Asaltaron a un remisero en Las Tunitas y el barrio clama por mayor seguridad
La inseguridad en el barrio Las Tunitas sigue siendo motivo de profunda preocupación para los vecinos, que no se resignan a tener que convivir con el temor y la incertidumbre. Ya ni el transporte urbano, blanco de varios ataques, llega a lo más profundo de la barriada.
La demanda vecinal apunta decididamente hacia la policía, porque aseguran que ?saben quiénes son? los delincuentes, pero no cumplen con el servicio como corresponde. Algunos de los afectados le aseguraron a este Diario que ?es raro ver a un patrullero? en la zona.
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Otro caso testigo
Apenas habían pasado las dos de la mañana del viernes, cuando el remisero Oscar Edgardo Sosa, de Remís Plus, fue convocado ante un llamado que solicitaba un vehículo. El trabajador del volante concurrió en su Fiat Uno, patente HDL 414, a la calle Juldain 490.
Al llegar, un joven de aproximadamente 20 años se aproximó a la puerta del conductor para abrirla. Simultáneamente, un adolescente hizo lo propio con la puerta del acompañante y redujo al remisero con un arma de fuego. Los asaltantes se apoderaron de la billetera del trabajador, que contenía unos 150 pesos producto de la recaudación, y un teléfono celular. Acto seguido, le exigieron al conductor que abandonara el lugar.
Las demandas
Una recorrida de El Eco de Tandil por el interior profundo del barrio recogió el testimonio de vecinos que viven atemorizados.
Un comerciante de la calle Juldain explicó que ?el problema es la falta de patrullaje policial. Acá es muy raro ver un móvil, y los ladrones se mueven a sus anchas?.
Explicó que ?más de una noche, después de cerrar, he tenido que apagar todo y quedarme a hacer guardia. Ellos paran en grupos, en las esquinas, para tomar cerveza. Y desde esa posición observan todos los movimientos?.
También se dijo cansado de los daños: ?Esos vidrios -señala los de la puerta de acceso- los he tenido que cambiar varias veces porque los rompen a piedrazos?.
El hombre también dedicó unas palabras al cambio de recorrido de la Línea 501, que los dejó sin transporte público: ?La verdad es que nos perjudica mucho, porque ahora los chicos que van a la escuela tienen que caminar hasta Estrada. Pero qué quiere que le diga, yo comprendo a los colectiveros, porque con la inseguridad que hay tampoco pueden trabajar?.
Siempre intranquilos
Pablo, el comerciante de Estrada y Los Granaderos, al que hirieron de bala en enero pasado, dijo que ?se vive intranquilo, esperando que algo suceda. A mí no me han vuelto a robar, pero el peligro está latente?.
Los consultados coinciden en que ?todos saben quién son los ladrones, la policía también, por supuesto, pero no tenemos respuesta?, repitieron.
En el atardecer, el colectivo rojo paró en Bolivia y Dheers, unas cuadras dentro del barrio. Sin embargo, los empresarios no piensan en ampliar el recorrido más allá, hacia el interior, tal lo acordado tras una reunión con la policía.
Así se vive hoy en Las Tunitas, un barrio de alto riesgo según vecinos y policía.
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