Apostar a la vida y una nueva etapa de su trayectoria
Apostar a la vida es un grupo de enfermos de cáncer que se reúne en forma sistemática con asesoramiento profesional para expresar libremente sus experiencias, lo que sirve para fortalecer el espíritu de sus integrantes.
Se trabaja sobre aquello de lo que no se puede hablar con la familia o en la sociedad en general. Es un espacio donde se comparten temores, sentimientos, sensaciones, pensamientos acerca de la problemática propia, ayudando a enfrentar cada día con esperanza.
-¿Qué puede comentarnos sobre el funcionamiento de Apostar?
Susana Bidauri: -Nos reunimos los segundos y cuartos martes de cada mes desde las 9.30 en la biblioteca del Hospital Municipal Ramón Santamarina, allí se encuentran los pacientes oncológicos con sus pares, se reflejan en el espejo del otro y las experiencias son siempre enriquecedoras. Cabe destacar que el acceso al grupo es totalmente gratuito.
-¿Cuánto hace que trabajan en la ciudad?
-Desde el 15 de marzo de 1995, de modo que ya cumplimos quince años de vida ininterrumpida en la ciudad.
-¿Cuál es el rol de la psicóloga?
Gloria Lloveras: -Co coordinación, porque lo ideal es que el grupo esté conformado y coordinado por un paciente oncológico y un psicólogo, de esta forma se hace una lectura del grupo, lo que se permite con nuestras herramientas es facilitar el aprendizaje del trabajo en conjunto, que el paciente pueda hablar, que pueda interactuar con los demás integrantes.
-¿Cuál es la mecánica de trabajo?
-Se recibe al paciente que puede contar su historia y decimos que es un grupo temático de reflexión porque vamos dando charlas con distintos profesionales, fundamentalmente para que el paciente tenga herramientas para su autocuidado. Todos tenemos que saber que donde hay dolor físico hay dolor psíquico y viceversa y que siempre lo físico tiene una inscripción psicológica y esto es lo que va a perturbar, ya que se ven vulnerados los mecanismos de defensa, se alteran las relaciones con la familia y el entorno social.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl shock y después
-¿Cómo describen al impacto del diagnóstico de cáncer?
G.LL.: -Muy fuerte para cualquier sujeto y va a depender también de su personalidad o estado previo, pero la realidad es que el diagnóstico paraliza y el paciente necesita un lugar donde pueda hablar de esto.
-¿Hay personas que tienden a aislarse?
-Sí, para no hacer sufrir a la familia, a los amigos y en el grupo tienen un lugar para actuar, pensar, accionar y dar testimonio de cómo va transitando la enfermedad.
-¿Es importante en este tipo de paciente el estar bien psicológica y afectivamente?
S.B.: -Claro, de ahí la importancia de elevar las endorfinas para generar un estado de bienestar.
-Dicho así suena sencillo; sin embargo ¿cómo se hace?
-Es individual y cada uno va a buscar una manera de sentirse bien, haciendo ejercicio físico, cantando, bailando, teniendo actividades que le satisfagan. Y es muy importante el entorno de la familia y los amigos, los compañeros de trabajo.
G.LL.: -Por otro lado el shock del diagnóstico no es solamente para el paciente sino para todo su entorno que a veces minimiza o quiere tranquilizar al enfermo y no le deja expresar sus sentimientos de miedo, angustia y en el grupo encuentra a otros que están pasando por lo mismo o ya lo pasaron y pueden volcar todas sus emociones, ser comprendido y ayudado.
La importancia a su vez del trabajo interdisciplinario, en el sentido que vayan pasando profesionales por el grupo, apunta a la información acerca de los intereses de sus integrantes. Por eso, además, tratamos de cambiar de imagen de lo que es el paciente con cáncer.
Acción y participación
-¿Es una enfermedad estigmatizante?
-Sí. Sucede que esta patología está asociada al dolor y a la discriminación, por eso muchos pacientes no lo dicen, se atienden fuera de la ciudad.
-¿Cuál es el nivel de participación de hombre y mujeres?
S.B.: -Se acercan mucho más las mujeres, los varones son más remisos y por lo general van acompañados de sus parejas, esposas, un familiar.
-Finalmente, ¿cómo motivarían a un paciente oncológico que lleva su enfermedad solo, a participar del grupo?
G.LL.: -Porque en grupo todo es más fácil, incluso podemos reírnos hasta de nuestras propias cuestiones, dificultades y la idea del trabajo con los pacientes es esto, que el grupo sea un canal para el cambio, con las devoluciones de los miembros luego de escuchar un testimonio.
S.B.: -Y cuando el paciente está bien, lo interesante es seguir en el grupo para ayudar a otro que viene como él cuando llegó, con dudas, miedos y fantasmas que se pueden disipar o llevar mejor con el trabajo en conjunto.
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