Asaltaron la casa de un ex dirigente deportivo y amenazaron con ahorcar a la empleada
Otro asalto en el interior de una vivienda conmocionó a los vecinos de avenida Santamarina al 100, que en el último tiempo han visto quebrada la calma de la zona a raíz de una ola de hechos delictivos.
En esta oportunidad, le tocó al ex presidente del club Santamarina, Diego Puissant, y a su esposa Julieta Guaini, que realizaron la denuncia ante la policía.
El hecho ocurrió en Santamarina 146, el último lunes cerca de las 11.20, y resultó víctima la empleada que colabora con las tareas domésticas en la casa del ex dirigente deportivo.
En diálogo con El Eco de Tandil, Julieta Guaini relató que “justo me había ido y se quedó la señora que limpia acá. Entró (el asaltante) por atrás, por el patio, la agarró con una bufanda, la quiso ahorcar, la llevó hasta el lavadero, pidiéndole plata y plata”.
La mujer agregó que “ella tenía en el bolso y le dio un poco de plata. Le dijo que si no le daban plata, nos esperaba a nosotros para buscar más. Ella le dijo que por favor no, porque yo venía con las nenas”.
En cuanto al desenlace, indicó que “la encerró en el baño porque él recibió un llamado (en su celular), fue como que se puso nervioso y ahí se fue. Habrán sido 15 minutos como mucho, pero la intentaron ahorcar, la golpearon y fue un susto”.
Julieta Guaini contó que la puerta del patio estaba cerrada, pero la empleada salió para limpiar el patio y ahí se encontró con el ladrón, dos minutos después de haber accedido al espacio abierto.
No mostró
armas
Si bien el asaltante, que era un hombre de unos 25 años, actuó solo, se sospecha que podría haber tenido la ayuda de un cómplice, debido a que luego del llamado telefónico se dio rápidamente a la fuga.
En ningún momento esgrimió arma alguna y todas las amenazas fueron con la bufanda, haciendo gala de su superioridad física con respecto a la mujer. De todos modos, “la golpeó, fue violento con ella”, dijo la propietaria de la vivienda.
La damnificada le entregó todo el dinero que tenía en su poder, unos 500 pesos en efectivo que estaban dentro de su bolso personal.
“Vino la policía enseguida, porque los llamamos porque no sabíamos si estaban adentro de la casa. Ya la policía tomó parte en el asunto”, dijo la esposa de Puissant.
Ante el estado de shock y por haber sido encerrada en el baño, la víctima no supo establecer por dónde se fugó el delincuente, aunque suponen que se fue por el patio.
Varios antecedentes
Julieta Guaini comentó que fue el primer delito que padece su familia, “pero igualmente acá han robado un montón en este tiempo. Un montón de lados robaron en esta cuadra”.
Como publicara este Diario, durante la madrugada del sábado pasado un cotillón ubicado en la vereda impar de Santamarina al 100 sufrió un robo, luego de que le dañaran la vidriera.
Otros dos hechos ocurrieron en la frutería ubicada a mitad de cuadra sobre la vereda par, uno el viernes y otro el sábado pasado. Los ladrones ingresaron al local luego de romper una puerta lateral.
Vecino de la misma cuadra, el empresario Gino Schiaratura había sufrido un asalto de ribetes violentos el 22 de enero pasado. Cuatro hombres armados lo sorprendieron a las 7.30 de la mañana, cuando el propietario de la vivienda salió al patio. La banda, que le exigía dinero en efectivo, lo habrían amenazado con cortarle un dedo. El socio fundador de Bari recibió varios golpes y fue atendido por el médico de policía.
“El susto de
su vida”
En cuanto a la sensación que le dejó el asalto, Julieta Guaini expresó que es “horrible, un miedo total, no querer entrar con las nenas sola, espantoso”.
Preocupada por sus tres pequeñas hijas, afirmó que “ahora hay que tomar precauciones a las 11 de la mañana también. Es así, hay que estar todo el día atento a todo. No nos queda otra”.
Tras asegurar que tiene alarma, lamentó que “no podemos ir al patio, es espantoso. No nos queda otra ahora que prestar atención todo el día”.
En cuanto a su empleada, dijo que “está muy asustada, tiene mucho miedo, no sé si volverá. La entiendo pobre, se pegó el susto de su vida, me da muchísima pena porque es buenísima, una persona excelente”.
A pesar de la desazón, no se mostró sorprendida porque “en Tandil está pasando de todo. Lo que pasa es que uno nunca piensa que le va a tocar a uno. Esa es la realidad. Gracias a Dios no nos pasó nada”.*
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