Asaltaron a un productor papero y a su nieto en una vivienda de Muñoz al 1200
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl hecho ocurrió alrededor de las 21 cuando tocaron timbre en la vivienda situada en Muñoz 1235, entre Cardiel y J. M. de los Retes, y el menor se acercó hacia la puerta a abrir. En ese preciso momento, irrumpieron en el interior tres personas, dos de ellos con sus rostros cubiertos y armados.
De inmediato, redujeron a los dos ocupantes de la casa, los tiraron al suelo y les taparon sus rostros. Después los trasladaron hacia una habitación ubicada en el fondo, les ataron las manos con cables que hallaron en el lugar y comenzaron a exigirle dinero al propietario.
En respuesta al pedido, el damnificado les entregó los 6 mil pesos en efectivo que había en la casa, mientras otro de los asaltantes se abocó a revolver el interior en busca de elementos de valor.
Disconformes con el botín reclamaron más dinero e incluso amenazaron a Irureta con llevarse a su nieto si no lograban incrementar su botín. Tras insistir durante varios minutos, finalmente decidieron darse a la fuga con el monto logrado.
Una vez que huyeron, el joven logró librarse de las ataduras y dio aviso a la policía. Enseguida un grupo de efectivos se presentó en el lugar junto al titular de la Seccional Segunda, comisario Jorge López.
El relato
En un breve contacto con este Diario, el damnificado contó que los asaltantes lo golpearon en la cabeza con un arma y además le ataron las manos con cables que encontraron en la vivienda, aspecto que le generó algunas marcas.
“Estaba haciendo la comida cuando tocaron timbre, mi nieto abrió la puerta y se metieron. Eran tres personas”, narró.
Luego expresó que los asaltantes “pedían plata y más plata y que si no se iban a llevar a mi nieto. ‘Si no canta nos llevamos al chiquito’, dijeron”, y recordó que al mismo tiempo le expresaban “’quédate tranquilo que no va a pasar nada’”.
“Tenía 6 mil pesos y se los entregué. Me llevaron con dos pistolas en la cabeza”, señaló Teodoro Roberto Irureta, que antes de partir hacia la comisaría Segunda a radicar la denuncia lamentó: “Me iba a acostar temprano porque estoy engripado”.
Un barrio tranquilo
La calma de la cuadra se vio alterada durante algunos minutos a raíz del movimiento que se generó alrededor del hecho.
Alarmados por la presencia policial, algunos de los habitantes salieron de sus casas para conocer algún detalle de lo acontecido durante la helada noche.
Un vecino de enfrente se mostró sorprendido por el asalto y dijo que no escuchó nada. “Estaba en el living y no me enteré hasta que llegó la policía”, expresó con asombro y algo de preocupación, y aseguró que el barrio es “tranquilo”.
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