Apostillas de una jornada eleccionaria
Apostillas de una jornada eleccionaria
Impuntualidad y velocidad
El inicio de la jornada electoral en algunos puntos de votación se demoró ante ausencia de algunas pocas autoridades de mesa y también en algún lado se dijo que podría haber faltado alguna boleta.
Por ejemplo, en una de las cuatro mesas que funcionaron en el Palacio Municipal faltaban las autoridades oficiales y se debió recurrir a una de las personas que se encontraban en la puerta, con ansias de cumplir con la obligación temprano y disfrutar del día.
Pero lo llamativo fue que en la mayoría de los centros de votación los tempraneros eran muy pocos. Hasta cerca de las 9, aquellos que llegaban a votar contaban con la mitad de los dedos de la mano las personas que tenían delante.
Obviamente, con el correr de las horas esa tendencia se revirtió y hubo determinados cuellos de botella que generaron demoras.
“Ni a las piñas”
Contrariamente a la reacción del joven que –en el Palacio Comunal- sin titubeos aceptó ser autoridad, un hombre de mediana edad y gran cuerpo se mostró muy apurado por votar a primera hora de la mañana en la Escuela de Educación Técnica 3.
Cuando se le dijo que se debería recurrir a quienes estaban en la cola, reaccionó con una expresión que luego fue comentada por los testigos: “Ni a las piñas me meten como presidente”.
Además, un brusco ademán y la caída de algunos elementos habría generado que casi se diera intervención a la policía.
Disparidad
Mientras a media mañana algunas mesas tenían colas de entre 15 ó 20 personas, otras estaban despobladas.
Ejemplo de ello fue lo que pasaba en la mesa 59, de la Escuela de Educación Técnica 3, cuyas autoridades –a esa hora- se jactaban respetuosamente de la eficiencia lograda.
Cosas nuevas
Por primera vez, los presidentes de mesa contaban con el padrón troquelado que permitía retirar el comprobante que se entregaba a los votantes.
Las tres o cuatro carillas con electores eran sólo para los fiscales partidarios, ya que la autoridad contaba con un “libraco” –como dijo un de ellos- que los electores “autografiaban” al recibir el cupón que atestiguaba el cumplimiento del deber cívico.
En alguna mesa, la habilidad para manualidades de su presidente/a hacía que rápidamente sean desprendidos los troqueles. En otras autoridades, las caras demostraban un indisimulado esfuerzo. Mucho ayudaban para dicha tarea las coquetas reglas blancas con la inscripción “Elecciones 2013” que formaban parte del kit de útiles asignado por la Junta Electoral.
Boca de urna
En la mayoría de las escuelas y centros de votación, desde muy temprano se podía observar la presencia de jóvenes –carpeta en mano- con credenciales pertenecientes a encuestadoras.
El objetivo, claro está, era recolectar datos para los famosos resultados de boca de urna.
Llamativo era ver juntas en proximidades de la Escuela 2, en avenida España al 800, a las jóvenes contratadas por dos reconocidas encuestadoras.
Una lucía la identificación de la tandilense Survey y la otra pertenecía a CEOP-Latam, una de las consultoras líder en Latinoamérica en estudios sociales e investigación de mercado.
Con discreción, ninguna develó quien podría haber sido el contratante, que seguramente a media tarde ya tendría una “fija” sobre el resultado del comicio en marcha.
Guías tecnológicos
Muchos llegaban a los edificios en los que funcionaban las mesas electorales desconociendo no sólo el número en la que debían hacerlo sino hasta la ubicación.
Una postal frecuente era ver a uniformados –especialmente de Fuerza Aérea- que gentilmente planteaban colaboraban con los electores.
Con celulares inteligentes en mano, realizaban la consulta en la página de la Junta Electoral y así se transformaron en una especia de GPS humano para muchos.
