¡Apagá la luz!
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?¡Apagá la luz!? es la frase que vocifero cual fiera enjaulada dentro del auto todas las noches que tengo que manejar en este bendito ?Tandil sonado? (sí, con n). Pero si algo tenemos que reconocer como bueno en esta city es la iluminación. Ah… ¡¡sí!! lo que pidas está iluminado, cada cosa tiene su foco: postes, estatuas, chorros, perros, árboles, etc., etc. ¿Y las avenidas?… Parecen Las Vegas, cada 2 centímetros una lamparita, cual si fuera de día. ¡Entonces me quieren explicar por qué los autos y camionetas van con las luces prendidas encandilando a cuanto ser viviente se les cruza!
Perdón, ya me calmé. Les cuento: soy de una generación de seres humanos (especie en extinción) que aprendió a manejar con ciertos códigos, por ejemplo: cuando alguien te encandila de atrás, si colocás la mano derecha sobre el espejo retrovisor, tu seguidor instantáneamente se da cuenta y baja las luces.
Pero hoy, donde los códigos no existen, los demás no te registran y no les importa lo que pasa a su alrededor, no te gastés? ¡esto no sirve!
Hacé como yo que cuando una de esas camionetas o autazos tipo nave espacial se colocan detrás de tu auto con sus faros ardientes a punto de penetrar tu nuca y, harta de ir colgada del retrovisor por varias cuadras al borde del colapso, bajo la ventanilla y saco mi brazo izquierdo (que ahora entiendo por qué lo tengo tan largo) moviéndolo compulsivamente de arriba hacia abajo y al grito desaforado de ?¡bajá las luces!? logro que el individuo del Apolo XI apague sus endemoniados focos. Lo que sí no he encontrado todavía método alguno para los que vienen de frente, estoy pensando en ?inmolarme? y encararlos directamente a los faros.
En fin, otro ?temita? son las avenidas con carriles marcados… yo digo ¿nadie le explicó a la gente que el vehículo debe circular ?entre? las líneas blancas y no sobre ellas? ¡No señor! ¡No señora!… El auto no va con dos ruedas de un lado y dos del otro de la línea punteada y el carril izquierdo es de circulación rápida, si quiere pasear vaya por el derecho. ¡Dejen vivir!
Bueno, ya me tranquilicé otra vez. Como dirían mis hijos: ?Calmate vieja… te vas a enfermar?.
Pero hay cosas que no puedo soportar y no entiendo cómo nos hemos acostumbrado, es inaudito. Los tandilenses hemos perdido desde la tranquilidad hasta la identidad.
No estoy en contra del progreso, pero sí me niego al avasallamiento y la invasión, que son siempre impunes (¡no lo aguanto!). Por si alguien no me entiende, además de perder el derecho a transitar en paz, perdimos poder pasear por las sierras, por ejemplo (ahora son el patio de alguien).
Hemos abierto nuestra ciudad para que cientos de familias, miles de personas encuentren una mejor calidad de vida, pero no a costa de la nuestra.
Pensemos un poquito nada más, éste es ?nuestro? lugar, lo podemos compartir pero todo aquel que desee habitar este suelo deberá respetar?
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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