Asediados por los robos, vecinos del Falucho 53 piden más patrullajes e iluminación
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Vecinos del barrio Falucho 53 expusieron su preocupación por la cantidad de hechos delictivos que se registraron en los últimos meses y consideran necesario que se les otorgue iluminación a los pasajes que no tienen, además de incrementar la presencia policial.
Rebeca Mengucci, una de las frentistas, explicó que hace tiempo que se vienen sucediendo robos en diferentes viviendas y que generalmente suceden por la noche, por lo cual consideran necesario reforzar la iluminación, ya que ninguno de los pasajes del barrio, que son muchos, tiene luminarias aún.
“Estamos esperando hace tiempo que el Municipio nos alumbre los pasajes. Hay uno solo, que se llama Cerro Nogal, que está dentro de las 32 primeras viviendas, que está iluminado”, indicó.
Y contó que “cuando fui a la Usina pregunté qué pasaba con el alumbrado y me comunicaron por teléfono con un señor que dijo que el tramite está parado porque el Municipio no autoriza a la Usina a alumbrar con tres luminarias por cuadra, que tampoco son tantas, y que ahí está frenado el trámite. Mandamos notas, pero no hay respuestas”.
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Mengucci fue víctima de un robo unos meses atrás y contó que “no entraron a la casa porque casi todos tenemos rejas y puerta con triple cerradura, o perro. En aquel entonces yo todavía no tenía perro y entraron al patio y de un galpón me robaron dos bicicletas y todas las herramientas de mi marido”.
“A la vecina de la esquina le robaron cubiertas de los autos, y le han querido entrar un montón de veces. Se ven inclusive que están saltando los paredones. Tenemos un grupo de Whatssapp y nos avisamos si vemos a alguien saltando un paredón o algo sospechoso”, sostuvo.
“No protegemos
entre nosotros”
Si bien aseguran que la Policía se acerca al lugar ni bien los llaman, los delincuentes rápidamente se escabullen en la oscuridad entre las obras en construcción.
“Nos protegemos entre nosotros, avisándonos, tenemos otro grupo de whatssapp que es de vigilancia y tenemos que estar alertas de qué auto entró o si anda dando vueltas alguien que no es del barrio. Estamos permanentemente en contacto con esos grupos y con la ayuda de la policía, pero de día hay muchos albañiles, medianeras por medio, que están constantemente mirando los movimientos. No acuso a nadie, pero ven permanentemente quién sale, quién entra”, manifestó.
También es frecuente que les sustraigan la ropa de los tendederos a plena luz de día e incluso, seleccionan aquella que es de marca.
Si bien aseguran que hay patrullaje durante el día, eso no sucede en horas de la noche con tanta frecuencia y es cuando ocurre la mayor parte de los hechos delictivos.
En tanto, Laura Bobery explicó que “desaparecen en la oscuridad y no se ven porque se esconden en las obras”.
Y contó que a otro vecino “le entraron en la casa, con una pala le abrieron las rejas, le revolvieron todo y le robaron. Se quedó con un susto que estuvo una semana sin dormir”.
“Lo principal es la iluminación porque acá atrás está el arroyo (Langueyú) que sale a la Ruta 226, entonces se escapan con facilidad por ahí y lo mismo pasa con la pista de ciclismo, que los alambrados están todos rotos, entonces pasan por ahí”, señaló.
“Con el corazón
en la boca”
Noelia Vega contó que se está por mudar al barrio y debió poner rejas, alarma y todo tipo de medidas de seguridad porque “estamos todo el día con el corazón en la boca, con miedo de que no nos entren y nos rompan, o se lleven una puerta y lo que sea, porque nos cuestan mucho comprar las cosas”.
“Lo que no tenemos gastamos en protegernos. Estamos todos muy asustados”, confió.
Por su lado, Gabriela Ranno, quien también está próxima a mudarse, contó que le generan mucha inseguridad los hechos que se vienen sucediendo. “Antes de terminar la obra tenés que poner rejas, presupuestar alarma, cerrar el terreno porque de otra forma te entran”, lamentó.
El entoscado,
otro problema
Un agravante a la problemática de la inseguridad es la falta de entoscado en las calles, lo que dificulta la circulación de los patrulleros los días de lluvia, además de complicar la vida cotidiana de los frentistas.
“Las 32 primeras viviendas se entregaron hace tiempo y tienen cordón cuneta, entoscado, alumbrado, incluso la recolección de residuos que nosotros tampoco tenemos porque no pueden pasar porque no hay luz y, en nuestro caso, del pasaje Cerro El Granito, tenemos que llevar la basura en el auto a un canasto que hay en Basílico y Beiró “, indicó Rebeca Mengucci.
En ese contexto, expuso que “si llueve, al no tener entoscado, llamar a una ambulancia o a la policía es imposible porque te encajás, hasta se encajan cuatro por cuatro. Es imposible que ingrese un remís, inclusive un patrullero se encajó una noche que estaba lloviendo”.
Reclamó el entoscado y afirmó que en realidad ya está pago desde el momento que abonaron la infraestructura del barrio antes de ir a vivir, por eso cuestionan que aún no se haya efectivizado. “Los días que llueve esta calle es intransitable”, sostuvo.
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