A la caza
La movilización de efectivos policiales no sólo estuvo motivada por el operativo inherente al acto comicial propiamente dicho, sino en determinados establecimientos educativos se pudo observar a algunos que estaban de civil con algunas caras en la mente.
La posibilidad de que alguna persona con cuentas pendientes ante la justicia concurra a votar a determinada mesa fue lo que motivó el discreto operativo.
Por lo bajo, un policía se mostró molesto con cierto medio que “avivó giles” –según dijo- al hacer pública las expectantes presencia.
“Así no va a caer ninguna presa –NN masculino- en la boca del lobo”, dijo en un mix entre el lenguaje de la calle y el policíaco.
Cuatro capturas
De hecho, al cierre del comicio desde la DDI local se confirmó que del trabajo de inteligencia practicado en los distintos establecimientos arrojó como saldo cuatro detenciones, a partir de una nómina importante de pedidos de captura expedida por la justicia.
De dicho listado, tres hombres y una mujer, que se disponían a votar en sus respectivas mesas fueron interceptadas por el personal policial y quedaron demoradas, para luego recuperar su libertad no sin antes notificarlos de la causa en curso en su contra, que los obligará al comparendo en el respectivo juzgado de ingerencia.
Ciudad liberada
Un punto negativo del fervor de la jornada electoral fue el desapego a las normas de tránsito que muchos evidenciaban, bajo el argumento de una excitación atribuida a la necesidad de elegir.
Dicho cuadro sumado a la poco visible presencia de agentes de tránsito generó que el estacionamiento en mano única fuera algo totalmente alejado de la realidad, o que las maniobras poco prudentes estuvieran a la orden del día.
Momento histórico
Muchos momentos de emoción se observaron a lo largo del día en las diversas sedes en las que los tandilenses concurrieron a votar.
El complejo educativo del barrio Arcos Iris debutaba como centro de recepción de votos y realmente el movimiento en la zona fue muy intenso.
“Jamás llegaron tantos autos juntos y durante todo el día”, dijo un vecino de la zona que trataba de minimizar los efectos del viento y del polvillo de la calle.
Algo similar dijo un residente en cercanías de la Escuela 25, de El Molino, lugar que recibía a votantes por primera vez en sus nueve décadas.
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El Molino cambió su movimiento por un día.
Hacer patria
También se comentó la entereza de un hombre de unos 90 años que llegó a expresar su voluntad política al barrio Arco Iris. Le tocaba votar en una mesa de la planta alta y el personal de seguridad del lugar le ofreció hacer bajar la urna para facilitarle la tarea.
“Déjeme hacer patria”, exclamó y tomó más fuerzas aún para encarar la escalera.
Luego, cuando votó, un cerrado aplauso reconoció la voluntad y vitalidad del integrante de la mal llamada clase pasiva.
Hasta el auto
Silvia Susana Zárate de Marcelo está operada de cadera hace poco tiempo y tras varios días en procura de una certificación médica sobre sus reducidas posibilidades actuales de desplazarse y la imposibilidad de hacer colas, finalmente ayer votó en la escuela de El Molino.
Fue acompañada por su esposo, quien pretendía que se justificara que no podía bajarse del auto.
Pero grande fue la sorpresa cuando las autoridades, de muy buena forma, dispusieron trasladar la mesa hasta el auto y posibilitar que la mujer cumpla con su voto.
Menos mal…
“Menos mal que no llueve o que no hace esos fríos que calan hasta los huesos” dijeron algunas personas que hacían colas de más de 40 minutos en la calle para poder ingresar a los establecimientos y recién llegar a la cola específica de su mesa.
Es que muchos de los lugares de votación carecen de infraestructura adecuada para semejante cantidad de mesas.
La Escuela 25 (El Molino), la Escuela de Artes Visuales, el nuevo edificio de Polivalente, son algunos de esos ejemplos. Mientras muchos aceptaban sin chistar tal situación, otros alzaban su voz para quejarse por lo que consideraban un destrato.
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