador, pero es un problema que no es solamente de este municipio, tiene que ver con la salud pública en general, y hay que encontrar una solución”.
En este sentido, explicó que en los últimos meses propuso –“y espero que se continúe”- una reforma de la carrera hospitalaria y pasar a un régimen salarial mixto para todos los agentes, compuesto por un básico y un pago por productividad. Si bien no hay experiencias en el sector público –lo más cercano son las liquidaciones en el Plan Nacer-, sí existen en el privado.
“Además, que haya un reparto por áreas, porque si un servicio funciona bien no es sólo por el médico sino también por la enfermera, la mucama y el administrativo, el camillero, el chofer. Esto dignifica el sueldo, lo incrementa y genera un criterio de justicia, porque más cobra el que más trabaja y dé eficiencia para la población”, evaluó.
Adelantó que este sistema estará íntimamente vinculado a la Historia Clínica Digital, “que viene avanzando, todavía no está funcionando en un ciento por ciento, porque la forma de liquidar los pagos tendría que ser a partir de la importación de los datos de las historias clínicas”.
En el “debe” puso “una política en recursos humanos”, un sector complejo ya que hay unos 900 empleados en Salud y cerca de 700 de ellos están en los hospitales.
“A pesar de todas estas falencias, creo que el sistema de salud de Tandil es excelente y en gran parte se lo debemos a la decisión política y los recursos económicos, que están, pero también a los agentes de salud que están trabajando todos los días, eso hay que reconocerlo, incluso el grupo que está en los autoconvocados”, destacó en tono conciliador.
Como autocrítica, indicó que no pudo llevar soluciones al Hospital. “Es algo que quise hacer y no pude. El secretario era yo, la máxima responsabilidad era mía. Independientemente de los motivos por los que no pude, es algo que habría que haber modificado. Ahí hay que trabajar porque los recursos están”, sostuvo.*
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