Arte Joven inaugura este sábado en el Mumbat
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El dibujo y la pintura a pesar de ser una forma de expresión con gran tradición dentro de las artes visuales, han atravesado en nuestro medio períodos de productividad y otros de menor visibilidad. No obstante, esta muestra revela cabalmente que continúa fascinando a los jóvenes artistas. A través de estos lenguajes se redescubre el mundo, y en esta ocasión lo haremos guiados por artistas que, con gran libertad, han sabido crear, proyectar y componer universos formales de enorme riqueza. El Mumbat se propone así, como un espacio de acercamiento a la producción artística emergente. En esta ocasión, a la vinculada con el dibujo, la pintura, los objetos y propuestas tridimensionales en todas sus variantes. La muestra refleja la amplia variedad de exploraciones e intereses que abordan los artistas de las nuevas generaciones, y exhibe con claridad las transformaciones que tuvieron lugar en la disciplina en los últimos años. Novedosas y estimulantes, así pueden caracterizarse las obras que componen ésta selección integrada por los jóvenes artistas: Natalia de Titto Deleis, Federico Suhurt, Soledad Orellano, Guadalupe Gárriz y Silvia Melo, pues nos invitan a recorrer los caminos de un modo de expresión visual que deslumbra tanto en sus versiones clásicas como en sus nuevas apuestas, desafíos e indagaciones. Estas actividades que organiza la institución museística buscan promover la creación de los artistas jóvenes y brindar, a su vez, un espacio de visibilidad a la producción artística emergente. Comenta su directora: … “esperamos que ésta muestra refleje esa intención y permita al público acceder a la variedad de miradas y perspectivas que configuran el estimulante panorama del arte joven en la Argentina, a través de nuestros referentes” (…) “la diversidad de técnicas, estilos y modos ha sido una de las más salientes características de estos seis años de permanencia del proyecto”.
Comentan los artistas sobre sus obras
Silvia Melo: “… Una antigua fábula de Plinio el Viejo († 79 d. C.) sitúa el origen de la pintura en Corinto, donde una joven muchacha, hija del alfarero Butades de Sición habría trazado el contorno de su amante sobre una pared, ayudada por la luz de una vela. “La sombra” como tema artístico ha estado indivisiblemente unida a la historia del arte occidental; su intencionalidad ha sido subrayar la verosimilitud de lo representado”. Sin embargo, con el paso del tiempo ésta connotación pudo ser fácilmente superada, dotando a la sombra de independencia y transformándola en un tema en sí misma. En este sentido, la serie “Sombras” pretende que éstas cobren un papel protagónico en la obra, sin estar supeditadas a la presencia del objeto que ha escapado. En la captura de lo efímero e intangible el cuadro se convierte en prisión y contenedor de estas imágenes que se transparentan y superponen sobre texturas sólidas.
Sobre la obra de Alejandro Suhurt el poeta Facundo Ramos: “…Desde el fondo inescrutable de sus asfálticas, hacia la superficie de una figura cuyos límites no escapan a la invasión del color, irrumpe una subjetividad que no cesa de no plasmarse. Sangrante cicatriz del suicidado por la sociedad, inconsciente e inconsistente tal vez, pero de fuerza contundente y espíritu fulgurante. La fugaz oscilación de la realidad captada en el dramatismo de sus pinturas, sostiene la hiancia por la cual lo oscuro de la intuición se abre paso, develando la inasible extimidad de la condición humana”. Natalia de Titto Deleis reflexiona: “…La muestra se encuentra compuesta por obras que conjugan, eclipsan y develan la razón de estructuras simbólico abstractas y la epifanía mágica, instintiva, de la aparición y el descubrimiento. Imágenes como preguntas, reflexiones; como amuletos rituales; cosmovisiones, seres materializados, capturados en el instante de un parpadeo, en lo efímero de su esencia nunca estática, en lo real de sus presencias, en lo absoluto de su verdad sensible: en su irrevocable acontecimiento. En ellas se cruzan las fuerzas de lo inexplicable, los misterios y mi universo emocional y sensible, con mi capacidad de simbolización, en el intento de explicar un mundo que me excede, mi necesidad de comunicación, de síntesis, el orden de mi razón abstracta, desde el cruce entre mis sistemas cognitivo y perceptivo. Por su parte Guadalupe Garriz dice: “…Puedo estar en un papel y puedo estar en una foto, en una palabra, en muchas, en una tarta, en un mantel prolijo y estirado. Es notable que no en todos lados las partes de mí existan de la misma manera, con la misma intensidad. No es la misma profundidad la que hay en una planta que planté en el fondo de mi casa, que aquella parte de mí en un cartón que pinté o en una nota que dejé…”. Soledad Orellano, quien presentará una propuesta tridimensional se sostiene en la siguiente idea: “Monstruos y personas imaginarios”. Todos conviviendo armónicamente en el caos de un mismo escenario: un edificio como metáfora de la mente humana, de la mente de la artista. ¿Cómo es un edificio por dentro? ¿Cómo es la mente por dentro? Abramos la cortina y desvelemos los misterios de este juego entre realidad y fantasía. Así, Soledad nos invita a visitar las habitaciones de su mente, a adentrarnos en la intimidad de estos personajes, ¿quién sabe si no te los encontrarás a la vuelta de la esquina?
Donaron una nueva obra
Un grabado, Gran Premio de Honor del Salón Nacional, fue recientemente concedido para la Colección de Arte Contemporáneo del Museo de Bellas Artes. Marta Pérez Temperley donó una estampa de la obra "Azul Profundo", cuya técnica responde a una aguafuerte, aguatinta, sobre chapa de 74cms. X 111cms. ejecutada en 1991, que fue el Gran Premio de Honor del Salón Nacional del año 1993. La artista manifestó su alegría, porque la obra perteneciera al Mumbat, y comentó: “Esa ciudad me trae tan lindos recuerdos, allí es donde di mis primeros pasos como artista con la serie de "Somisa" por el año 1988…”.
Si hay un arte en el que se destacan las mujeres en este país, ese arte es el grabado en todas sus formas (…). Porque la paciencia es la primera de las virtudes profesionales que debe tener un grabador, con o sin talento. Marta Pérez Temperley indudablemente tiene mucho talento y conocimiento técnico, además de mucha imaginación. Esta coincidencia de valores la convierte en una de nuestras principales grabadoras (…). La artista ha estado enamorada toda su vida de las máquinas, a las que frecuentemente ha transformado en animales legendarios (dragones, criaturas imaginarias con cabeza y alas de águila y cuerpo de león, etc.), dando a los gigantes de metal una espiritualidad mágica y legendaria que los saca de su condición mineral primaria, utilitaria y sin vida.
Lo ha vuelto a hacer, mostrando partes de monstruos mecánicos de enormes proporciones. Pero ahora hay algo casi simpático, inclusive un aura romántica en estas máquinas desechadas. Se han convertido en algo del pasado, anacronismos en la era cibernética del rayo láser y los chips de las computadoras. Elefantes muertos devorados por legiones de pequeñísimas hormigas que pelarán sus huesos dejándolos como las ruinas de una catedral gótica (…).
Las máquinas de Pérez también exudan cierto encanto monolítico, quizás como un enorme y gentil gran danés, o mejor aún, un rinoceronte blindado, torpe pero poderoso y veloz cuando la necesidad aparece. Además, a diferencia de estos animales, las formas redondeadas de las máquinas y las superficies brillantes les dan una especie de agresividad masculina junto con sensualidad femenina…” (Por Alfredo Cemadas Quesada para el Herald)
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