?Antología?, dibujos y pinturas, se presenta en Tandil, en junio
Además de su vocación por el arte, Pablo Solo Díaz es payador. Nacido en Buenos Aires en 1959, efectuó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes ?Manuel Belgrano?. Posteriormente incursionó en el grabado en el taller de Julio Muñeza y escultura con Haydée Calandrelli. Desde 1988 se desempeña como maestro de plástica en los nucleamientos de escuelas rurales del partido de Las Flores, donde reside.
También publica El Tungo, una tira de humor gráfico en las páginas de Acción Regional, desde 1996, y páginas de humor en diferentes medios nacionales. Expone regularmente sus obras, entre las que podemos citar algunas muestras realizadas: ?Los desaparecidos de la Conquista del Desierto?, dibujos y grabados, Yuchan, 1986. ?Crotos, reseros y payadores?, Liberarte, 1996, Capital Federal. ?El destierro?, IMPA. ?La fábrica cultural?, con Molinari, Arraga y Bolchinsky, 2002. ?Estampas del siglo pasado?, Biblioteca 25 de Mayo, Tandil, 2008. Expotrastiendas, Galería Zweiger-Jovenich, 2008. ?Expampitas argentinas?, Centro Cultural Caras y Caretas, San Telmo, CABA, 2009.
Comenta sobre su obra Cristina Arraga, docente titular del IUNA: ?Presentar a Pablo es presentar a un artista cuyas formas de decir son múltiples, el payador y su guitarra, la palabra escrita, la imagen, el humor grafico… Todo ello no como adorno de una vida apacible, sino en una constante búsqueda de su lugar en la tierra y en contacto permanente con seres y espacios recorridos de muchas maneras distintas. Esto es, crea a partir de su acción, por eso su obra es abierta, continua, diversa y arriesgada, con idas y vueltas, muertes y resurrecciones, con compromiso y coherencia. Viviendo y dando cuenta de ello?.
El historiador Hugo Nario, refiriéndose al artista, pregunta: ?Pablo, ¿por qué pintas así??, a lo que responde el artista: “Quisiera que mis cuadros fueran como las milongas que cantan los payadores de la guardia vieja, pequeñas novelas trágicas dónde la ternura del relato supere la cruel ironía de la existencia?.
?¿A qué llama ?siglo pasado? Pablo Díaz? ¿Cuándo echa el ancla de sus estampas en el tiempo? ¿Al reciente o al otro, a ése al que acostumbrábamos referirnos cuando hablamos de ese pasado que nos indujo la historia??.
Albert Einstein ha dicho que con la velocidad, el tiempo se comprime. Sin embargo, opina Nario: ?Por mi lado, creo que en las obras de Pablo la memoria lo transparenta(?). Al superponer los dos siglos ¡vaya misterio! Las estampas de abajo se articulan, transparentándose como vitrales con las de arriba. Y han sancionado un dictamen de las nuevas figuras así formadas. El dictamen sostiene que siguen vigentes las injusticias, las ilusiones y los dolores de la gente, las prepotencias, las sorderas y las cegueras de los que tienen poder; es decir, ?la violencia?. Ella es la protagonista: como telón de fondo, el campo, su horizonte. Y su grito, estallando en el silencio como una bengala remota (…). Cada vez que un artista toma por tema andanzas de gauchos y milicos, lo arriman con Molina Campos, pero don Florencio, como Pablo, no se burlan del gaucho; ambos miran sonriendo la vida de campaña (?). Creo que más allá de la personalidad inconfundible de los trazos de Pablo, bajo la risa pujan pena y pensamiento (…). No seré quien juzgue su calidad artística. Pero doy fe de lo aprendido por él, lo vivido y lo sufrido (?). En Pablo confluyen ambas artes y un compromiso. El opina dibujando y canta opinando. Sobre el no enseñado arte de los payadores cabalga caminos sin apellido. Sobre el académico conocimiento del dibujo y la pintura, libera su gracejo plástico como si fuera un pájaro?.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios