Apariencias
El cierre de campaña del peronismo disidente bonaerense, realizado ayer en el Hipódromo local, monopolizó la faz noticiosa semanal, en tiempos de áspera lucha proselitista.
Una edulcorada puesta en escena, en la que la estética prima por sobre lo conceptual, abundan los millones y escasean las ideas, le pusieron el marco a una nueva presentación de Unión PRO.
Sí, Kirchner lo hizo. Desde su intolerancia, su crispación, su capitalismo de amigos y sus berretines resucitó un estilo, un perfil y un plan de Gobierno que no se verbaliza, pero que cualquier argentino medio y no muy despistado sabe a dónde apunta. Antecedentes sobran. El ?votame, votate, alica, alicate? de Francisco de Narváez remite a una caricatura fantasmagórica de los ´90, sin ir más lejos.
En el barrio dirían que al colombiano se lo devoró el personaje. Pero sucede que el empresario tiene poco de barrio. Ergo, difícil es que entienda de qué se trata.
Ahora, desde el desafío kirchnerista de defender a ultranza el modelo, aunque no se sepa bien cuál es el molde, hasta esto de intentar derrotarlo a cualquier precio en las urnas, con giros que a veces hacen equilibrio en el cordel de la democracia, hay un trecho peligroso. Los Biolcatti, los Grondona, los De Angeli han dado testimonio de ello. Advertencia: Los fashion y los chacareros de verdad nunca hicieron juego.
El voto útil, el voto cuota, el voto cautivo, el voto botox, no son otra cosa que la decadencia que se acentúa en un país que asiste resignado al paso cansino del ya desvencijado tren de las oportunidades.
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