Asaltaron a una mujer en su casa y le robaron 30 mil dólares y 50 mil pesos de su caja fuerte
Los ladrones accedieron a la propiedad por una ventana del patio y sorprendieron a la víctima, la maestra Norma Estela Marban, quien se encontraba hablando por teléfono con su sobrina. Su interlocutora escuchó las amenazas de uno de los intrusos y enseguida le contó a su esposo y dio aviso a la policía.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDe inmediato, Fernando Falivene, secretario del Juzgado en lo Correccional 1 y sobrino de la mujer asaltada, corrió descalzo las poco más de dos cuadras que lo separaban del escenario del atraco y tocó el timbre. Casi en simultáneo, arribó un móvil de la policía.
Ante el peligro de ser capturados, los tres asaltantes se retiraron de la casa de El Cerrito por el mismo lugar por el que llegaron y llevándose sólo el dinero.
El alerta
Norma Marban le contó a El Eco de Tandil que el martes cerca de las 21.30 la llamó su sobrina por teléfono. Mientras mantenían la conversación, ambas escucharon el estruendo de la rotura de vidrios. Cuando la dueña se dirigía a revisar “ya tenía un encapuchado al lado mío”.
Explicó que su interlocutora alcanzó a escuchar cuando le decían: “Quedate quieta, tirate al piso, quedate quieta, no te muevas, no hables, que no te va a pasar nada”.
Las voces pusieron en alerta a la sobrina, quien reaccionó rápidamente. “Eso permitió que, mientras trabajaban cómodamente llevándose nuestro dinero, ella le dijera al esposo, que es mi sobrino, que cruzó las dos cuadras y media de distancia, corriendo descalzo. Ella, mientras tanto, llamó a la policía”, relató.
Fernando Falivene y las fuerzas de seguridad arribaron a la casa de El Cerrito en forma simultánea. “Todo sucedió, desde que entraron hasta que me fui a hacer la denuncia, en diez minutos. Llegaron de la comisaría Primera y después del 101; vino el perito”, dijo muy conforme con el accionar policial.
Además, explicó que “en el momento en que sonaba el timbre, ellos se fueron. Ya habían recogido todo, porque estaba todo en el mismo sitio”.
El botín estuvo integrado por más de 30 mil dólares de la venta de un terreno, que tenía guardados hace 3 años, y 50 mil pesos de su hija había dejado hace más de 6 meses porque consideraba que el lugar era seguro.
Trato afectivo
Por otro lado, Norma Marban señaló que los ladrones no la agredieron y no pudo ver si estaban armados. “A mí me trataron si digo con afecto, es ridículo” y relató que le decían: “Abuela, quedate quieta. Vos no te hagas problema, no te pasa nada. No nos mires”. Si bien no la golpearon, indicó que siempre se mostró y actuó “obediente”.
Agregó que los tres asaltantes aparentaban ser jóvenes, estaban encapuchados y sólo pudo ver que vestían ropa oscura. “El que me hablaba a mí, lo hacía con mucha suavidad. Había uno un poquito más ansioso y decía: ‘Vamos, vamos, vamos’, pero no más de eso. Salieron por el mismo lugar que entraron”, precisó.
En cuanto a la comunicación telefónica, le preguntaron a quién había llamado. “En el momento no me di cuenta de que estaba hablando por teléfono y dije: ‘A nadie, a quién voy a llamar’. No me habían dado tiempo a llamar a nadie. Y agarraron el teléfono y lo tiraron, rompieron el inalámbrico, porque ellos evidentemente vieron que estaba hablando”, manifestó.
Conocían
el lugar
Si bien no tiene sospechas, la damnificada expresó que los asaltantes “pareciera que algo conocían, pero no puedo decir más que eso” ya que en el último tiempo no han entrado desconocidos a la casa y no tiene personal doméstico.
Además, lamentó que tuvo que dar los nombres de un plomero que está realizando algunas tareas en el domicilio, a quien conoce desde hace varios años. “Bajo ningún momento sospecho de ninguno de ellos, porque son 20 años trabajando. Los he dejado solos trabajando, con toda la casa abierta, y me he ido a hacer mandados”, afirmó la vecina que sufrió el primer robo en 34 años que contabiliza en ese barrio.
Perfeccionistas
Los ladrones accedieron a la propiedad por una ventana que da al patio y está protegida con persiana, mosquitero, reja, además del marco con vidrios de 6 milímetros de espesor. Todo estaba absolutamente cerrado, sin embargo la propietaria recién escuchó ruidos cuando estallaron los cristales.
Describió que trabajaron con gran “delicadeza, porque están los tornillos puestos en una maceta; unas chapitas puestas en la maceta; el mosquitero retirado y apoyado en la pared de atrás. No hicieron un ruido, porque yo estaba en la casa, sola y en silencio, y podría haber escuchado… pero nada”.
La banda mostró organización y que estaba preparada para actuar, ya que al verse en peligro optó por saltar el paredón y fugarse por los patios de los vecinos.
Un barrio tranquilo
“Estoy súper satisfecha con la policía. Si alguien critica a la policía tendrá sus razones y las respeto, yo tengo que decir que fue increíble la celeridad, en principio, y la atención correctísima cuando hicimos la denuncia también”, destacó Norma Marban.
Con respecto a la situación del barrio, sostuvo que se han registrado algunos robos en los patios o quinchos de distintas viviendas, pero no se han producido en el último tiempo hechos más graves o atracos similares al que le tocó padecer.
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