Ariel García y su pelea con el kazajo: “Golovkin ya era el mejor”

El nombre de Genaddy Golovkin emerge como uno de los destacados en el boxeo mundial de estos tiempos. Para muchos, el kazajo es el mejor libra por libra de la actualidad. Poseedor de todos los títulos de categoría mediano, con un impactante record de 37 victorias en igual cantidad de peleas, 33 de ellas antes del límite.

Después de una impresionante trayectoria amateur, “GGG” debutó como profesional en 2006 y durante ese mismo año, en su quinta pelea, tuvo como rival al tandilense Jorge Ariel García. Fue en Halle, Alemania, país en el cual Golovkin hizo gran parte de su carrera.

“Bebe”, ya retirado de la actividad, recuerda con afecto aquellos tiempos. Y le contó a este Diario de qué manera llegó a estar frente al crack que empezaba a dominar en la categoría de las 160 libras.

-¿Cómo se dio aquella oportunidad?
-Fue bastante de casualidad. Para salir del país, había que tener las dos últimas peleas ganadas. Y en ese momento yo era el único mediano que cumplía ese requisito. Buscaban rivales de afuera, de Sudamérica, y me tocó a mí. A ellos les daba lo mismo que fuera yo o cualquier otro, porque saben que son superiores. Más adelante peleó con otro argentino, el salteño Mamani.
-¿Había y hay muchas diferencias?
-Sí, ellos están en otro nivel, por donde lo mires. Viven para el boxeo. Y los nuestros tienen un trabajo paralelo, no pueden llevar la vida de un profesional. Sumado a eso, este chico venía con grandes antecedentes como amateur y se sabía que iba a llegar lejos.
-¿Ante ese panorama, con qué expectativas fuiste?
-Cuando me enteré que iba a pelear con él, empecé a buscar videos y a conocerlo. La verdad, no podía pensar que iba a ganarle. Sería engañarme a mí mismo. Fui con la idea de viajar, conocer, y tener un gran rival. El lugar donde peleamos era una manzana completa, algo monstruoso.
-¿Cómo fueron los días previos a la pelea?
-Llegamos a Alemania una semana antes. Para ir a entrenar, nos pasaba a buscar un Mercedes Benz, con personal de seguridad… Me imagino lo que debe ser Las Vegas o las veladas entre grandes campeones.
-¿Quiénes más componían la delegación?
-Fui con mi papá (Jorge, entrenador y promotor) y el cordobés Valentín Ochoa, que peleó y perdió por puntos.
-¿Qué sensación te dejó Golovkin en cuanto a su trato?
-En la previa a la pelea, era de lo más frío. Ni me miraba, tampoco en el pesaje. Terminó la pelea y fue el mejor trato, me abrazaba, nos invitaron a una fiesta y nos pasaron a buscar. De hecho, mantuvimos relación por Facebook, con el traductor estuvimos varias veces en contacto.
-¿Y en lo boxístico?
-Duro, fuerte, con muchos recursos. Mi pelea no fue mala, yo le pegué, pero me daba la sensación de que él no sentía nada. Me tiró dos veces, cortándome el aire. Ya la tercera fue definitiva, en el segundo round.
-¿Económicamente valió la pena?
-Sí, sin dudas. En esa pelea gané diez o doce veces más de que lo que ganaba en cualquiera acá.
-¿Después le seguiste la carrera a Golovkin?
-Siempre. Ya era el mejor en aquella época, es un fenómeno. Le ganó a un rival difícil como Jacobs y va a hacer lo mismo con “Canelo” Alvarez, Chávez o el que tenga enfrente.

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