Aprecian la democracia a 80 años del primer golpe militar contra un gobierno democrático
A 80 años del primer golpe militar que desalojó a un gobierno argentino del poder, funcionarios locales realizaron una fuerte reivindicación de la democracia durante la inauguración del monumento alegórico que, desde ayer por la mañana, se puede apreciar en la plaza José Santamarina de nuestra localidad.
El intendente Miguel Lunghi; el titular del Concejo Deliberante Marcos Nicolini; el presidente de la Usina Popular y Municipal, Oscar Maggiori; el vicerrector de la Unicén, Omar Losardo, funcionarios, concejales de distintas fuerzas políticas, y representantes de instituciones lugareñas participaron en la presentación de la figura creada por el joven y futuro arquitecto, Juan Cruz Aquino, ganador del concurso de ideas que se realizó en 2009 para reemplazar el busto del general Uriburu que estaba ubicado en esa plazoleta.
El 6 de septiembre, fecha elegida para la inauguración del monumento, se recuerda justamente el 80 aniversario del primer golpe de Estado contra las instituciones democráticas, ocurrido en 1930 y liderado por el general Uriburu, que implicó el derrocamiento del gobierno constitucional del presidente Hipólito Yrigoyen.
El concurso de ideas y construcción del nuevo monumento tuvo como objetivo reflejar los valores ?por la que consideramos a la democracia como la mejor de las formas de vida, y también el recuerdo para las próximas generaciones de quiénes y cómo lucharon denodadamente para reconstituirla, luego de perderla en reiteradas oportunidades con actos violentos y autoritarios?.
El diseño del monumento fue realizado por Juan Cruz Aquino, ganador del mencionado concurso público.
Gastón Morando, hoy secretario de Economía pero impulsor de la iniciativa cuando ocupaba una banca en el Legislativo local, celebró el suceso tras agradecer ?la unanimidad alcanzada por esta iniciativa en la anterior conformación del cuerpo, los profesionales del IPAT y la Unicén que formaron el jurado, la Dirección de Parques y Paseos de la Secretaría de Obras Públicas, y al Intendente, que la apoyó y acompañó con fuerza?.
A 80 años de aquel primer golpe de las Fuerzas Armadas contra un gobierno democrático, criticó la ?funesta y lamentable costumbre? que luego se reiteró en siguientes períodos de la vida política argentina, por lo cual consideró al nuevo monumento como un ?acto de reparación, justicia, y desagravio hacia todos los gobiernos democráticos desalojados mediante golpes de Estado?.
Por todo lo anterior, y tras mencionar que las nuevas generaciones son las que ?han nacido y vivido en democracia sin interrupciones?, el funcionario pidió ?cuidarla y consolidarla desde la sociedad civil y desde todos los poderes del Estado?.
Antes de dejar el atril oficial en manos del Lunghi, Morando reiteró que se trata del ?mejor sistema que conocemos para garantizar ciudadanía, lograr el bienestar de las personas, el que nos permite soñar y luchar por un país con mayor libertad, fraternidad e igualdad?.
Casi en el mismo tono se refirió el jefe comunal a la fecha y a la novel figura, una estructura de hormigón que tiene huecos que representan cada una de las interrupciones a la democracia, además de un texto elaborado por el historiador Ricardo Pasolini, quien ya había colaborado con el Municipio en la publicación del libro por el Bicentenario de Argentina.
?Aquel primer golpe inauguró una larga cadena de desatinos históricos? señaló Lunghi, quien coincidió al momento de mencionar el momento como ?un justo homenaje a la democracia y a lo más deseable de sus principios y valores?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMiguel Lunghi, con
las reglas de Cerroni
Por último, el Intendente apeló a la convivencia institucional y la alternancia para preservar el sistema democrático, citando textualmente las reglas que esbozara el filósofo Humberto Cerroni.
?Primero, la regla del consenso ?dijo Lunghi citando a Cerroni- porque todo puede hacerse si se obtiene el consenso del pueblo; nada puede hacerse si no existe este consenso.
Segundo, la de la competencia: para construir el consenso, pueden y deben confrontarse libremente, entre sí, todas las opiniones.
Tercero, la regla de la mayoría: para calcular el consenso, se cuentan las cabezas, sin romperlas, y la mayoría hará la ley.
Cuarta, la de la minoría: si no se obtiene la mayoría y se está en minoría, no por eso queda uno fuera de la ciudad, sino que, por el contrario, puede llegar a ser -como decía el liberal inglés- la cabeza de la oposición y tener una función fundamental, que es la de criticar a la mayoría y prepararse a combatirla en la próxima confrontación. Esta es, pues, también la regla de la alternancia; la posibilidad, para todos, de dirigir el país.
Quinta, la del control, porque la democracia, que se rige por esta constante confrontación entre mayoría y minoría, es un poder controlado o, al menos, controlable.
Y sexta, la regla de la legalidad, que es el equivalente de la exclusión de la violencia: no sólo tenemos que fundar las leyes sobre el consenso, sino que la misma lucha para el consenso debe fundarse en la ley y, por ello, en la legalidad? cerró ese tramo, como cierre de su discurso*.
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